Por qué la destitución del obispo Strickland de Tyler, Texas
Strickland, al centro, con las manos en alto, con guantes, celebra la misa según el antiguo ritual

Rodolfo Soriano-Núñez

Compartir

Joseph Strickland era y muy probablemente seguirá siendo uno de los más frecuentes y feroces críticos del papa Francisco.

Religión y vida pública: Los números de Strickland no hablan de un “renacimiento de la fe” durante su gestión en Tyler, más bien de un estancamiento.

Por Rodolfo Soriano-Núñez

Este sábado 11 de noviembre, el papa Francisco destituyó de su cargo como obispo de la diócesis de Tyler, Texas, Joseph Edward Strickland. La destitución ocurre a los pocos días de que cumplió 65 años. Al nativo de Fredericksburg, una población cercana a San Antonio, le quedaban diez años “en el tanque” y en su caso no hay duda respecto a por qué fue destituido.

En los últimos cinco años el obispo de Tyler, una pequeña diócesis en el noreste de Texas, a 150 kilómetros o 90 millas al sureste de Dallas, se había convertido en uno de los más frecuentes y más feroces críticos del papa Francisco.

La diócesis de Tyler está identificada con el número 14 en el mapa que aparece a continuación y como se indica ahí, es una diócesis sufragánea o que depende de la arquidiócesis de Galveston-Houston.

 
Mapa de las diócesis católicas de Texas. Basado en el mapa que aparece aquí.

Ésa es la razón por la que, por cierto, el sábado, cuando se dio a conocer la decisión del papa Francisco, casi en simultáneo, el arzobispo de Galveston-Houston, Daniel DiNardo, publicó el sitio de Internet de su arquidiócesis un breve comunicado en el que daba cuenta de los hechos, que se puede consultar aquí.

Tyler está muy lejos de ser un enclave católico en Texas. Quien crea que Strickland es representativo de lo católico texano comete en un error de apreciación.

Tyler es una diócesis territorialmente muy grande, con casi 60 mil kilómetros cuadrados, cerca de 23 mil millas cuadradas, que ocupa prácticamente una décima parte del territorio total de Texas, desde la frontera con Luisiana hasta poco antes de llegar a Dallas, al poniente y que, al sur, excluye el territorio de la arquidiócesis de Houston.

Sin embargo, es una diócesis poco poblada. La propia diócesis de Tyler hablaba de una población total de un millón 522 mil personas, de las cuales sólo un poco más de 130 mil se reconocían como católicas.

En el territorio de esa diócesis los católicos han sido siempre una minoría. Eran menos del cinco por ciento del total cuando la diócesis se creó, a mediados de los ochenta, con territorio de las diócesis de Beaumont, Dallas y Galveston Houston y, 35 años después, en 2020, la proporción de católicos se había duplicado hasta ser en la actualidad de poco menos de nueve por ciento de la población total en ese territorio, como se puede ver en la tabla que aparece a continuación.

 
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos en Catholic Hierarchy.

El cambio no ocurrió gracias a conversiones masivas al catolicismo. El cambio demográfico es resultado de que los latinos en Texas y otros estados de la Unión Americana son más jóvenes y sus tasas de natalidad tienden a ser superiores a las de los anglosajones. Otro factor clave en el caso de Tyler es la migración que en los primeros años de este siglo llevó a muchas personas del noreste de Estados Unidos a pagar menos en impuestos prediales o a la propiedad y en calefacción al mudarse a Texas.

De hecho, dado que Strickland fue nombrado para Tyler en 2012 por Benedicto XVI, ya desde esos años, el porcentaje de católicos se había duplicado, como se puede comprobar al considerar el valor reportado para 2014, que se mantuvo sin variaciones significativas durante los poco más de diez años que fue obispo de esa demarcación religiosa.

Aunque el número total de católicos y la proporción de católicos en la diócesis crecieron, el número de sacerdotes, el número de diáconos permanentes y el número de religiosas mujeres en el servicio de la diócesis no mostraron variaciones que hablen de un “faith revival”, de un “renacimiento de la fe”, como resultado de los más de diez años de ministerio de Strickland ahí. Esos datos más bien hablan de un estancamiento.

El ministerio de la conspiración

Era difícil que pasara una semana sin que Strickland encontrara alguna razón para descalificar lo que Francisco decía en Roma o en algún otro lugar del mundo. En repetidas ocasiones acusó velada e incluso abiertamente al papa de postular o defender o adherirse a lo que la extrema derecha del catolicismo ve como “herejías”.

Como suele ser el caso con otros clérigos que aborrecen al papa Francisco, como en el caso del exsacerdote Frank Pavone en Estados Unidos o del vocero de la diócesis de Ciudad Juárez, Eduardo Hayen Cuarón en México, Strickland difícilmente planteaba sus críticas como tales de manera frontal.

Este tipo de clérigos más bien la apuestan a socavar la credibilidad en el papa Francisco, a minar la confianza en él sembrando dudas, desconfianza en lo que dice, propone o decide. Es el ministerio de la conspiración.

