
Alberto Farfán
Uno de los acontecimientos más recientes que tuvo lugar en Palacio Nacional entre el presidente de la República y la aún secretaria de Economía ha dado como resultado una serie de afirmaciones, descalificaciones, rumores e invenciones en los diversos medios de comunicación y en la clase política, tanto la instalada en el régimen como la ubicada en la oposición.
El punto crucial de este hecho fue el rechazo del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) de brindarle un abrazo a Tatiana Clouthier Carrillo cuando ésta finalizó de leer su carta de renuncia en la conferencia matutina del primer mandatario del seis de octubre pasado al acercársele.
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Y en efecto, este asunto ha llevado a que muchos se rompan las vestiduras, otros se dediquen a trivializar y todos los demás a restarle importanciaa la respuesta de AMLO. No obstante, vox populi, vox dei,debemos deducir que una acción en apariencia anodina, sin relevancia, en realidad esconde un verdadero gran problema.
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Clouthier rompe con su militancia en el Partido Acción Nacional (PAN) ya desde 2005,y se adhiere como coordinadora de la campaña presidencial del 2018 con el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en apoyo a AMLO, obteniendo extraordinarios resultados con su participación.
Ya López Obrador en el poder la invita a participar en su gabinete, pero ella prefirió ser diputada plurinominal, curul que ocupó del primero de septiembre de 2018 al siete de diciembre de 2020. Punto en contra para ella viendo hacia el futuro, pues en el Congreso fue tajante su negativa a la propuesta de militarizara la Guardia Nacional, el nuevo ente de seguridad pública a nivel federal propuesto por el jefe del Ejecutivo.
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Fue secretaria del cuatro de enero de 2021 al seis de octubre de 2022, pero ya fuera del gabinete federal, en entrevistas ha señalado ciertos elementos que la llevaron a renunciar, los cuales no fueron del agrado de AMLO. Altos mandos bloqueaban su labor, no publicaban en tiempo y forma la documentación que enviaba al Diario Oficial de la Federación (DOF). Que la pugna entre los posibles candidatos presidenciales y la “jauría” que rodea al presidente suscitará el “descarrilamiento” de la llamada cuarta transformación, en virtud de que prevalece el divisionismo, los pleitos, la guerra sucia, etc. Es decir, que la unidad de Morena está deteriorándose en tanto que la antropofagia gana terreno.
López Obrador respondería que, si bien Clouthier fue un buen elemento en su campaña presidencial, en realidad no fue ella la importante, sino el pueblo, ya que fue éste quien lo llevó al triunfo, demeritando así la labor de la sinaloense. Y como al final el presidente cambió de opinión de siempre sí militarizar a la Guardia Nacional, la exsecretaria saldría sobrando en sus planes. Es más, negó que hubiera problemas en su gabinete y entre los posibles candidatos presidenciales; al contrario, dijo que Marcelo Ebrard, Adán Augusto López y Claudia Sheinbaum siguen trabajando como corresponde, además de considerarlos sus “hermanos”.
Sin embargo, conviene contrastar entre Clouthier y la jefa de Gobierno, con la idea de ilustrar esa faz de AMLO que sólo en ocasiones es sumamente evidente. En las elecciones de 2021, Morena con Sheinbaum al frente perdió más de la mitad de la Ciudad de México, pero el presidente no dijo nada de voto de castigo, concepto que sí utilizó cuando la hoy oposición gobernaba y perdía terreno y la ciudadanía la castigaba no sufragando por ella. Y en vez de cuestionarla, la respaldó alabándola e inventó la frase “clase media aspiracionista”, a quien culpó de la derrota, cuando el verboaspirar no espeyorativo ni mucho menos algo negativo, según la Real Academia de la Lengua.
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Decenas de fotos circulan en los medios en las que AMLO abraza, levanta su mano en señal de victoria y demás, al defender a Sheinbaum, sobre todo cuando la opinión pública pone en tela de juicio sus errores. Y más la quiere como hermana, deduzco, porque todos los discursos matutinos del presidente ella los reproducirá sin más en sus propias conferencias. Otro asunto no menos importante.
El gobierno de la ciudad se gastó varios millones de pesos en los uniformes del personal tanto del de oficina como del que sale a campo, pero después de perder las elecciones intermedias Sheinbaum tuvo la brillante idea de gastar más dinero para adquirir nuevos uniformes sólo que ahora con los colores del gobierno federal, el tono vino de Morena. Y frente a estos gastos ninguna llamada de atención por violentar la austeridad republicana.
Y si a todo lo anterior le sumamos que también ella cambió de opinión con respecto a militarizar la Guardia Nacional, pues tendremos entonces a la perfecta seguidora del presidente.
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Así, mientras más te sometas, remedes yemules los dictados y acciones del hombre que posee todo el poder más abrazos, cariños, puestos públicos e incluso candidaturas obtendrás. El punto es no cuestionarlo haciéndolo enojar porque airadamente te denostará. Tal y como sucedía con los autócratas presidentes de los partidos que hoy son oposición.