Ignacio García Martes, 30 de Junio del 2026, 17:03
Salinas ha usado la televisora que posee para sembrar una narrativa en la que México está sometido a una dictadura que no se sostiene cuando se emite desde un medio concesionado como Tv Azteca.
Al final del sexenio de AMLO, Salinas era visto como un perfil viable para la elección de 2030; no obstante, sus declaraciones en redes sociales y su forma de conducirse han dinamitado cualquier posibilidad.
Foro Público
Todo régimen político necesita un enemigo. La autollamada “cuarta transformación” o 4T ha reconocido la importancia de definir un adversario que sea capaz de encarnar toda la animadversión de lo que representa.
Mientras que la 4T procura alinearse a los intereses de las clases populares para atender a los grupos más desfavorecidos, Ricardo Salinas Pliego, dueño de Grupo Salinas, representa los intereses de las élites económicas que se enquistaron en el modelo neoliberal que han profundizado las brechas de desigualdad en el país.
En su momento, el expresidente de México, Andrés Manuel López Obrador, inició una campaña de combate a la narrativa meritocrática que se había instalado en el modelo neoliberal, con lo cual a partir de la moralidad trató de relacionar que la austeridad era un sinónimo de bondad social, mientras que el enriquecimiento era una representación más de los antivalores que combate la 4T.
Un personaje que por sí solo es capaz de generar repulsión social por su hedonismo, racismo, clasismo, misoginia, xenofobia y androfobia se convierte en el blanco perfecto de los ataques de la 4T , ya que representa todo lo que supuestamente combate la cuarta transformación.
El magnate que se ha rehusado a pagar sus impuestos—principalmente por los beneficios fiscales que recibía de los anteriores gobiernos—se consolidó como el principal adversario para López Obrador y posteriormente para la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.
El ex mandatario federal dedicó conferencias de prensa mañaneras para referir los privilegios que había recibido Salinas Pliego en el pasado, y por ello se negaba a pagar los impuestos, mientras que el empresario constantemente respondía con burlas en su cuenta de X, que parecía una parodia por la forma tan burda e infantil de responder de uno de los personajes más poderosos del país.
A diferencia de los viejos perfiles de la oposición que rápidamente fueron pulverizados por la crítica morenista, el caso de Salinas Pliego ha sido diferente, pues tiene la capacidad de responder a los señalamientos de la mañanera a través de la televisora que tiene y que fabrica constantes seudo piezas periodísticas para cuestionar a los “gobiernícolas” que tanto aborrece.
Así, Salinas Pliego se ha consolidado como una figura central en la vida pública del país, debido a que se consagró como un personaje alineado a los intereses de Washington, al acercarse al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de quien presume una amistad que no ha sido correspondida por el inquilino de la Casa Blanca.
Su cercanía con Trump, un personaje que permanentemente ha despotricado en contra de México ha socavado las posibilidades reales de Salinas Pliego de posicionarse como presidenciable de la oposición para los comicios de 2030.
Desde la narrativa oficial, Salinas Pliego representa los principales males del país, y ha sido eficaz al congregar tanto a los morenistas más radicales como a los más moderados, ya que sólo unos cuantos personajes conservadores han manifestado su apoyo al empresario.
Pese a ello, al régimen oficial le conviene tener a un adversario débil que es susceptible de congregar todos los males de la sociedad, ya que lo vuelve menos competitivo y con ello garantiza la continuidad del proyecto morenista, pues no tiene que esforzarse demasiado para demeritar la labor del empresario.
Aunque la clase empresarial del país puede tener similitudes ideológicas de Salinas Pliego, su silencio público ha evitado que se conviertan en centro de controversia social, por lo cual el rechazo desde Palacio Nacional sólo de focaliza hacia el propietario de Grupo Salinas.
