
Guadalupe Lizárraga Lunes, 20 de Junio del 2022
Segunda parte, de tres
El Duque, a la par con Jaramillo, ‘El DG3’, en la recolección de rentas
Por Guadalupe Lizárraga
“Omar García Harfuch, cuando tú tuviste un intento de homicidio paraste toda la ciudad porque era tu vida. Aquí en la Morelos también hay vidas de inocentes que corren peligro por El Tepito”, es una de las exclamaciones en redes sociales dirigidas al secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, tras el reportaje sobre las extorsiones y golpizas de José Antonio Aguilar Valencia en prisión, titulado Desde el Reclusorio Oriente a Facebook.
La vida de El Tepito, un hombre de 28 años que empezó a delinquir a los 12, narrada por sus exparejas, internos en el Reclusorio Oriente y conocidos pone de relieve por una parte la fractura familiar a la que induce la corrupción del sistema penitenciario de la Ciudad de México, pero por otra el disimulo de las mismas autoridades para corregir esa corrupción y el crimen dentro de los reclusorios, sobre todo del Reclusorio Preventivo Varonil Oriente con la sobrepoblación hasta casi un 30 por ciento más de su capacidad de albergue.
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Para entender más del tema: Desde el Reclusorio Oriente a Facebook: las extorsiones de José Antonio Aguilar Valencia, ‘El Tepito’
Una decena de testimonios que cruzan las fronteras del penal, coinciden en que el primer mando para El Tepito ha sido por mucho tiempo, durante los ocho años que lleva en prisión, el comandante Martín Buenaventura, quien supuestamente desde abril de este año se quemó un pie y desde entonces lo sustituye “el comandante Peralta”. Sin embargo, “los comandantes no se mandan solos”, enfatiza una de las fuentes. Existe una administración en paralelo desde afuera que controla no sólo el flujo de efectivo y mercancías con diversas salidas -de lo cual incluso se beneficia la Secretaría de Seguridad Ciudadana del Gobierno de la Ciudad de México, dirigida por Omar García Harfuch-, además se controla la vida privada de los internos, sus visitas, sus depósitos, y la familia.
Pero el trabajo realizado por El Tepito generalmente para los comandantes de Seguridad y Custodia consiste en golpear y extorsionar al resto de los internos para obligarlos a pagar cuotas de seguridad, renta de artefactos y droga. A cambio, se le mantienen los privilegios, desde dos celulares con acceso a internet para “asuntos personales”, despensa sobre pedido, visitas ilimitadas de mujeres, acceso a armas blancas, medicamento, ropa de civil, festejos y acceso al Dormitorio 2 del Reclusorio Oriente, una zona privilegiada para ocasiones especiales, incluyendo un pago semanal.
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A su vez, El Tepito se apoya en un equipo de tres a cinco internos, dependiendo de la peligrosidad del interno que sea su objetivo y qué tanta fuerza necesita para someterlo. Para algunos, José Antonio Aguilar Valencia, en su área, es uno de los reclusos más peligrosos; para otros, es sólo un peón al que utilizan, y si por algún motivo lo trasladan de penal o deja de estar al frente de sus tareas por incumplimiento, rápidamente es reemplazado por otro interno que esté en la fila de espera.
Quién detrás de El Tepito
De acuerdo con la información recibida, José Antonio Aguilar Valencia no pertenece formalmente a un cártel ni a la Unión de Tepito, sino que trabaja directamente con los comandantes del Reclusorio Oriente, pero detrás de los comandantes, quien se ostenta como “dueño” del penal -según los mismos internos- es Luis Eusebio Duque Reyes, «El Duque», un expolicía que estuvo preso por seis años, pese a delitos de robo y secuestro, y en 2017 se le dio la libertad por remisión parcial de la pena sin formalmente calificar para ello, de acuerdo a la prensa local.
