Rosario Martínez De la Vega Viernes, 30 de Octubre del 2026, 00:02
El sistema penitenciario femenil de Guanajuato alberga hoy más del doble de mujeres que hace ocho años.
Mientras la población encarcelada creció de 189 a 430 mujeres en reclusión, el penal de Valle de Santiago superó su capacidad instalada y el número de madres privadas de la libertad alcanzó cifras récord.
Por Rosario Martínez De la Vega
León, Gto.— Entre 2018 y 2026, la población femenil privada de la libertad en Guanajuato pasó de 189 a 430 mujeres, de acuerdo con información oficial obtenida vía transparencia en la solicitud con folio 2231100500093726. Las cifras muestran un crecimiento sostenido de la población penitenciaria femenina, particularmente en el Centro Estatal de Prevención y Reinserción Social de Valle de Santiago, donde también se registra el mayor número de madres en reclusión y la mayor concentración de quejas relacionadas con violaciones a derechos humanos.
Los registros estatales indican que el incremento de mujeres privadas de la libertad ha sido constante durante los últimos ocho años. Mientras en 2018 el sistema penitenciario albergaba 189 mujeres, para 2026 la cifra alcanzó 430.
El aumento se refleja especialmente en el penal femenil de Valle de Santiago, que pasó de 105 internas en 2018 a más de 200 en 2025 y 2026.
Capacidad penitenciaria y crecimiento de la población
La información oficial señala que el centro penitenciario de Valle de Santiago cuenta con capacidad para 185 personas. Sin embargo, durante 2025 registró 212 mujeres privadas de la libertad y, para 2026, la cifra ascendió a 241.
Los datos reportan una sobrepoblación de 14.59 por ciento en 2025 y de 30.27 por ciento en 2026.
Este crecimiento plantea retos para la operación cotidiana del centro, así como para la prestación de servicios relacionados con salud, educación, trabajo y reinserción social.
El aumento de madres encarceladas
Uno de los cambios más relevantes en la población penitenciaria femenina es el incremento de mujeres que son madres.
En 2018 se registraban 99 mujeres privadas de la libertad con hijos e hijas. Para 2026, la cifra ascendió a 339. En el caso de Valle de Santiago, el número pasó de 31 a 188 durante el mismo periodo.
Las cifras reflejan una dimensión adicional del fenómeno penitenciario femenino, ya que el encarcelamiento de mujeres suele tener efectos directos en las dinámicas familiares y de cuidado.
La información también documenta la presencia histórica de niñas y niños que han permanecido dentro de centros penitenciarios junto a sus madres, aunque se omite la cifra de menores en situación de reclusión.
Delitos por los que están privadas de la libertad
Los registros muestran que una parte importante de la población penitenciaria femenina cumple procesos o sentencias por delitos de alto impacto.
En Valle de Santiago se contabilizan 422 registros vinculados con secuestro y 400 con homicidio. En León se reportan 199 vinculados con homicidio y, en Guanajuato capital, 185.
Los datos indican, además, una presencia creciente de delitos contra la salud, particularmente durante los últimos años.
Quejas y recomendaciones en materia de derechos humanos
La información obtenida también incorpora expedientes de quejas notificadas por organismos de derechos humanos.
Entre los señalamientos aparecen inconformidades relacionadas con revisiones corporales, uso de medidas de seguridad, condiciones de estancia, atención médica, comunicación con familiares, ubicación dentro de los centros penitenciarios y presunto uso excesivo de la fuerza.
En diversos casos, las mujeres privadas de la libertad denunciaron revisiones corporales consideradas invasivas, agresiones físicas atribuidas a personal de seguridad, restricciones de comunicación familiar y falta de atención médica.
Durante 2025 se notificaron recomendaciones relacionadas con atención ginecológica, servicios de psiquiatría, revisiones corporales, trato digno y el fallecimiento de una persona privada de la libertad bajo custodia.
Según la respuesta oficial, las acciones implementadas incluyeron capacitación al personal, atención médica especializada y el inicio de investigaciones internas para determinar responsabilidades.
Durante ese mismo periodo también se registraron recomendaciones relacionadas con atención médica especializada, particularmente en servicios de ginecología y psiquiatría.
Salud y reinserción social
La autoridad reporta recursos ejercidos en salud física y mental superiores a los 527 millones de pesos entre 2018 y 2026, así como más de 18 millones de pesos destinados a capacitación para el trabajo.
La coexistencia de inversión pública, crecimiento de la población penitenciaria y observaciones en materia de derechos humanos abre espacio para evaluar el alcance y los resultados de las políticas de atención dirigidas a mujeres privadas de la libertad.
Una realidad en transformación
Las estadísticas muestran que el encarcelamiento femenino en Guanajuato ha cambiado de manera significativa durante la última década. El incremento de la población penitenciaria, el aumento de madres en reclusión, la presión sobre la capacidad instalada del centro de reclusión de Valle de Santiago y las quejas relacionadas con derechos humanos forman parte de una realidad que plantea nuevos desafíos para las instituciones encargadas de la reinserción social.
En ocho años, la población femenil penitenciaria se duplicó, las mujeres que son madres se triplicaron y el principal centro de readaptación social del estado rebasó su capacidad instalada. Las cifras muestran que el encarcelamiento de mujeres se ha convertido en un fenómeno cada vez más relevante para el sistema penitenciario de Guanajuato y para las familias que dependen de ellas.
Más allá de las cifras, los datos permiten observar cómo la experiencia penitenciaria femenina involucra dimensiones familiares, de salud, seguridad y acceso a derechos que continúan siendo objeto de revisión por parte de autoridades y organismos de supervisión.
