
Jorge Octavio Ochoa Martes, 09 de Abril del 2024
Antes de ser asesinado el 9 de agosto de 2023, Fernando Villavicencio advertía del surgimiento de este nuevo "Cártel Latinoamericano".
Tras Bambalinas: Villavicencio también hacía ver el papel central que en la configuración de este nuevo "Cártel Latinoamericano" jugaba Rafael Correa, expresidente de Ecuador.
Por Jorge Octavio Ochoa
El escándalo diplomático que se abrió este fin de semana entre México y Ecuador, debe mover a preocupación… en todo el mundo. Queda la percepción de que ya hay un Jefe de toda una clase política en América Latina, involucrada en una estructura del crimen organizado, apuntalada en el narcotráfico.
Es el surgimiento de un nuevo Cártel Latinoamericano, que involucra a esos dos países ahora en conflicto, así como a Colombia y Venezuela. Al menos, eso es lo que trasciende a la luz del último mensaje de Fernando Villavicencio, periodista y candidato a la presidencia de Ecuador antes de ser asesinado.
Él había dicho que las mafias del narcotráfico que azotan a su país, “son de México: de Sinaloa, Jalisco Nueva Generación y ahora la mafia albanesa”. Afirmó que esos "grandes carteles” no nacieron en Ecuador. De manera directa señaló a Andrés Manuel López Obrador y le dijo: “encare sus problemas allá…”, en México.
En ese último mensaje, aseguró que gran parte de la clase política mexicana ha sido financiada por el narcotráfico. Lo mismo recomendó a Gustavo Petro, el presidente de Colombia: “resuelva el problema de la cocaína; gran parte de la clase política ha sido y es financiada con el dinero sucio del narcotráfico”.
Poco después de ese mensaje, fue asesinado.
El pasado jueves 4 de abril, el presidente López Obrador hizo una inesperada declaración, en medio del proceso penal que se le sigue al exvicepresidente de Ecuador, Jorge Glas quien, en 2020, fue sentenciado a ocho años de prisión, por el delito de cohecho y acusado de liderar una estructura criminal junto con el expresidente Rafael Correa.
Se dice que recibían pagos de contratistas privados, a cambio de adjudicaciones en contratos del sector público. Por ello se le seguía proceso. Hasta que obtuvo refugio en la embajada de México, pero sin trámite de asilo político. En esa condición, de refugiado, se encontraba hasta horas antes del allanamiento a la embajada.
En su alocución, que provocó el enfrentamiento diplomático, López Obrador hizo una disertación sobre la situación política previa a las elecciones en Ecuador. El subconsciente y los excesos declarativos del mandatario, lo colocaron inesperadamente en el ojo del huracán... y lo exhiben en posibles complicidades.
Poco o nada tiene que ver Jorge Glas con el proceso democrático de aquel país. No es considerado siquiera como un luchador social, ni era candidato de nada en dicha contienda. Era sólo un emisario del expresidente Correa, actualmente prófugo por delitos de corrupción. Aún así, AMLO armó su perorata:
“Hubieron (sic) elecciones en Ecuador. Iba la candidata de Fuerzas Progresistas como diez puntos arriba” entre otros tres o cuatro candidatos más. “Entonces un candidato, que habla mal de la candidata que va arriba, de repente es asesinado y la candidata que iba arriba se cae y el candidato que iba en segundo, sube”.
Luego aseguró que la candidata que iba hasta arriba en las encuestas, “queda como sospechosa”, continuó en campaña “en circunstancias, considero difíciles, porque imagínense todos los medios. Pero ella sigue y sigue y sigue. ¿Y qué implementan o cuál es la segunda etapa?”.
Tras hacer esta pregunta, suelta su teoría.
“Crear un ambiente enrarecido de violencia, al grado que van los candidatos, y esto lo difunden todos los medios, con chalecos a los debates, pero todo armado”.
Según él, eso fue lo que propició la derrota de las llamadas Fuerzas Progresistas. Nada relacionado con Jorge Glas.
Esta alocución llama la atención, porque plantea un panorama muy parecido al que ha querido sembrar con su advertencia sobre un “golpe de Estado” en México, con el que, según él, los opositores pretenden generar un ambiente de turbulencia para declarar nulas las elecciones o impedir su realización.
Parece no entender que la historia de los Golpes de Estado en el mundo, siempre se han escrito con la bota militar encima, factor que actualmente es imposible en México, pues el Ejército y la Marina han dado muestras explícitas de estar del lado del actual régimen, no de la oposición.
Por ende, podemos decir dos cosas: La primera, sí, es reprochable y condenable la violación de la soberanía mexicana en la embajada de Quito. La segunda, abre un mar de especulaciones que pueden derivar en escándalo internacional, por la violación de leyes internacionales, pero también por el ataque a las instituciones.
Glas, ni es un héroe, ni es un líder social. Está procesado por actos de corrupción que desde 2017 se le imputan y por los que tiene que responder en su país. Obviamente, los primeros ofendidos por la declaración del presidente López Obrador, es la familia del candidato asesinado, Fernando Villavicencio.
La hija de éste, Amanda, se pronunció en contra de las declaraciones de AMLO, y reiteró que su padre fue asesinado por el crimen organizado y por los criminales a los que investigaba su padre, y afirmó que algunos de estos individuos se encuentran refugiados en la embajada de México en Ecuador: Jorge Glas.
