
Guadalupe Lizárraga Viernes, 20 de Enero del 2012
En los últimos días se ha desatado una gran controversia sobre la famosa ley SOPA, la cual viene a prohibir ciertos temas del Internet, a restringirlo, a limitarnos el único espacio libre que tenemos para expresarnos. Claro está que los que sabemos lo que es el Internet y sus beneficios estamos totalmente en desacuerdo de esta ley, y exigimos que no se apruebe, que permanezca el Internet como un medio libre.
Pero, al pensar en esto detalladamente, también recordé que toda acción de un ser humano razonable debe ir de la mano con la responsabilidad. ¿A qué viene esto? Pues a que tal vez le estamos echando demasiada leña al fuego y vamos a terminar quemándonos. No debemos olvidar que la libertad de expresión usada de una forma desmedida y negativa puede ser un arma de doble filo, y así como podemos usar el Internet y su información con fines productivos, podemos ocasionar mucho daño.
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Por un lado no estamos respetando algunas cosas (hablando siempre en términos generales), y al ser un medio libre perdemos en ocasiones el control que sólo nosotros mismos regulamos en la actualidad. Nos encargamos de atacar públicamente a todos los partidos políticos, exceptuando claro está al nuestro, y esto tal vez sea de cierta forma una guerra sucia encaminada a la mala publicidad. Olvidamos que así como el gusto se rompe en géneros, la diversidad política es también un derecho de todos y debe respetarse.
Si bien es bueno dar a conocer las atrocidades o crímenes que cometen los gobernantes es mejor destacar las cosas positivas que llegan a tener por más contadas que éstas sean. Y no se vale, no sería legítimo, que por portar una bandera de un partido político distinto te tachen de criminal a causa de uno, varios o muchos malos gobernantes.
Si queremos un verdadero cambio social debemos, tal vez, comenzar por recordar las palabras de don Benito Juárez: “el respeto al derecho ajeno es la paz”. Por tal motivo si nos empeñamos en campañas que comienzan a verse como sucias perderemos credibilidad, aceptación y sobre todo habrá muchos que lucharán con todo por quitarnos este medio que es el único que tenemos para expresarnos libremente. Y en algunos países ya no gozan de ese privilegio, ¡cuidado! que la idea ya está inculcada en muchos políticos y a nadie nos conviene hablar o en este caso escribir sólo por causarle daño al contrario.
Si llevamos las cosas con honestidad y respeto en cualquier tema ( y esto por que es lo que tanto exigimos todos y muchas veces no lo damos) nos evitaremos muchos problemas de censuras y restricciones. Esto pensando en el bien común, no en las ideologías políticas que favorecerán solamente a cierto sector, si el buen juez comienza por su casa, tal vez, deberíamos pensar un poco más antes de publicar algo que vaya a perjudicar a una o varias personas. Si hay criminales hay que perseguirlos denunciándolos y probando su culpabilidad, pero si en vez de eso levantamos toda una nube de polvo con tanto alboroto que se extenderá como pólvora en la red y todos hablaremos de ello pero nadie probara nada, ¿qué ganamos? ¿Difamación? ¿O justicia? Creo que cae más en la primera.
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La red es bien conocida por el poder que tiene para difundir, y a veces difundimos sin tener presente el daño que causamos, y así como el payasito del que tanto se exigió su renuncia por su gran error y burla, así mismo al tropezarnos vendrán a exigir la censura. Y si el debió pensar más las cosas y ya nada puede hacer, tal vez aún podamos nosotros reflexionar antes de ser medidos con la misma vara.
Para que las cosas sean equilibradas y justas, entre más exigimos, mejores cosas debemos de aportar. Y si queremos más cambios, propongamos con hechos, opciones mejores y demos primero que nada el ejemplo que tanto necesitamos todos.
*El autor es articulista mexicano.
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