
Rodolfo Soriano-Núñez Viernes, 08 de Septiembre del 2023
Eduardo Verástegui, actor y activista católico antiaborto, disputará electores a Xóchitl Gálvez.
El tema clave de campaña entre Verástegui y Gálvez: el aborto.
Por Rodolfo Soriano-Núñez
El tiempo límite para que las personas que deseaban ser candidatos independientes a la presidencia de la República en México lo informaran a la Secretaría Ejecutiva del INE terminó ayer jueves 7 de septiembre. Pero pocas horas antes de que concluyera el plazo, el actor y activista de la extrema derecha católica Eduardo Verástegui lo hizo.
Lo que sigue para él es cumplir con una serie de requisitos que en la elección inmediata anterior sólo lograron cumplir dos independientes, el ahora exgobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, así como Margarita Zavala, esposa del expresidente Felipe Calderón. Zavala optó por retirarse de la contienda pues su candidatura no logró -como ella esperaba- dividir el voto por el Partido Acción Nacional, que en esa elección llevó como candidato a Ricardo Anaya, junto con los partidos de la Revolución Democrática y el Movimiento Ciudadano.
Pero en esta ocasión, será Xóchitl Gálvez quien enfrentará a un independiente con una línea ideológica similar, aunque centrado en el único tema en que se sabe cuáles son las preferencias de Eduardo Verástegui: el aborto.
A diferencia de otros candidatos presidenciales de Acción Nacional, Xóchitl Gálvez sostiene que las mujeres deben tener el derecho a decidir. En un mensaje publicado en la red antes conocida como Twitter, ella citó en extenso una de las opiniones sostenidas por la difunta ministra de la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos, Ruth Bader Ginsburg en el sentido de que sean las mujeres quienes decidan sobre su cuerpo.
Verástegui, en cambio, sostiene una oposición absoluta al aborto que es, de hecho, lo que le ganó el convertirse en el eje de una empresa política que espera cosechar sus primeros frutos en la elección de 2024, aunque debe hacerse notar que ya desde junio de este año hubo quienes le recordaban a Verástegui la manera en que fracasó en su anterior empeño en materia de aborto.
Dividir el voto de Xóchitl
En lo que hace a Xóchitl Gálvez, el efecto Verástegui puede ser devastador, como lo mencionamos en un artículo del 24 de julio. Allí mencionamos que Verástegui no necesitaba ganar la elección para hacer que Gálvez perdiera. Hoy reiteramos que es un hecho que ambos apelan a un sector del electorado similar y que la diferencia clave entre Gálvez y muchos de los más conocidos dirigentes del Partido Acción Nacional es precisamente el tema del aborto.
Por otra parte, a Verástegui le reprochan el que haya sido responsable de capacitar a los candidatos del Partido Encuentro Social, que formó parte de la coalición Juntos Haremos Historia que respaldó la candidatura de López Obrador en 2018, sin que eso se haya traducido en alguna mejora para la vida pública del país.
Lo relevante, sin embargo, es que luego de haber expresado su interés en ser candidato al INE, Verástegui debe iniciar el proceso de recolección del millón de firmas, aproximadamente, que son necesarias para acreditar a los candidatos independientes de modo que sus nombres puedan aparecer en las boletas.
La ley es precisa en que, de ese millón de firmas, aproximadamente, medio millón se debe obtener en al menos 17 entidades de la república en las que se debe recaudar una firma de al menos el uno por ciento del total de las personas en la Lista Nominal de Electores, es decir, alrededor de medio millón de firmas según la tabla que se presenta a continuación. Éste será el verdadero reto inmediato para Verástegui, y frente al cual Xóchitl Gálvez, aparentemente, le lleva ventaja, toda vez que ella será registrada por los tres partidos que sostienen su candidatura en el Frente Amplio por México: Acción Nacional, el de la Revolución Democrática y el Revolucionario Institucional, sin tener que obtener esas firmas.