Desaparecidos en Actopan: Las tragedias silenciadas de Veracruz
La fosa más grande de México, Colinas de Santa Fe, descubierta en 2016. Foto: Actores Sociales.

Alfredo Griz Cruz

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En el estado de Veracruz desaparecen diariamente un promedio de ocho personas, siendo Actopan el municipio con el mayor número de estas tragedias.

Edecanes, campesinos, maestras y líderes políticos han desaparecido en el municipio de Actopan.

Despacho 14

El violento oficio de escribir.

Por Alfredo Griz

La tarde cae y languidece entre un sol violáceo que baña todo el valle de Actopan, en Veracruz, tierra de agricultores, de mango, de chayote, malanga, lugar donde desembarcó Cortés y se fundó el primer municipio de toda América Latina. Allí en las playas de la Villa Rica, sitio de gente buena y trabajadora, municipio donde se ubica la única planta nuclear de México, famoso por sus camarones de río, su Códice Actopan, descubierto por el ilustre antropólogo José Luis Melgarejo Vivanco, actopeño de buena cepa, lugar de tierra fértil, tal y como lo dice su nombre en náhuatl.

Pero en los últimos años, este paraíso de gente honesta y trabajadora se ha convertido en un infierno. Los grupos del crimen organizado se han apoderado de la región y ninguna autoridad ha hecho nada por sus pobladores. Incluso, hay indicios de que las administraciones municipales han estado vinculadas al crimen organizado y han sido partícipes. Situación que obra en algunas indagatorias de la Fiscalía General de la República, que por curiosas y extrañas razones, no avanzan.

Ahí, en este rincón de Veracruz, colectivos de búsqueda y familiares de las víctimas de desapariciones forzadas y cometidas por particulares estiman que habría más de cien desapariciones. Sin embargo, las cifras son inciertas debido a la falta de un registro con datos oficiales certeros, situación que agrava aún más el tema, no solo porque aumenten el número de desaparecidos, sino también porque los mismos colectivos señalan que muchas de las desapariciones no se denuncian por miedo a correr la misma suerte que sus familiares.

Sí, como dicen los colectivos de búsqueda de Veracruz, hay más de una centena de desapariciones en Actopan. La cifra refutaría los datos del Registro de Personas Desaparecidas y No Localizadas, que muestra una gráfica con 52 desapariciones, pero reiteramos, ésas son las cifras oficiales.

En todo el municipio de Actopan ha habido presencia del crimen organizado. Se hizo evidente desde la época de Javier Duarte de Ochoa, cuando los Zetas azotaban con extrema violencia la región, sembrando terror y muerte. Ahora son el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación quienes tienen el control social, político y de toda la región. Ellos son los que mandan, no los órdenes de gobierno.

Actopan, señalado como un epicentro de desapariciones en Veracruz, tiene heridas frescas, heridas que dejan marcada a una población que está asustada, sumida en la inseguridad, la incertidumbre y el abandono de las autoridades municipales, estatales y federales. La desaparición de Abigail García Perdomo, una maestra de 43 años, con un metro y 60 centímetros de estatura, ojos de color café, piel morena clara, cabello negro, largo y lacio, y pecas en el rostro, y la de Clemente Utrera Domínguez, la de este último realizada por sus propios familiares.

Estos dos últimos casos han dejado marcada la región, después de que en febrero de 2024, cinco campesinos de la comunidad de Santa Rosa fueron desaparecidos justo en las oficinas de la Fiscalía General del Estado en el Puerto de Veracruz. Hombres del campo que jamás fueron localizados y que el gobierno, podrido en la peor de las corrupciones del exmandatario Cuitláhuac García, no les dio importancia, ni siquiera por el hecho de que personal de la propia Fiscalía General del Estado estaba involucrado en los hechos. Así fue el sexenio de este personaje, que hundió más a Veracruz en la incertidumbre, la inseguridad y la corrupción.

 
Los cinco campesinos desaparecidos en Actopan el 15 de febrero de 2024.

En el caso de la maestra Abigail García Perdomo, tampoco hicieron nada al respecto. A la catedrática la levantaron en pleno día y en plena calle de la cabecera municipal, ante la mirada absorta de muchos testigos el 14 de marzo de 2024. Desde hace diez meses no se sabe nada. Ahora la maestra Abigail García forma parte de las tétricas estadísticas y cifras de los desaparecidos en todo México y, en particular, en Veracruz. La última imagen de ella es una fúnebre ficha de búsqueda, que yace solitaria en alguna oficina de gobierno o alguna sede de la propia Fiscalía.

 
La maestra Abigail García desaparecida en Actopan ants de ir a su trabajo en el CBTIS 261.

Las victimarias de Clemente: su madre y su hermana

En el caso de Clemente Utrera Domínguez, originario de la población del Espinal pero avecindado en la cabecera municipal de Actopan, lo privaron de su libertad sus propios familiares. A decir de su esposa, quien realiza la denuncia y continúa con la búsqueda y la batalla legal para dar con su paradero, las responsables directas que han sido señaladas en la Fiscalía General del Estado, son la madre y la hermana de la víctima. Además, en la carpeta de investigación asignada a la fiscal a cargo del Ministerio Público, Isabel Guadalupe Pablo Quiñónez, con el número 122/2024, se evidencian omisiones y actos de corrupción por parte de la servidora pública, quien no tomó ninguna acción al respecto.

La esposa de Clemente se vio obligada a llevar el caso de la desaparición de su esposo a la Fiscalía General de la República, donde ya generaron una ficha de búsqueda y se tomó su declaración, donde señala como responsables a la madre del desaparecido, Gloria María Utrera Domínguez, y a su hermana Eduviges Domínguez Illescas, respectivamente.

