
Rodolfo Soriano-Núñez Miércoles, 24 de Mayo del 2023
Un episodio más del hostigamiento de las autoridades y directivos de la UACM contra Roxana Rodríguez Bravo.
El hostigamiento de la UACM tocó incluso al CIDE, una institución actualmente bajo el fuego del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
Por Rodolfo Soriano-Núñez
El jueves 30 de marzo de 2023 el Centro de Estudios y Docencia Económica, el CIDE, organizó en su sede de la Ciudad de México una sesión de su seminario Feminismo(s), Violencia y Justicia(s).
No fue, en modo alguno, un acto masivo. Fue público en la medida que la inmensa mayoría de las universidades en México, incluso las privadas, no restringen el acceso a ese tipo de actividades académicas. Fue público, además, porque dadas las dinámicas que las universidades desarrollaron en lo peor de la pandemia, se permitió que ponentes y asistentes pudieran conectarse por medio de una aplicación de aula virtual, similar a Zoom.
No fue diseñado en modo alguno como un acto político. Las organizadoras, las académicas del CIDE Catherine Andrews y Celine F. A. González, desarrollan una línea de investigación que considera la violencia en contextos académicos como una de las dimensiones de su análisis y es por eso que tenían interés en conocer las experiencias de las cuatro académicas que invitaron a dar cuenta de su experiencia y/o conocimiento sobre el tema.
Ellas invitaron a Laura Flamand Gómez, de El Colegio de México; Nicole Huete de Intersecta, una organización de la sociedad civil mexicana; Virginia Ilescas Vela, quien la semana pasada publicó en este espacio un texto sobre su experiencia en el Sistema de Universidades del Estado de Oaxaca, el SUNEO.
Participó también Roxana Rodríguez Bravo, quien -como parte de la dinámica del seminario- dio cuenta con mayor detalle del acoso al que ha sido sometida por funcionarios de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Ese caso se consideró con algún detalle en la primera entrega de esta serie, La letra con abuso entra, sobre el abuso sexual y de otros tipos en las universidades mexicanas. Esta semana, Los Ángeles Press publica una versión de la ponencia que ella presentó en este seminario académico del CIDE. El texto se puede consultar aquí.
Aunque el acto transcurrió en la relativa calma que cientos, quizás miles de sesiones de seminarios, conferencias, mesas redondas y otras actividades académicas transcurren en México y en todo el mundo semana a semana, la presencia de Rodríguez Bravo detonó una serie de exigencias sin precedentes de funcionarios de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.
La más notable que se le diera a la UACM un “derecho a réplica” que resulta difícil de concebir, toda vez que las sesiones de seminarios no se guían o rigen por los criterios que, en alguna época, a finales del siglo pasado, regularon la operación de los medios de comunicación en Estados Unidos. Era la así llamada doctrina de equidad que, entre 1949 y 2011 era parte de las normas que los medios de comunicación radicados en Estados Unidos debíamos seguir.
Esa regla, la Fairness Doctrine, por cierto, fue abandonada por la Comisión Federal de Comunicación, la FCC por sus siglas en inglés, de Estados Unidos en 2011. Lo que se observó es que lejos de facilitar la discusión de temas públicos, lo que hacía es que hubiera medios que rehuían abordar temas que pudieran ser vistos como “controversiales”.
La razón es simple, si lo hacían, debían asignar tiempos y espacios similares a quienes sostuvieran una opinión o punto de vista diferente a la primera posición transmitida en esos medios. Por cierto, la regla o doctrina, nunca fue de aplicación obligatoria en los medios impresos. En la actualidad, la legislación vigente en Estados Unidos deja a criterio de los medios ofrecer o no el tiempo o el espacio a quienes defiendan una posición distinta sobre el tema que motive una controversia.
