
La petición de Zambada deja el cierre del caso en manos del sistema penitenciario federal, donde su salud será parte de la decisión.
Por Diego Gastélum
La defensa del narcotraficante Ismael “El Mayo” Zambada García llegó al tramo final del proceso en Brooklyn, Nueva York. Aceptó la cadena perpetua y ahora concentra su solicitud en el lugar donde deberá cumplirla debido a cuestiones de salud.
En un memorando de 12 páginas fechado el 6 de julio de 2026, su abogado, Frank A. Perez, pidió al juez federal Brian M. Cogan que recomiende al Buró Federal de Prisiones de Estados Unidos una instalación médica federal para su cliente. El escrito fue presentado dentro de los expedientes 09-CR-466 y 25-CR-262, radicados en la Corte del Distrito Este de Nueva York.
En el documento se admite que Zambada se declaró culpable del cargo uno en cada una de las acusaciones y que conoce la consecuencia legal de esa decisión. La pena obligatoria será prisión de por vida. La defensa sostiene que no solicita una sentencia fuera de la ley ni una reducción futura de la condena. Lo que pide es una prisión médica por cuestiones de salud.
El abogado de Zambada pidió que el juez recomiende el ingreso de su cliente a un Federal Medical Center, una prisión médica federal, ya sea en Butner, Carolina del Norte; en Rochester, Minnesota; en Springfield, Missouri, o en alguna otra instalación médica o administrativa segura dentro del sistema federal. La defensa argumenta que Zambada, de 76 años, enfrenta padecimientos crónico-degenerativos asociados a la edad. Los diagnósticos específicos aparecen testados en la versión pública del documento por lo que no se puede saber el tipo de padecimientos que sufre.
La defensa especifica que no pide una prisión de baja seguridad ni un trato especial. Solicita que sus condiciones médicas sean consideradas dentro de las facultades ordinarias del Buró Federal de Prisiones, que conserva la decisión final sobre clasificación, cupo, seguridad y atención médica.
El escrito también fija la estrategia procesal de Zambada. El abogado señala que, desde su llegada involuntaria a Estados Unidos, el acusado instruyó a su defensa para comunicar al gobierno que se declararía culpable. Pérez afirma que no presentó mociones previas al juicio, no proporcionó asistencia sustancial a las autoridades estadounidenses y no buscará una reducción de sentencia.
Zambada se declaró culpable el 25 de agosto de 2025 de ser líder principal de una facción criminal vinculada al Cártel de Sinaloa y de cargos bajo la ley RICO. El Departamento de Justicia informó entonces que enfrentaría cadena perpetua obligatoria y una orden de decomiso por 15 mil millones de dólares.
En uno de los pasajes más sensibles del memorando, la defensa sostiene que el Mayo Zambada fue atraído a una reunión el 25 de julio de 2024 bajo el supuesto de mediar diferencias entre funcionarios públicos de Sinaloa. Según esa versión, fue golpeado, atado, subido a un avión privado y llevado a Estados Unidos por Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
El Departamento de Justicia había informado ese mismo día de 2024 que Zambada García y Guzmán López fueron detenidos en El Paso, Texas, y los presentó como dos presuntos líderes del Cártel de Sinaloa bajo custodia de las autoridades estadounidense.
El abogado de Zambada hace una comparación con “El Chapo” como argumento penitenciario. Recuerda que Guzmán Loera enfrentó un juicio de once semanas ante el mismo juez Cogan, con decenas de testigos cooperantes, altos costos de seguridad y una exposición pública amplia. En el caso de Zambada, Perez afirma que la aceptación de culpabilidad evitó un juicio complejo, redujo costos para el sistema judicial y protegió a potenciales testigos.
El memorando busca que esa diferencia tenga consecuencias en el destino carcelario, aun cuando no cambie la condena. El argumento de la defensa expone que enviar a Zambada a la misma prisión de máxima seguridad donde se encuentra Guzmán Loera ignoraría su buena conducta procesal y eliminaría cualquier incentivo para que otros acusados de alto perfil acepten responsabilidad sin llevar al gobierno a juicio.
La acusación estadounidense contra Zambada abarca décadas de operación criminal. La Fiscalía del Distrito Este de Nueva York lo describió como cofundador del Cártel de Sinaloa junto con Guzmán Loera y lo acusó de dirigir una empresa dedicada al tráfico de cocaína, heroína, metanfetamina y fentanilo hacia Estados Unidos, con estructuras de violencia, corrupción y lavado de dinero.
El documento incorpora además una dimensión biográfica. La defensa describe a Zambada como hijo de campesinos de subsistencia en Sinaloa, con escolaridad limitada, obligado a trabajar desde niño tras la muerte de su padre. También admite que inició su contacto con el negocio de la marihuana a los 19 años, antes de convertirse, con el paso de las décadas, en una de las figuras centrales del narcotráfico mexicano.
La audiencia de sentencia ha sido reportada para el 20 de julio.