Lo hacía para beneplácito de la extrema derecha católica y protestante de Estados Unidos que ve al papa Francisco como uno de sus enemigos. En más de una ocasión los mensajes de Strickland en la red social antes conocida como Twitter eran replicados y amplificados por EWTN, sus personalidades en cámara, así como por las cuentas de empresas afiliadas, directa o indirectamente con esa cadena de televisión por cable.

 
El mensaje en la antigua URL de la cuenta de Strickland en lo que era Twitter.

Esos mensajes ya no están disponibles para su consulta porque ayer domingo la cuenta de Strickland en la red social antes conocida como Twitter, que operó muchos años con la url https://twitter.com/Bishopoftyler desapareció, como se puede ver en la imagen que aparece antes de este párrafo. La nueva url de su cuenta es https://twitter.com/BishStrickland.

Testigos de la antigua cuenta se pueden consultar aún desde el Internet Archive en esta dirección.

 
La cuenta de Strickland con su antigua url en lo que fue antes Twitter.

En uno de los mensajes publicados más recientemente por Strickland, ahora en su nueva cuenta, implicaba el grave daño que según él le hace el papa Francisco a la Iglesia por la posibilidad de que se llegara a permitir algún ritual para la bendición de las parejas de personas del mismo sexo.

El mensaje de Strickland cita uno de los sitios de Internet que más frecuentemente atacan al papa Francisco ya desde su denominación como “Complicit Clergy”, es decir, “clero cómplice” o “clérigos cómplices”. No es un sitio que denuncie otra cosa que no sean las, según ellos, infinitas transgresiones perpetradas por Jorge Mario Bergoglio como papa de la Iglesia Católica.

Es un sitio que, como muchos otros financiados y promovidos por la extrema derecha de la Iglesia Católica, asume que Francisco no es papa legítimo de la Iglesia, sea por esas muchas supuestas transgresiones o por la manera en que fue electo luego de la renuncia de Benedicto XVI.

Sandoval Íñiguez, uno de sus héroes

Otra de las fuentes de “información” favoritas de Strickland es LifeSite News, un sitio que—como Complicit Clergy—se dedica a difundir todo tipo de teorías de conspiración tanto en el ámbito de la vida pública, civil, en el mundo de habla inglesa, como a escala internacional, amparado en una defensa supuestamente radical del derecho a la vida pero que, en los hechos, se limita a estar en contra del aborto.

Strickland usó una nota de LifeSite News para agradecer de manera explícita a los cardenales que publicaron una carta con las dudas que según ellos les asaltan respecto la conducción de la Iglesia con Francisco, lo que en la jerga del catolicismo se llama Dubia, que es la palabra en latín para duda.

Esta nueva carta con dudas fue firmada, entre otros, por el cardenal de Guadalajara, el mexicano Juan Sandoval Íñiguez que, a pesar de su alegada defensa de la vida y de la ortodoxia católica ha sido señalado por las organizaciones civiles Spes Viva y Bishop Accountability por encubrir a clérigos responsables de abuso sexual en México.

 

 

La decisión de destituir a Strickland no la tomó Francisco de manera caprichosa. Antes de hacerlo envió a Tyler lo que en la jerga del catolicismo se conoce como una “visita apostólica”, es decir, una inspección de lo que ocurre en una orden, un convento o, en este caso, una diócesis.

La comisión que fue a Tyler a ver qué pasaba ahí la integraron dos obispos de Estados Unidos, Dennis Sullivan de Camdem, Nueva Jersey y el emérito de Tucson, Arizona, Gerald Kicanas.

Ambos obispos son personas ancianas. Sullivan tiene cerca de 79 años, se mantiene como obispo a pesar de que ya presentó su renuncia, pero el papa ha decidido no aceptársela. Sullivan fue hecho obispo por Juan Pablo II en 2004, como auxiliar de Nueva York.

Kicanas, tiene ya un poco más de 82 años. A él también lo hizo obispo Juan Pablo II, aunque en su caso fue en 1995. Primero fue auxiliar de Chicago, bajo el mando de uno de los favoritos de la derecha católica de Estados Unidos, el cardenal Joseph Bernardin. De ahí, Kicanas fue enviado como coadjutor de la diócesis de Tucson, que entonces estaba en problemas bajo el mando del californiano Manuel Durán Moreno, quien fue obligado a renunciar a su cargo tres años antes de que debiera hacerlo, cuando tenía 72 años.

Ninguno de los dos obispos que hicieron la visita apostólica pueden ser vistos como incondicionales del papa Francisco, ni como "izquierdistas", "socialistas", "revolucionarios", "marxistas" o alguna de las otras etiquetas que la derecha católica suele usar para descalificar al papa Francisco.

Aunque los reportes de las visitas apostólicas difícilmente se llegan a hacer públicos, lo que se ha filtrado de la visita realizada por Sullivan y Kicanas es que Strickland no estaba en condiciones de ánimo y psicológicas para continuar al frente de la diócesis. Ello, además de la reticencia de Strickland para limitar, como ha ordenado el papa Francisco, la celebración de la misa en latín según el ritual previo al Concilio Vaticano II, asunto al que se volverá más adelante.

