
Guadalupe Lizárraga Lunes, 13 de Julio del 2026
La dirigencia de Morena y organizaciones feministas no habían fijado postura pública ante la descalificación sexista difundida por Salinas Pliego.
Por Guadalupe Lizárraga
El empresario dueño de TV Azteca, Ricardo Salinas Pliego, difundió en su cuenta de X una imagen degradante con la que hace escarnio público contra la morenista Citlalli Hernández y etiquetó a Italika para preguntar si la marca de motocicletas debía convertirla en una “edición especial”.
El mensaje, publicado el 11 de julio, a las 9:51 a. m. retomó una imagen de la cuenta El Barón News modificada por inteligencia artificial. La composición incorpora la palabra “Citlalika”, formada con el nombre de Hernández y el de la marca de motocicletas, junto con elementos gráficos que recurren a su apariencia física para ridiculizarla. La publicación permanecía activa la noche del 12 de julio y llevaba 184,3 mil visualizaciones, 7 mil likes, 1 mil compartidas y 460 mensajes, la mayoría apoyando la denigración del empresario. La cuenta oficial de Italika respondió a la publicación con un GIF de Batman en actitud pensativa sin añadir texto.
El juego de palabras permite identificar a Citlalli Hernández como destinataria de la humillación. La exsecretaria de las Mujeres preside actualmente la Comisión Nacional de Elecciones y Alianzas de Morena y Los Ángeles Press no localizó en su cuenta de X una reacción específica a la publicación difundida por el empresario.
La publicación de Salinas Pliego no contiene referencias a las decisiones partidistas, declaraciones o responsabilidades públicas que en su momento tuvo Hernández. La burla se queda en la representación que la reduce a su apariencia y la expone a la humillación ante una audiencia masiva.
El empresario utiliza un mecanismo de descalificación con componente de género: la presencia política de una mujer es reducida a su aspecto físico para debilitar su autoridad pública. Incluso, la deshumanización que hace Salinas sustituye el examen de sus actos como funcionaria de partido y convierte una apariencia personal en instrumento de burla.
La cuenta El Barón News es prácticamente anónima, sin ningún peso institucional, que publica propaganda antimorenista para una audiencia limitada. Su responsabilidad existe, porque produjo la imagen. Pero el hecho adquiere otra dimensión cuando Ricardo Salinas Pliego, propietario de TV Azteca y cabeza de un grupo empresarial, la selecciona, la replica ante los cientos de miles de usuarios y la vincula con una marca comercial de su consorcio.
Las decisiones y responsabilidades partidistas de Hernández podrían haber sido materia de escrutinio del empresario o de cualquier ciudadano. Sin embargo, el mensaje en la red difundido por Salinas Pliego evita ese cuestionamiento y dirige la atención masiva de su audiencia hacia su descalificación sexista contra Hernández.
Salinas Pliego preside Grupo Salinas y es propietario de TV Azteca, una condición que amplía la circulación y la influencia pública de sus intervenciones en redes sociales. Normalizar estas conductas, o ignorar las descalificaciones sexistas y los agravios personales promovidos desde posiciones de poder mediático contra mujeres que ejercen su derecho a participar en la vida política y pública, legitima el daño a su dignidad, su reputación y su trabajo.
Lo viví en carne propia con el falso caso Wallace y con las descalificaciones de Ricardo Raphael, figura cercana a Salinas Pliego que pasó del CISEN a ocupar espacios de influencia en medios oficialistas. De 2005 a 2018 favoreció la narrativa de Isabel Miranda Torres, conocida como "la señora Wallace", cuya muerte fue anunciada oficialmente en 2025 sin pruebas verificables y en absoluta impunidad. Después Raphael plagió mi investigación sobre la fabricación del caso —hecho que forma parte de un litigio por daño moral que yo promoví— y reconfiguró públicamente la historia para presentar a Miranda como la única responsable de la fabricación, las torturas y los encarcelamientos injustos que continúan hasta hoy.
Raphael separó además a Brenda Quevedo Cruz de sus coprocesados y comenzó a promoverla como una víctima aislada, como si no existiera un caso Wallace, sino únicamente un “caso Brenda Quevedo”. Esa operación mediática borra a las demás víctimas de la fabricación, fragmenta una investigación construida durante años y oculta la mafia institucional, judicial y mediática que sostuvo las falsas acusaciones, las torturas y el encarcelamiento de ocho personas, Juan Hilda González Lomelí absuelta, Brenda Quevedo en arraigo domiciliario, y las otras seis personas inculpadas en prisión pese a evidencias judicializadas por mi investigación de la falsedad de caso.
Sectores de Morena respaldan hoy la promoción de esa narrativa con el rostro de Ricardo Raphael, después de que se apropió de mi trabajo, mientras la investigación original y mi autoría permanecen excluidas del entorno gubernamental. La relación entre el poder político y los grandes medios ha estado marcada por la subordinación, los acuerdos y la protección recíproca. Las discrepancias que Salinas Pliego exhibe actualmente frente al gobierno de Morena no convierten sus ataques personales en crítica política. En el caso de Citlalli Hernández, la supuesta confrontación se expresa mediante sexismo, misoginia y deshumanización.
Los Ángeles Press no localizó, hasta la noche del 12 de julio, pronunciamientos públicos de Hernández, de dirigentes de Morena ni de organizaciones feministas sobre la imagen difundida por Salinas Pliego. Ese silencio deja circular el agravio como si formara parte de una disputa legítima entre el empresario y el partido en el poder, cuando el contenido no cuestiona decisiones ni responsabilidades políticas, solo degrada a una mujer por su apariencia. Eso es lo que permite también Morena.
Los Ángeles Press documenta el hecho y conserva el enlace directo y las capturas completas como evidencia. La imagen no se reproduce, debido a que su exposición ampliaría el mismo recurso degradante que este artículo examina.