En su paso por los penales federales, se le atribuye que parte de su poder fue obtenido por el acercamiento con Juan José Quintero Payán, alias «El Juanjo», extraditado a Estados Unidos, pero se cree que El Duque sigue siendo protegido por el grupo de Quintero Payán. Incluso se afirma que su poder de corrupción no sólo se circunscribe al Reclusorio Oriente, sino que incluye Las Torres de Alta Seguridad del Reclusorio Norte, un área para albergar a 1536 internos de alto perfil criminal, y al módulo Diamante de Santa Martha, del Centro Varonil de Seguridad Penitenciaria II, que también tiene nivel de alta seguridad.
Sin embargo, el jefe directo de El Tepito siempre fue el comandante Martín Buenaventura, incluso antes de ser comandante, ya obedecía las órdenes de él. Y aunque en el penal hay gente de la Unión de Tepito, la misma organización delictiva trata de mantener la distancia con las autoridades del reclusorio por su propia seguridad, dicen.
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“La Unión de Tepito lo que ha hecho es defender a la gente que tenía negocios allí adentro porque El Duque lo que hizo fue adueñarse de todo el penal, los que tenían tiendas se las quitaron, han matado custodios, han matado a familias de internos, han matado a los propios internos”, explica un interno, y enfatiza: “¿Esto por qué y con qué finalidad, licenciada? ¡De apoderarse de todo el penal! Ellos son los dueños del vicio, de las teles que rentan, los teléfonos son de ellos, las tiendas son de ellos, el famoso Duque desde la calle manejando la cárcel”.
El periodista preso: una piedrita en el zapato
Héctor Valdez Hernández, periodista de Tulum, que tras la persecución del exalcalde Víctor Mas por revelar la corrupción en su gestión y que después fue incorporado al Mecanismo Nacional de Protección a Periodistas, de la Secretaría de Gobernación, es uno de los presos torturados dentro del Reclusorio Oriente por orden de los comandantes de Seguridad y Custodia, ejecutada por José Antonio Aguilar Valencia, El Tepito.
La golpiza fue el 22 de febrero de 2022, y la orden la dio el comandante Martín Buenaventura “porque estaba abriendo mucho la boca”, dijo el mismo Tepito en grabación de audio, por los reportajes de Valdez a este medio sobre la corrupción del penal. Tras las denuncias a la Comisión Nacional de Derechos Humanos, el periodista fue aislado e incomunicado telefónicamente. Hasta el 7 de junio volvió a tener llamadas con un teléfono de tarjetas. No obstante, no fueron pocos los testigos de la agresión.
“A los comandantes los manda El Duque, y como el periodista estuvo hablando de las concesiones que hay en el Reclusorio Oriente y habló de toda la corrupción que hay y mencionó a este personaje famoso que es El Duque, pues para él es una piedrita en el zapato”, dijo una fuente. “Pero quien protege al Tepito es Seguridad y Custodia, ellos son los que ordenan al Tepito a quién picar, a quién callar, ellos son los que le ordenan”.
Audio
Los protectores
Después de que se ausentó el “comandante Martín”, El Tepito se presentó a las órdenes del “comandante Peralta” y del “Jefe Medina”, como se refieren los internos al personal que da las órdenes al Tepito.
“El Jefe Medina, un gordo chaparro, se dedica a pegarle a todos los reclusos”, dice el interno, “él es el encargado de la familiar. Así se llama. ¿A que me refiero con la familiar? Cuando uno va a tener visita, licenciada, hay un pequeño retencito para bajar a la visita, él se dedica a cobrarles a todos lo que van a bajar a la visita, cobran por bajar a la visita”, explica.
“Imagínese”, interrumpe otro interno, “como El Duque es el dueño de todo, hasta el huevo está concesionado. Lo que es la leche, lo que es el cigarro, todo lo tiene concesionado. El pan de dulce… si a nosotros como internos, nos llega una cajita de huevo, no la podemos subir porque forzosamente la tienes que consumir ahí o reportarla con El Duque, y el Jefe Medina es el encargado de que no suban nada de eso, porque él es el encargado de la familiar”.
