Aunque Sheinbaum no criticó directamente a Donald Trump, dejó ver la molestia de su gobierno con la decisión de cancelar la visa de López Beltrán.
Sheinbaum también defendió a su consejera jurídica y vocera oficiosa Luisa María Alcalde por las “listas negras” de críticos de la 4T.
Los Ángeles Press
La actividad de este viernes 14 de agosto en Palacio Nacional estuvo dedicada, mayormente, a defender a Andrés López Beltrán luego de que el gobierno de Estados Unidos decidiera cancelar la visa dada al hijo del expresidente de México, Andrés Manuel López Obrador.
Claudia Sheinbaum dedicó varios minutos de la actividad en el Salón Tesorería a negar que López Beltrán pudiera estar de alguna manera vinculado con actividades ilícitas en México o Estados Unidos y a descalificar la medida de la administración de Donald Trump.
A contrapelo de lo dicho por Sheinbaum en la tribuna que construyó el padre de López Beltrán, el retiro de la visa a López Beltrán no es un hecho aislado. Son varios prominentes políticos de la autodenominada “Cuarta Transformación” los que han visto cancelados los documentos que les permitían ingresar a Estados Unidos, entre los más notables, los gobernadores Marina del Pilar Ávila de Baja California y Alfonso Durazo de Sonora.
Además, varios diputados locales, alcaldes y regidores, además de familiares de políticos en distintos estados de la República Mexicana han visto revocados los documentos de viaje.
Fue notable, en ese sentido, que de las “explicaciones” dadas por Sheinbaum acerca de los casos de Ávila y Durazo durante 2025, cuando presentaba los hechos como asuntos privados, en esta ocasión la titular del Ejecutivo Federal haya optado por presentar la decisión respecto de López Beltrán como un acto de injerencia del gobierno de Estados Unidos, como se le puede escuchar a ella misma decirlo en el vídeo después de este párrafo.
Sheinbaum señaló, hacia el final de la actividad, que no hay investigación alguna contra el hijo del “presidente López Obrador”, como se refirió reiteradamente ella misma a su predecesor, al mismo tiempo que, notablemente molesta adelantaba una defensa del país y de su gobierno en la lógica de la protección de la soberanía y de su supuesto compromiso en la lucha contra el narcotráfico.
El problema para Sheinbaum, en todo caso, emerge cuando uno considera la manera en que hoy mismo, además de muchas veces antes, ha negado o minimizado la inacción de distintos gobiernos, de diferentes partidos, pero incluido el de López Obrador, cuando se trataba de ejecutar órdenes de arresto contra personajes como Ismael Zambada.
E incluso cuando su gobierno dice actuar, no hay disposición a ser transparente, como lo demuestra el misterio que todavía rodea el supuesto “abatimiento” de Nemesio Oseguera, el líder del Cartel Jalisco Nueva Generación del que, en la lógica del gobierno federal en México, la opinión pública debe conformarse con su silencio y opacidad, sin cumplir con mínimos de transparencia acerca de una operación de ese tipo.
Ello sin perder de vista el problema que ha planteado para el gobierno de Sheinbaum su reiterada negativa a reconocer que las organizaciones criminales que operan en México recurren frecuentemente a prácticas que en cualquier otro país hubieran sido calificadas como terroristas pero que, por razones que sólo la clase política mexicana, desde los ochenta y hasta ahora entiende, sin importar de qué partido sean, se ha negado a reconocer como tal.
Baste recordar que ni asesinatos, supuestamente cometidos “por error” como el del cardenal y arzobispo de Guadalajara Juan Jesús Posadas Ocampo en 1993 u operaciones de exterminio como las que ocurrían en Ciudad Juárez y otras ciudades de la frontera norte en la última década del siglo XX y las primeras del actual nunca merecieron que el gobierno de México las calificara de terroristas.
Priístas, panistas y militantes del Movimiento de Regeneración Nacional hicieron todo lo posible para negar que el objetivo de esas operaciones era infundir terror en la población civil, que nadie hablara, que nadie cuestionara la legitimidad de las operaciones de las distintas organizaciones criminales que, no en balde, se presentaban a sí mismas como “justicieras”.
