La posible revelación de nombres podría afectar a narco-políticos mexicanos con cargos de elección popular y aspiraciones rumbo a 2027.
Por José Luis Camacho Acevedo
Muchas especulaciones se han vertido sobre la posibilidad —algo que, por demás, puede tener consecuencias muy graves— de que, en sus comparecencias en la Corte del Este de Nueva York, Nicolás Maduro llegue a revelar que tuvo negociaciones delincuenciales con el expresidente mexicano Andrés Manuel López Obrador.
Esa posibilidad, que amenaza al inquilino de Palenque, se puede convertir en una bomba expansiva que afecte a políticos de Morena que detentan cargos de elección popular, desde alcaldes de municipios pequeños hasta gubernaturas de importancia política y económica como Sinaloa, Sonora, Guerrero o Michoacán, por citar ejemplos emblemáticos y muy mencionados.
Por ello se han dejado correr “informaciones” de que las listas que se han elaborado en los más altos niveles del gobierno norteamericano —desde el Departamento de Estado, que encabeza Marco Rubio, hasta las direcciones de la CIA o de la DEA— han desaparecido y que, dadas las presiones de Donald Trump en el sentido de que nuestro país “haga algo importante en materia del combate a los cárteles que trafican fentanilo a Estados Unidos”, por ahora las pesquisas de los cuerpos de seguridad del vecino país van sobre los capos que dirigen las organizaciones ya clasificadas como terroristas, y dejarán en pausa la solicitud de que México entregue a “peces gordos” de los llamados narco-políticos mexicanos.
Se están moviendo importantes corrientes políticas, casi todas pertenecientes a Morena, para que sus militantes libren el peligro de ser deportados a Estados Unidos acusados de tener nexos con organizaciones criminales.
Esa circunstancia está polarizando cada vez más, al interior de Morena, la disputa por las candidaturas a cargos de elección popular que estarán en juego en el año 2027.
Por una parte, las listas de prospectos a las 15 gubernaturas que ahora están en poder de Morena han sido objeto de importantes modificaciones.
Independientemente de que se ve muy difícil que en Zacatecas Saúl Monreal, o en Guerrero Félix Salgado Macedonio, libren la determinación —hasta ahora solo operando como “recomendación política”— de evitar que el nepotismo vuelva por sus fueros, habrá muchos personajes que ya se sienten repetidores en diputaciones o alcaldías que verán frustradas sus megalómanas aspiraciones.
Y todo se vendrá en cascada a partir de que, en la nueva comparecencia de Maduro en la corte neoyorquina, salgan a relucir nombres de políticos de nuestro país que puedan estar señalados como partes de negocios ilícitos. Hasta ahora, en las primeras declaraciones de Maduro ante los jueces, solo se han mencionado en repetidas ocasiones a organizaciones criminales mexicanas.
Pero, más temprano que tarde, pueden aparecer en esas comparecencias nombres completos, con sus dos apellidos, que se infieran a partir de señalamientos de Nicolás Maduro sobre nexos con el crimen organizado de nuestro país.
Ahora sí, como dijera el clásico:
¡Que Dios los coja confesados!