En México, efectivamente, se adoptó para el funcionamiento de los medios una versión de esa doctrina. Ése es el "fundamento jurídico" que los funcionarios de la UACM invocan para exigir que se les de un tiempo similar al que ocupó la doctora Rodríguez Bravo. Sin embargo, pierden de vista que el CIDE no es un canal de televisión, no es una estación de radio. No es un periódico, una revista, ni un portal de noticias. Tienen un canal de YouTube donde se almacenan algunas de sus actividades, pero no operan por sí mismos como un medio de comunicación.
En ese sentido, una sesión de un seminario académico no podría estar sometida a las mismas reglas con la que operan los medios de comunicación, en México, en Estados Unidos o en cualquier otro país.
Por si eso no fuera suficiente, los funcionarios de la UACM, presentaron la exigencia de tener el “derecho a réplica” en redes sociales como una suerte de reacción a un abuso de parte del CIDE, que debía ser reparado con una “invitación” a que los funcionarios de la UACM presentaran lo que ellos creen que les corresponde en derecho.
Dada la animadversión del actual gobierno federal contra el CIDE, no es de sorprender que las organizadoras del seminario hayan decidido retirar del canal de YouTube de esa institución la versión en vídeo de la sesión del 30 de marzo de 2023 del seminario.
Lo que es peor, la dirección de la página Web del CIDE que he enlazado en este texto lleva a una página del Internet Archive porque mientras redactaba estas líneas no me fue posible conectar con el sitio “en vivo” del CIDE. No me queda claro si es por una falla técnica, que todos los sitios y páginas de Internet pueden sufrir, o si se debe a que la campaña de hostigamiento contra el CIDE continúa.
Hostigamiento y complejo de credibilidad
Por lo que deja ver esta situación para esta serie sobre el abuso sexual en contextos académicos en México y América Latina, me permití solicitarle a la doctora Rodríguez Bravo que compartiera el texto de la intervención que tuvo en el seminario del CIDE. Ella muy amablemente aceptó la invitación que le hice a nombre de Los Ángeles Press. Ella misma publicó ya antes en estos espacios una réplica puntual a las exigencias que hacen los funcionarios de la UACM, que se puede leer aquí.
El texto que presentamos ahora da cuenta justamente de las condicidiones que hacen posible el abuso en la UACM o que había sido su experiencia hasta antes de que los funcionarios de la UACM hostigaron a las académicas del CIDE y la revictimizaron a ella. Dado el carácter público de estos asuntos es que Los Ángeles Press presenta aquí una versión de la ponencia que la doctora Rodríguez Bravo hizo de la manera en que la UACM ha abordado el problema de los abusos.
Lo que la experiencia de la doctora Rodríguez Bravo deja ver es algo que se ha considerado en entregas previas de esta serie, el llamado complejo de credibilidad, como lo denomina Deborah Tuerkheimer, quien acuñó ese término para dar cuenta de los problemas que enfrentan quienes denuncian el acoso, hostigamiento o, de manera más general, la violencia de la que son víctimas a manos de figuras públicas. Esas figuras públicas, que pueden ser clérigos como Marcial Maciel, presidentes o expresidentes de sus países de origen como Donald Trump o Evo Morales, financieros e inversionistas como Jeffrey Epstein, periodistas como Charlie Rose y artistas como Bill Cosby en Estados Unidos, Don Francisco también conocido como Mario Luis Kreutzberger Blumenfeld en Chile y Estados Unidos o Luis de Llano y Gloria Trevi en México: les da ventajas cuando las víctimas deciden denunciar, formal o informalmente, la violencia a la que son sometidas.
Esta serie, como otros textos que publica Los Ángeles Press reconoce esa realidad del complejo de credibilidad y trata de reconocer que las víctimas merecen ser escuchadas, atendidas, consideradas y no ser sometidas, como suele ocurrir en los medios de comunicación tradicionales, a dinámicas que lejos de resolver el problema del abuso sexual hacen más difícil que se resuelva y evite en el futuro.