“Lávate la boca López Obrador antes de hablar de mi padre. Qué poca madre tienes para dar estas declaraciones tan mediocres e inhumanas”, le dijo. A su vez Verónica Sarauz, viuda de Fernando Villavicencio, reiteró que la organización Fuerzas Progresistas de Ecuador está vinculada al crimen organizado y el narcotráfico.
Ahora se sabe que en México, el ecuatoriano Ismael Daniel Tovar Herrera, excolaborador de Correa, es actualmente coordinador general de Asesores y Asuntos Internacionales del jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Martí Batres. Antes de eso, trabajó con Jesús Ramírez Cuevas, como coordinador de Contenidos Digitales hasta 2021.
Existe, pues, un entramado de relaciones que tarde o temprano se tendrán que aclarar, en medio del escándalo diplomático y del grave error cometido por Daniel Noboa. Si bien hay una violación de la soberanía de México, también existe una oscura trama que tarde o temprano se tendrá que discutir.
Glas pasó de “huésped” en la embajada de México, a solicitante de asilo, el cual le fue otorgado por López Obrador, a pesar de que ya existían dos averiguaciones judiciales en su contra y estaba obligado a presentarse periódicamente ante las autoridades judiciales de su país.
Por ende, en su caso no cabe la figura de “perseguido político”. En términos llanos, el gobierno de López Obrador sólo se prestó para que este evadiera los requerimientos de la justicia de aquel país. La embajada de México tenía toda la información correspondiente, remitida por el gobierno de Ecuador.
No sólo está acusado de corrupción por peculado con la empresa Odebrecht, sino por asociación ilícita y cohecho. Por ello, el gobierno de aquel país advirtió al de México que no procedía la concesión de asilo. Desde febrero pasado, pidieron a la embajada de México permitir la detención. López Obrador la rechazó.
Esto, implica inmiscuirse en asuntos internos, que se agravaron con las declaraciones recientes de López Obrador sobre el asesinato de Fernando Villavicencio. De inmediato fue declarada persona no grata la embajadora de México. En respuesta, López Obrador concedió asilo a Glas.
Por tanto, lo que parece ahora una gesta heroica de México y una asonada patriótica, es un episodio más del crecimiento del crimen organizado en todo el continente. Hoy, se dice que México se convirtió en “correa de transmisión” y de relaciones con Correa.
En octubre de 2018, el primer funcionario del correísmo que huyó y fue asilado, fue el antiguo superintendente de Información y Comunicación, Carlos Ochoa. En enero de 2019, un juez le dictó orden de prisión preventiva por falsificación de documento público. México le otorgó carnet de refugiado “por razones humanitarias”.
En aquel país informan que el movimiento Revolución Ciudadana, de Ecuador, tiene un centro de operaciones en México desde el 2019. En abril de ese año, el excanciller Ricardo Patiño huyó a México antes de que se emitiera la orden de prisión preventiva por el delito de “instigación”.
En octubre de aquel año, los legisladores Gabriela Rivadeneira, Soledad Buendía, Carlos Biteri y Luis Molina, se refugiaron en la embajada de México. En enero de 2020, López Obrador les concedió asilo político. Lo mismo ocurrió en 2021 con Walter Solís, sentenciado por sobornos, hoy es refugiado.
Según datos publicados este domingo por El Sol de México, en nuestro país están asilados 19 ecuatorianos, incluidos siete exfuncionarios de Correa, con todo y sus familias. Algunos trabajan en Morena, señala el diario. El expresidente de Ecuador se encuentra prófugo y asilado en Bélgica.
El Debate
Sobre el debate, en una primera reacción sólo podemos decirles que fue una pérdida de tiempo. Quedó flotando por ahí lo que parece una nueva denuncia contra Claudia Sheinbaum, y una empresa de Grupo Indi y el otorgamiento de contratos por 66 mil millones de pesos.
La aludida no respondió a esto, pero sí presumió estrategia Tianguis Digital que, según dijo, sería la pieza central de su gobierno, si es que gana, pues se trata de una herramienta diseñada y desarrollada por la Agencia Digital de Innovación Pública (ADIP), en colaboración con la Secretaría de Administración y Finanzas
Sin embargo, al revisar la plataforma de esa estrategia, se observa que al menos siete de cada diez dependencias de la administración pública en la Ciudad de México fueron omisas en la información de contratos otorgados durante el mandato de Sheinbaum.
El 15 de diciembre de 2023, un juez de distrito en materia administrativa, sentenció que el gobierno capitalino violó los derechos de transparencia y acceso a la información por este caso. Es decir, no fueron transparentes. El Tianguis Digital no tiene información de cómo se ha ejercido un solo peso desde 2019 hasta la fecha.
Fuera de eso, lo único épico de la noche del domingo, fue el post debate en el que Germán Martínez hizo pedazos a Epigmenio Ibarra, al que tildó de traidor al Movimiento Zapatista del EZLN, y resaltó la entronización de un nuevo partido de Estado, apuntalado con lo más sucio del PRI y del PAN.
Pero, hablando de traidores, anoche se notó también la ausencia en las redes, el desinterés del PRI en apoyar a Xóchitl Gálvez. Morena y sus panegiristas apabullaron a la oposición, la hicieron pedazos. Se ve que, al PRI, sólo le preocupa el Congreso. No hubo respuesta de ellos en redes.