De Totolapan al corazón del huachicol fiscal: cae El Capitán Sol
Miguel Ángel Solano Ruiz, El Capitán Sol, detenido por acusación de participar en red de robo de combustible.

Alfredo Griz Cruz

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De Totolapan, Veracruz, a una investigación federal que alcanzó aduanas, mandos navales y operaciones de huachicol fiscal.

Despacho 14

El violento oficio de escribir

Por Alfredo Griz

Miguel Ángel Solano Ruiz, originario de la localidad de Totolapan, municipio de Actopan, Veracruz, terminó detenido en Zapopan, Jalisco. El exmarino, conocido como “El Capitán Sol” o “Mike”, es señalado por la Fiscalía General de la República como probable integrante de una estructura de delincuencia organizada vinculada con delitos en materia de hidrocarburos.

De Totolapan, Actopan, Veracruz, a las entrañas de una investigación federal que alcanzó instalaciones aduanales, mandos navales, empresarios y operadores financieros. La historia de Miguel Ángel Solano Ruiz terminó convertida en uno de los expedientes más delicados relacionados con el llamado huachicol fiscal. La Secretaría de Marina confirmó su detención en Zapopan, Jalisco, durante un operativo coordinado con la FGR y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.

Solano Ruiz es capitán de corbeta retirado de la Armada de México. Durante meses permaneció fuera del alcance de las autoridades, después de que una orden de aprehensión fuera emitida en su contra el 19 de agosto de 2025. La investigación federal lo ubica como una pieza dentro de una estructura presuntamente dedicada al contrabando de combustible y a la utilización de mecanismos de corrupción para facilitar operaciones en aduanas marítimas.

El expediente comenzó a dibujar una ruta que pasa por puertos y oficinas aduanales. Altamira, Tampico y Guaymas aparecen entre los puntos relacionados con las indagatorias. Reportes basados en la investigación federal han señalado a Solano como supuesto enlace entre integrantes de la estructura y funcionarios vinculados con las operaciones aduaneras.

La dimensión financiera también quedó bajo la lupa. Información atribuida a la Unidad de Inteligencia Financiera señala que Solano Ruiz habría recibido al menos 79 depósitos por aproximadamente cinco millones de pesos entre junio de 2020 y diciembre de 2024. Los movimientos forman parte de las investigaciones sobre presuntas operaciones financieras relacionadas con la estructura investigada.

Los señalamientos no descansan únicamente en registros financieros. Un testigo protegido, identificado como “Santo”, lo habría ubicado como intermediario entre los hermanos Manuel Roberto y Fernando Farías Laguna y otros integrantes de la estructura. De acuerdo con las declaraciones citadas por medios nacionales, Solano habría utilizado el alias “NK” en comunicaciones mediante la aplicación Threema y habría participado en gestiones relacionadas con el movimiento de recursos y operaciones en instalaciones aduanales.

La investigación federal ha colocado el nombre de “El Capitán Sol” dentro de una estructura mucho mayor. Los hermanos Farías Laguna y otros funcionarios y militares han sido señalados en el expediente por su presunta participación en una red relacionada con el contrabando de combustible. El caso ha provocado detenciones, órdenes de captura y una investigación que ha alcanzado distintos niveles de la estructura aduanera.

La trayectoria de Solano también explica por qué su nombre adquirió peso dentro de las indagatorias. Reportes periodísticos señalan que, en 2010, fue comisionado por la Marina al entonces Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia (CENAPI) y que posteriormente tuvo vínculos profesionales con funcionarios de alto nivel en materia de seguridad.

En agosto de 2026 surgió, además, un episodio jurídico que modificó temporalmente el escenario. Una jueza federal dejó sin efecto la orden de aprehensión emitida contra Solano, al considerar que durante el procedimiento se había vulnerado el debido proceso. La resolución fue posteriormente materia de controversia dentro del proceso judicial.

Pero la investigación no desapareció.

El expediente siguió avanzando hasta que la Marina confirmó la detención de Solano Ruiz en Zapopan. Con ello, uno de los nombres que durante meses permaneció fuera del alcance de las autoridades volvió al centro de una investigación que ha puesto bajo sospecha operaciones realizadas desde espacios estratégicos de las aduanas marítimas.

El caso también ha generado otros señalamientos de enorme gravedad contra Solano. Algunas investigaciones periodísticas han citado testimonios que lo relacionan con otros delitos y con hechos violentos ocurridos alrededor del expediente del huachicol fiscal. Esos señalamientos permanecen dentro de la investigación y no equivalen, por sí mismos, a una sentencia judicial.

Ahora, el hombre nacido en Totolapan enfrenta el momento más delicado de su historia. La detención no significa una sentencia ni acredita por sí misma los delitos que se le atribuyen; significa que la Fiscalía tendrá que llevar ante un juez las pruebas con las que pretende sostener sus acusaciones y que Solano Ruiz deberá enfrentar el proceso bajo las garantías correspondientes.

Pero el dato permanece: un hombre originario de una localidad de Actopan, Veracruz, terminó convertido en uno de los nombres centrales de una investigación federal que ha penetrado las entrañas de las aduanas marítimas y ha alcanzado a integrantes de la estructura naval.

El marino retirado que durante años conoció desde dentro los mecanismos de seguridad y operación naval ahora deberá responder desde el otro lado de la mesa.

Momento de la detención del marino Miguel Ángel Solano Ruiz en Veracruz acusado de huachicol fiscal.

Ya no como capitán, ya no como operador de una estructura institucional, ya no como un hombre que durante meses permaneció fuera del alcance de la justicia.

De Totolapan a las aduanas. De la Armada a una celda. Del uniforme al expediente federal. “El Capitán Sol” dejó de ser un nombre que aparecía en las investigaciones y se convirtió en un detenido. Ahora comienza la parte más difícil: demostrar ante un juez qué ocurrió realmente detrás del combustible, el dinero, las aduanas y los nombres que durante años permanecieron protegidos por el poder.

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