A decir de la esposa de la víctima, María Fernanda Guevara Jiménez, hay todos los indicios de que Clemente Utrera Domínguez se encuentra con vida, pues algunas indagatorias que ya tiene la Fiscalía General de la República y otras realizadas por colectivos de búsqueda indican que la víctima fue privada de su libertad y remitida por la fuerza a un anexo para tratar adicciones.

Sí, así como se lee, uno de tantos anexos que proliferan en toda la República Mexicana y son usados incluso a veces por el mismo crimen organizado. Los indicios han llevado a la esposa de la víctima a recorrer todos los anexos del centro del estado de Veracruz y algunos del Estado de México, donde hay más indicios de que ahí tienen a la víctima.

 
 

El móvil de esta privación ilegal de la libertad es simple: dinero y despojar de sus bienes inmuebles y negocios a la ahora víctima, quien hasta hace un par de semanas había indicios de que se encontraba con vida.

Sin embargo, la gravedad del delito, que de por sí ya representa un delito de alto impacto, está tipificado en el Código Penal Federal: la desaparición cometida por particulares es un delito que consiste en privar de la libertad a una persona con el fin de ocultar su paradero o suerte. La Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, Desaparición Cometida por Particulares y del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas establece las penas para este delito:

De 25 a 50 años de prisión y de 4,000 a 8,000 días multa para quien comete el delito.

De 10 a 20 años de prisión y de 500 a 800 días multa para quien no entregue a la autoridad o a los familiares de la víctima a un niño nacido durante el periodo de ocultamiento.

La desaparición de personas es una violación de los derechos humanos que causa daños irreparables a las víctimas y sufrimiento a sus familiares.

Pero si a ello le aunamos la complicidad de la fiscal que tomó el caso en la Fiscalía General del Estado en Veracruz, y que se negó a hacer las investigaciones correspondientes, mismas que los protocolos y reglamentos la obligan a ejecutar, pues entonces las omisiones de la fiscal Isabel Guadalupe Pablo Quiñónez empeoran la situación para los familiares involucrados en esta denuncia y desaparición. Porque ahora ya hay una servidora pública involucrada, que tuvo a la vista el delito, sabe de los ilícitos y no actuó en consecuencia.

Se observa en la indagatoria que la madre de la víctima, la hermana, la fiscal y el anexo ubicado en Ecatepec, esto en el Estado de México, están relacionados con la desaparición forzada de Clemente.

En Veracruz, ocho personas desaparecen a diario

Veracruz es uno de los estados con más desaparecidos en México. Aquí, en Veracruz, la Comisión Estatal de Búsqueda emite en promedio tres mil fichas de personas desaparecidas cada año. Es decir, en promedio, ocho personas desaparecen diariamente en el estado. De éstas, realmente no se han encontrado ni el 3%, obviamente muertas. Con vida no han localizado a ninguno de los desaparecidos.

Actopan, que es prudente mencionar también en 2011, en este municipio se dio la desaparición de 13 edecanes que asistieron a un evento privado. Fueron contratadas en la ciudad de Xalapa y, a decir de las indagatorias, era una fiesta del crimen organizado. Tampoco se supo nada de las 13 mujeres en cuestión y, como siempre, tampoco hubo ningún detenido a pesar de haber señalamientos directos y muchos indicios de los responsables.

Una de las características que tétricamente tienen las desapariciones en el municipio de Actopan es que no las tiran en fosas clandestinas. No es la misma práctica que en lugares como Colinas de Santa Fe, en el Puerto de Veracruz, en 2016; La Barranca de la Aurora, en El Lencero, Emiliano Zapata, ese mismo año; en Arbolillo, Alvarado, en 2017; y La Guapota, en Úrsulo Galván, en 2019.

En Actopan, los tiran en el monte. Ahí los cadáveres se pudren y son rapiñados por la fauna silvestre. Al ser uno de los municipios más grandes del estado y que cuenta con varios climas y una orografía muy diversa, es muy complejo buscar desaparecidos. Son más de 859 kilómetros cuadrados y hay costa, montaña, valle. Es decir, es titánica una tarea de esa envergadura.

Aun así, a caballo y con la esperanza de dar con el paradero de su esposo, María Fernanda Guevara Jiménez inició la búsqueda por sus propios medios, primero a caballo, en distintas regiones de Actopan. Poco a poco fue teniendo indicios que la llevaron a denunciar el caso en la Fiscalía General de la República, y la llevaron hasta Ecatepec de Morelos, donde se espera que las autoridades federales judicialicen la denuncia y puedan dar con el paradero de la víctima.

Pues, a decir de Guevara Jiménez, tiene miedo de que a Clemente Utrera Domínguez lo maten. Pues, al verse descubiertos, ya denunciados, y además de que ya vendieron varios de los bienes del ahora desaparecido, no tengan más remedio que arrebatarle la vida, debido a que cómo van a explicar lo sucedido.

Ésta es una sola de las miles de historias que se escriben con sangre e ignominia no solo en Veracruz, sino en todo México. Éste es el vía crucis que pasan las madres, esposas, hermanas, hijas y familiares de los miles de desaparecidos que hay a lo largo y ancho de la República Mexicana.

La dignidad, la fuerza de la razón, de las ideas, de lo humanamente correcto, es la respuesta a la corrupción y complicidad de las autoridades y a la violencia extrema con la que el crimen organizado tiene amedrentada a la mayoría de la población de México.

 

 

 

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