
Guadalupe Lizárraga Miércoles, 29 de Junio del 2016
Por Emmanuel Ameth
Analfabetas haciendo uso de armas, analfabetas funcionales en indagaciones policíacas y elementos con capacidades aritméticas deficientes para la realización de labores de inteligencia, forman parte de las particularidades que envuelven los recursos operativos de la seguridad pública por parte de los gobiernos estatales en México, un asunto que no es intrascendente para nuestra sociedad actual.
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No es casualidad que los cuerpos armados del Estado mexicano desconozcan los derechos fundamentales y constitucionales de la población, pues para asegurar la obediencia de los mismos, las instituciones han buscado hacerse de elementos ignorantes al menos en su perfil académico, revela el Observatorio Laboral de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS).
¿Usted se imagina a los gobiernos estatales dando armas –junto con la facultad para usarlas- a cuerpos policíacos incapaces de leer siquiera su instructivo? ¿permitiendo investigar a quienes efectivamente pueden leer, pero que carecen del entendimiento suficiente para interpretar un delito? ¿dando la responsabilidad de un operativo de ‘inteligencia’ a quienes se les dificulta la realización de operaciones aritméticas elementales? Pues eso hacen los gobiernos estatales del país y no han tenido la intención de depurar a dichos elementos, por lo menos hasta el primer trimestre de este año.
Y es que al investigar sobre la formación académica de los cuerpos policíacos según la citada fuente oficial, se revela que dentro de los policías estatales del país prestan sus servicios 3 mil 500 elementos presuntamente analfabetas, 18 mil presuntos analfabetas funcionales, 121 mil con presunta dificultad para realizar operaciones aritméticas elementales además de otros 141 mil con apenas una formación académica mínima –según decreto de 2012-, dejando sólo 32 mil elementos (10%) con una formación académica similar a la que ostentan aquellos contra quienes reprimen sus protestas.
Después de una manifestación encabezada por maestros y en rechazo al agravio de sus derechos laborales por parte de la Reforma Educativa, fueron reportados 6 civiles muertos el pasado 19 de junio en Nochixtlán, Oax., siendo la causa, heridas de bala disparadas por las policías federal y estatal. Apenas once meses antes, en Ostula, Mich., militares abrieron fuego en contra de civiles, matando un niño que se encontraba comprando pañales.
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Un asunto tan delicado como lo es el manejo de armas así como la seguridad en general, no debería ser tomado a la ligera por parte de las instituciones mexicanas.
Además de faltos de preparación, mienten sobre su grado de estudios
Pese a que en discurso, las autoridades encargadas de la Seguridad Pública manifiesten la profesionalización de los cuerpos policíacos como un tema prioritario, lo cierto es que se dista mucho de ese cometido, toda vez que es la fecha en que, al parecer, no se requiere una formación académica mínima para ingresar a las fuerzas estatales.
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Además, existen divergencias notables entre fuentes de información oficiales -a saber STPS e Inegi- en las que las propias metodologías practicadas demuestran la poca fiabilidad con la que los datos son aportados.
Así, cuando Inegi realiza el Censo Nacional de Gobierno, Seguridad Pública y Sistema Penitenciario Estatales 2015, solicitando información a las instituciones gubernamentales, estas responden con datos que difieren de las respuestas dadas por los policías mismos en sus hogares mediante la aplicación de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) –donde la STPS obtuvo los datos para la elaboración del Observatorio Laboral-.
Hay que tener en cuenta que en encuestas como la ENOE, es una práctica común que los entrevistados aumenten el grado de estudios con el que en realidad cuentan, como sucede cuando refieren una formación ‘terminada’ en un grado académico específico, cuando en realidad se trata de uno trunco.
Por lo anterior, debe considerarse que en el momento del levantamiento de cuestionarios, es muy posible que quienes manifiesten contar con la primaria incompleta, en realidad sean analfabetas y que quienes aseguren haber concluido su formación primaria, sean analfabetas funcionales. También es muy probable que quienes ostenten el grado de secundaria, presenten dificultades para la realización de operaciones aritméticas básicas en tanto que a partir de 2012, la formación académica mínima obligatoria es el nivel medio superior, un perfil mínimo necesario para las actividades que realizan.
Según la información proporcionada por los mismos policías en sus hogares mediante la ENOE, la formación académica que ostentan es la que se aprecia en la siguiente tabla:
En tanto que las autoridades informaron a Inegi que el grado académico de sus cuerpos policíacos corresponde a la siguiente tabla:
Sea cual fuere de las tablas anteriores la que mejor se apegue a la formación académica real de las policías estatales, la mejor recomendación que podrían llevar a cabo, quizá, sea que en lugar de desplegar su fuerza para reprimir al magisterio -y a otros actores sociales inconformes-, deberían estar en la posición de solicitar su instrucción para que les auxilien a resolver las dificultades pedagógicas que les impidieron continuar con su formación escolar.
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