
Alberto Farfán Martes, 20 de Septiembre del 2022
Por Alberto Farfán
Hace unas semanas un periódico español dio a conocer que la actual jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo, contrataría a un experto en comunicación para integrarlo a su equipo de trabajo con el objeto de asesorarla en sus labores de gobierno.
Una noticia que podría ser considerada importante sobre todo si consideramos que es de suma relevancia que gobierno y ciudadanía interactúen con mayor frecuencia y de manera positiva. Actuar en conjunto ante problemas como el de la inseguridad en la Ciudad de México, por ejemplo, podría ser abatido o por lo menos disminuido, entre otros miles de problemas públicos que padecemos los capitalinos.
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No obstante, dicha noticia indica todo lo contrario, en virtud de que el diario El País nos brinda una serie de elementos que deben ser cuestionados de manera tajante. Pues no se va a extender un contrato a un simple analista en comunicación, de los que abundan con respecto al cuidado de la imagen de un político o algo parecido, sino de un ariete formidable que impone presidentes a costos elevadísimos.
El español Antoni Gutiérrez-Rubí es un analista y consultor que dirige la empresa Ideograma, consultora de comunicación pública e institucional, cuyos mayores logros más recientes son el haber posicionado a Alberto Fernández, presidente de Argentina; a Cristina Fernández de Kirchner, vicepresidenta; pero también con políticos del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y también del Partido Popular (PP). Y fundamentalmente se ha destacado por haber llevado a la Presidencia de Colombia a Gustavo Petro. Sean de izquierda o de derecha, para todos aquellos que aspiren al poder Gutiérrez-Rubí siempre estará ahí. Algo así como un sicario de cuello blanco al mejor postor, en miles de dólares.
Frente a tales labores esenciales de Gutiérrez-Rubí, a la mandataria capitalina no le quedó más remedio que salir al paso para declarar lo siguiente, pues no olvidemos que ella es una de las aspirantes de Morena para ser incluida en la boleta electoral a la presidencia de la Republica en 2024, y un hombre como Antoni la llevaría a la cúspide electoral.
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Así, la mandataria dijo en conferencia de prensa: “(Gutiérrez-Rubí) va colaborar en algo muy especial en el Gobierno de la ciudad porque ni estamos en campaña ni estamos en ningún otro tema. Estuvimos buscando una persona que nos pueda ayudar en temas de asesoría en comunicación digital y en realidad va a dar unos cursos”. Explicar esto y no haber dicho nada me resulta igual, ¿no cree usted, amable lector? Porque de que está en campaña lo está y desde hace varios meses, descuidando nuestra ciudad.
Buscando en el portal Transparencia del gobierno capitalino, en el que pomposamente te indican que “aquí encontraras a las personas que trabajan para ti”, la página no arrojó absolutamente ninguna información sobre el asesor español. Pero otorgando el beneficio de la duda a Sheinbaum, la pregunta a renglón seguido sería ¿bajo qué términos obtuvo el contrato?, ¿qué tipo de documento firmó?, ¿fue individual o como empresa?, ¿bajo qué condiciones?
Porque, en efecto, es posible que sea un proveedor externo y bajo ese rubro las cláusulas cambian. Y a pesar de ello, debemos insistir en que este vínculo laboral debe ser total y absolutamente transparente. Porque como no creo que la jefa de gobierno goce de miles de dólares en su haber para pagar a su promotor electoral (según el portal a que hice referencia tiene un sueldo mensual estimado neto de 81,980 pesos), en consecuencia quien erogará esos miles de dólares seremos usted y yo, estimado lector.
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