Como resultado de ello, Francisco le pidió a Strickland que renunciara. Dado que se negó a hacerlo, Francisco optó por destituirlo, algo que otros papas han hecho cuando—como en este caso—no es posible ya la comunicación.

Precedentes

No es claro si, dadas las condiciones en las que Strickland fue destituido podrá asumir en algún momento la condición de emérito, pues los eméritos deben hacerse responsables, a pesar de su avanzada edad (todos son mayores de 75 años), de una parroquia.

Ello le permitiría predicar desde la parroquia que recibiera en encargo y es muy probable que desde ahí Strickland, lejos de moderar sus ataques, reproches y descalificaciones al papa Francisco, los intensificaría.

La experiencia con el obispo William Martin Morris, de la diócesis australiana de Toowoomba, quien fue destituido por Benedicto XVI, por expresar su acuerdo con la posibilidad de que las mujeres sean ordenadas como sacerdotes en la Iglesia Católica, es un precedente que no se puede soslayar en este caso.

Strickland ha sido “arropado” de inmediato por la extrema derecha católica de Estados Unidos que ha hecho de él un mártir de Francisco a quien frecuentemente acusan de ser “comunista”, “socialista”, “peronista” y, sobre todo, de ser “hereje”.

Él tiene un programa de radio que no depende de la diócesis y un sitio de internet que seguramente se convertirá en lo que en inglés se suele denominar una “cash cow”, es decir, un marranito desde el cual obtener dinero para luchar contra el papa Francisco.

Para ello usará, como suele ser el caso en la actualidad en Estados Unidos, al tema del aborto como el pretexto para movilizar a sus incondicionales como, de hecho, lo hizo en un mensaje que publicó el 6 de octubre en la red social antes conocida como Twitter.

Por lo pronto, mientras se designa a un nuevo obispo en Tyler, el papa Francisco ha nombrado administrador apostólico al obispo de Austin, Texas, el méxicoamericano Joseph Steve Vásquez. Nacido en Stamford, Texas, en 1957, Vásquez fue, antes de ser titular de Austin, auxiliar de Galveston-Houston de 2001 a 2010. Ha sido obispo de Austin desde que Benedicto XVI lo nombró para el cargo.

El obispo Joe Vásquez publicó un breve texto en la página de Internet de la diócesis de Austin en el que informa que próximamente viajará a Tyler para entrar en contacto con los fieles y el clero de esa diócesis.

La misa en latín

Además de los ataques al papa Francisco, Strickland no estuvo dispuesto a obedecer la instrucción que el propio papa Bergolio emitió para limitar el número y la frecuencia con la que se celebran las misas en latín según los rituales previos al Concilio Vaticano II.

La misa en latín, además de celebrarse en ese idioma se realiza de espaldas al pueblo, por lo que los asistentes no están al tanto de lo que ocurre durante su desarrollo. Esa fue una de las razones por las que el papa Pablo VI decidió modificar la manera en que se celebraba la misa y otros sacramentos de la Iglesia Católica a finales de la década de los sesenta del siglo pasado.

En 2007, Benedicto XVI eliminó algunas de las restricciones que el papa Pablo VI había fijado para la celebración de esa forma de la misa.

El documento Summorum Pontificum o Los sumos pontífices permitió en 2007 que prácticamente cualquier sacerdote pudiera celebrar misa según el antiguo ritual. Francisco decidió restablecer los límites que había fijado Pablo VI, entre otras razones, por el uso político que la extrema derecha daba a la misa como una forma, según ellos, "superior" de la misa.

Ello implicaba que las decisiones tomadas por el Concilio Vaticano II y, sobre todo, por Pablo VI eran o fruto de un error o de una herejía. Esa es una de las acusaciones frecuentemente lanzadas por la extrema derecha católica contra Pablo VI y, más recientemente, contra el papa Francisco, quien no regresó del todo al modelo previo a 2007, pues permitió que las comunidades que hubieran estado celebrando la misa en latín continuaran haciéndolo, aunque no podían hacerlo en los templos principales de cada parroquia.

Ello lo decidió en su documento de 2021 llamado en latín Traditiones Custode o Custodios de la Tradición. Dos años después, a principios de este año, impuso nuevas restricciones a los permisos para que nuevas comunidades se adhirieran al uso del antiguo ritual, además de que limitó el que sacerdotes recién ordenados puedan celebrar la misa en latín.

En horas recientes, la diócesis de Tyler publicó la comunicación que aparece inmediatamente después de este párrafo en que se resume la situación que se vive ahí ahora, pues se limita a dar cuenta de la destitución, aunque usa el eufemismo según el cual Strickland había sido "relevado" o "aliviado" de sus responsabilidades como obispo.

 
El memorándum más reciente de la diócesis de Tyler luego de la destitución de Strickland.

Agréganos como fuente preferida en Google