Baja California, inseguridad y disimulo gubernamental

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Por Gerardo Salvador Romero González

«Nuestro modelo se está desarrollando entorno a la visión de una seguridad ciudadana que atienda las causas, que construya comunidad y que involucre a todos los sectores del Estado en reconstruir el tejido social», son las palabras de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, quien también dice que se está trabajando de forma coordinada en la «construcción de un sistema de seguridad que comprenda y atienda la problemática de forma integral».

La situación actual en torno a la seguridad pública en Baja California es desoladora, ya que se han enviado a la entidad a 400 elementos del ejército integrantes de la Fuerza de Tarea Conjunta México, y estos elementos llegaron a Tijuana donde la situación es extremadamente crítica. El objetivo es combatir a la delincuencia organizada, y la prevención de homicidios, que en el municipio tijuanense a diario se registran más de treinta asesinatos. Los soldados serán desplegados en coordinación la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y la Fiscalía General dela República, en conjunto con las autoridades municipales y estatales, de acuerdo a un comunicado de la SEDENA.

Desde el año pasado, el gobierno federal envió alrededor de 500 elementos de la Guardia Nacional y, desde enero, se anunció que llegarían 3 mil miembros del ejército y la Guardia Nacional a Baja California, 2 mil de los que han sido desplegados a la ciudad fronteriza para intentar darle freno a la violencia en Tijuana. El estado de Baja California volvió a resaltar por el número de homicidios, colocando al estado en cuarto lugar en el país, con 593 muertes violentas, eso incluso durante el mes de marzo del 2022, catalogado como el más violento del año, de acuerdo con el gobierno federal.

Según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del INEGI, se vio reflejado un aumento en la percepción de inseguridad en Baja California; durante el primer trimestre del año, en Tijuana, aumentó de 76.4 en diciembre de 2021 a 81.4 en marzo de 2022, misma suma que supera en más de 15 puntos el promedio nacional. Algunos delitos van al alza, otros a la baja y algunos más se mantienen, pero la percepción de inseguridad por parte de la ciudadanía prevalece. En lo que respecta a feminicidios, Baja California ocupa el segundo lugar nacional por el número de mujeres asesinadas. En Tijuana hasta se tiene el registro de 62, y 85 en todo el estado, según datos de la Fiscalía General del Estado.

Aunque se emitió la alerta de género desde el año pasado, las víctimas siguen en aumento. Roberto Quijano, presidente del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública en Baja California, dice que es muy importante que las autoridades se enfoquen en materia de prevención del delito y poder regresar la tranquilidad al estado. En el municipio de Mexicali, la policía opera con el 23% de las patrullas en funcionamiento, distribuidas en la zona urbana y el Valle, confirmó Carlos Romero, subdirector de Seguridad Pública Municipal, ya que solo cuentan con 65 a 70unidades activas para patrullar. Lo ideal sería tener 300 unidades activas”, refirió Romero.

La falta de unidades es una de las causas que en ciertas zonas de la ciudad limita la vigilancia o que suba el robo de vehículos. Mientras, Marina del Pilar Ávila Olmeda se dedica a mostrarse constantemente con diferentes funcionarios públicos federales, la imagen más reciente fue con la jefa de gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum Pardo, ya que esta gobernadora tiene el síndrome del chapulín, fue diputada federal, cargo que no concluyó para ser presidenta municipal de Mexicali, encargo que tampoco terminó, ya que con la ayuda del nefasto, nefando y nefario Mario Delgado, la postuló para ser candidata a gobernadora, cargo que hoy tiene, pero que no ejerce, pues quién decide es el ahijado de Calderón, hoy su esposo, el panista Carlos Torres Torres.

«Nuestro modelo se está desarrollando entorno a la visión de una seguridad ciudadana que atienda las causas, que construya comunidad y que involucre a todos los sectores del Estado en reconstruir el tejido social», palabras que se las lleva el viento y, la comunidad de Baja California, sufriendo las consecuencias de la inseguridad.

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Fuente: Tribuna Comunista