Ese patrón se reprodujo todavía en 2025 con el asesinato del alcalde de Uruapan, Michoacán, Carlos Manzo. Y Morena, lejos de proteger a la viuda y actual responsable de ese municipio, Grecia Quiroz, le prohibió la entrada al congreso local de Morena, algo que jamás han hecho contra alguno de los líderes de las organizaciones criminales que han asolado a Michoacán en los últimos 40 años.
Sheinbaum, en ese sentido, insinuó su molestia con las decisiones a todas luces contradictorias del gobierno de Donald Trump, como la de exonerar a Juan Orlando Hernández, el expresidente de Honduras, pero en ningún momento articuló de manera clara las objeciones a las decisiones de Estados Unidos. Se limitó a expresar su molestia y a descalificar las medidas tomadas por el Departamento de Estado contra López Beltrán, el hijo del “presidente López Obrador”.
El problema para Sheinbaum y su gobierno es que, aunque ella niegue que la negociación de lo que queda de los acuerdos comerciales que existían en México atraviesa un mal momento, ella insiste en celebrar, por ejemplo, la supuesta fortaleza del peso mexicano que lejos de ser el superpeso del que hablan los más dóciles a su gobierno, es un reflejo del desorden que generan en la economía global muchas de las decisiones de Trump.
Ayer mismo, Paul Krugman, el Premio Nobel de Economía 2008, mostró el alcance de su pesimismo ante las absurdas medidas que, en simultáneo, trata de impulsar el gobierno de Trump en la actualidad, como se puede ver en el vídeo enlazado después de este párrafo.
El problema es que es difícil decidir qué es más absurdo, las medidas de política económica que llevan a más inflación en Estados Unidos que denuncia Krugman en ese vídeo o los argumentos con los que Sheinbaum trata de justificar en México su manera de entender la procuración y administración de justicia y, sobre todo, la política contra las organizaciones criminales que encabezaron Joaquín Guzmán e Ismael Zambada, así como por el supuestamente finado Nemesio Oseguera Cervantes.
En Washington, D.C., lo mismo que en la Ciudad de México lo que predomina es una apuesta a un discurso nacionalista que justifique en nombre de la defensa del país tanto el abuso de personas migrantes indocumentadas como la inacción del gobierno de México ante las organizaciones criminales, que no sólo afecta la salud de las personas sino que, como lo demuestra el papel de Hernán Bermúdez Requena en el trasiego de ganado robado en América Central, sirvió para reventar, con la epidemia del gusano barrenador, las cadenas de producción de carne que penosamente se construyeron entre México y Estados Unidos en los últimos cien años.
En todo caso, la actividad en Palacio Nacional sirvió para dejar en claro que la Fiscalía General de la República durante el gobierno de Sheinbaum no ha abierto expediente alguno contra el hijo del “presidente López Obrador”, pero también evidenció qué tan frágil es la situación que vive México.
A pesar del tiempo que Sheinbaum dedicó al supuesto “super-peso”, los primeros minutos de la actividad estuvieron consagrados a dar cuenta de las más de 270 mil deportaciones ocurridas en lo que va del año, en un escenario, en el que lo más probable es que ese número aumente en un contexto de mayor violencia contra los migrantes en Estados Unidos.
Otros asuntos
En otros asuntos, Sheinbaum volvió a insistir en su defensa de su propuesta de imponer multas a medios que no se ajusten al modelo que Luisa María Alcalde, su consejera jurídica y vocera oficiosa, busca imponer.
Ayer mismo, la Conferencia del Episcopado Mexicano publicó un texto, disponible como PDF después de este párrafo, en el que deja ver la preocupación que existe en distintos ámbitos de la vida pública en México que se agravó luego de que el miércoles por la tarde Alcalde presentara una lista de personajes incómodos al gobierno de Sheinbaum que obliga a preguntarse si quedará ahí, en un aparente error de comunicación de Alcalde, o si es una manera de probar las aguas para ver qué tan lejos pueden llevar el acoso y hostigamiento contra quienes no se allanen a regurgitar el discurso de Palacio Nacional.
Por último, Sheinbaum reconoció que, a pesar de las diferencias con Estados Unidos, su secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, participará en la cumbra que la Agencia para el Control de las Drogas de Estados Unidos celebrará próximamente en Buenos Aires, Argentina. Al inicio, Sheinbaum anunció una nueva etapa del concurso México Canta a celebrarse en la zona metropolitana de Los Ángeles, California.