Salinas Pliego ha tratado de restar la narrativa oficial mediante el uso de la televisora que posee, al referir que se trata de una dictadura, pero que posee la concesión de un sistema de telecomunicaciones del Estado que contraviene con las características centrales de cualquier gobierno dictatorial.
Del amigo al repudiado
A mediados de 2018, después del proceso electoral, el entonces presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, aseguró que Salinas Pliego formaría parte del consejo asesor presidencial de su gobierno, pues lo consideraba “un amigo” que tenía “gran dimensión social”.
Durante los primeros meses del gobierno de López Obrador, Tv Azteca se convirtió en uno de los medios más afines de la administración morenista, con un encuadre en sus noticieros completamente favorable para el gobierno en turno.
Sin embargo, la limitación presupuestal para aplicar los programas sociales obligó al mandatario a adoptar una política recaudatoria más agresiva que se centraba en el cobro de los impuestos atrasados de los grandes empresarios.
Esta medida tomó por sorpresa a los grandes empresarios que se extrañaron por esta política, debido a que históricamente habían sido beneficiados de una serie de exenciones fiscales de los gobiernos anteriores a partir de la justificación que eran empresas generadoras de riqueza y empleo en el país.
Esto causó un rompimiento en las relaciones políticas entre López Obrador y Salinas Pliego, quienes inmediatamente comenzaron una guerra mediática basada en las acusaciones del ex presidente en contra de las empresas de Grupo Salinas para cerrar sus instalaciones durante el momento más álgido de la pandemia de Covid-19.
Así, López Obrador utilizó los aparatos del Estado para denunciar que el empresario se había rehusado a pagar sus impuestos. Esto invariablemente permitió darle oxígeno al movimiento político que encabeza al señalar que mientras millones de personas viven en la pobreza, el dueño de la televisora de la Ajusco vive en una opulencia grosera.
Desde entonces la batalla ha continuado con Sheinbaum como la abanderada del movimiento político, que se orientó a consolidar una narrativa de austeridad y de ayuda a los pobres, mientras que Salinas Pliego coquetea con la posibilidad de postularse como aspirante presidencial.
A pesar de que el gobierno de la 4T enfrenta serios cuestionamientos sobre su capacidad de resolver los principales problemas del país como el tema de la inseguridad y la violencia, la capacidad de atracción de Salinas Pliego radica en una orientación de un personaje frívolo, ausente de las realidades que enfrenta la mayoría de la población.
Un presidenciable que no arrancó
Para los opositores más radicales, la figura de Salinas Pliego era clave para encauzar a los sectores más críticos al morenismo. El empresario tenía similitudes simbólicas con presidentes populistas de derecha “outsiders” como Javier Milei en Argentina o Donald Trump en Estados Unidos.
Desde el final de la administración de López Obrador, el empresario era visto como un perfil viable para el proceso electoral de 2030, dado que tiene la capacidad financiera y mediática para posicionarse, no obstante, sus declaraciones en redes sociales y su forma de conducirse públicamente han dinamitado cualquier posibilidad.
El polémico empresario se ganó la enemistad de la 4T, cuando acusó a los seguidores de López Obrador al bautizarlos como “gobiernícolas” que sólo dependen económicamente de las dadivas gubernamentales sin capacidad de trabajar para generar su propia riqueza.
Esta postura se complementó con las acusaciones directas en contra de la ex senadora del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Citlalli Hernández, de quien se burló por su imagen física, lo que causó el encono tanto de propios como extraños y que sólo ganó el aplauso de personas con niveles socioeducativos sumamente bajos.
Por ello, la carrera presidencial de Salinas Pliego no arrancó. Mientras que la mayoría de los ciudadanos pagan sus impuestos, uno de los hombres más ricos del país se negó a hacerlo y eso sólo logró el consentimiento entre los propios trabajadores de Tv Azteca, pero el repudio del grueso de la población que condena este tipo de actos de cinismo que evidencia al mismo tiempo cómo gasta el dinero en viajes en jets y yates privados.