Los internos del Reclusorio Oriente también hablaron del “Jefe Jonathan”, como jefe de grupo, un custodio que se dedica a cuidar de que se cumplan las órdenes dadas por El Duque, como la golpiza al periodista Héctor Valdez, perpetrada por El Tepito, o a la persona que según él “estaba drogándose en las galeras” a la que golpeó hace un mes. “En realidad, era una persona que estaba escondida porque la estaban extorsionando, licenciada, y todas las autoridades del penal lo andaban buscando, y cerraron temprano porque habían pensado que ya se les había escapado, y cuando lo encontraron, el encargado de pegarle fue El Tepito”, apunta un interno.
“El se escondió porque le estaban pidiendo cierta cantidad de dinero, El Tepito dice que se estaba drogando, pero no es la versión como tal. Él vivía en el dormitorio 7-10, y ahorita ya lo bajaron a un área que se llama el Panal… pero antes de bajarlo, le pegaron como usted no se imagina, y él que se encargó de esto fue el Jefe Jonathan”, detalla el interno sobre el custodio que ordenó a José Antonio Aguilar Valencia golpear al interno que se resistía a pagar la extorsión.
Continúa el interno que los que hacen el trabajo sucio para El Duque en el Reclusorio Oriente son los custodios, y éstos utilizan a El Tepito para que lo ejecute, “para ellos no ensuciarse las manos, pero realmente El Tepito no pertenece a la Unión… sino que sirve a Seguridad y Custodia”.
Las borregas de los comandantes
Los encargados del Duque, por orden de jerarquía en el Reclusorio Oriente, son El Amore, El Yoyo y El César, de quienes nos reservamos sus nombres. Este último, El César es quien recoge los 500 pesos semanales por la renta de los celulares. Los otros dos son parte de la red de vigilancia y lealtad para tener sometidos a los internos y son los encargados de cobrar “el vicio”, como le dicen a la droga y alcohol, y reciben también lo de las tiendas. Pero también cobran el agua, la luz, el paso de las visitas, de todo cobran renta”.
A los internos que trabajan directamente con los comandantes y custodias les dicen “borregas”. Como es el caso de El Tepito, al igual que otros internos del Dormitorio 4 como Sarmiento, alias “Del Hoyo”, del camarote 9. Y a su vez son supervisados por “Los Duques”, como se refieren a El Amore, El Yoyo y El César.
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Las borregas se dedican a quitar a gente que les estorba, dicen los internos. Por ejemplo, siembran navajas, drogas, cosas supuestamente prohibidas que colocan debajo de sus colchones o dentro de sus camarotes, y luego llegan los custodios y simulan el hallazgo. Es una manera para que los castiguen, o los trasladen a un penal federal o carguen con otro proceso.
“Hay gente que realmente no se quiere dejar, pero es una mafia muy grande y ningún interno va a poder con ellos”, lamenta el recluso, “es una mafia muy grande y se meten con nuestra familia, se meten con nosotros, es algo grandísimo, que usted no se imagina. El Tepito tiene mucho poder porque lo protegen los meros comandantes, y a los encargados los protege la Custodia, son gente intocable, gente que anda con navajas, en grupos con 20 o 30 personas detrás de ellos, y todo esto es permitido por las autoridades, principalmente por el encargado de todos los penales, que es el Jaramillo”, comenta.
El interno se refiere a Jaime López Jaramillo, director de Seguridad del Sistema Penitenciario de Ciudad de México, a quien se le conoce como El DG3, y que opera de la misma manera desde 2001, según un registro periodístico de El Universal, en el que desde entonces era denunciado de manera anónima por los internos debido a las extorsiones y corrupción dentro de los penales.
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Jaramillo visita todos los penales para supervisarlos y tiene conocimiento de todos los eventos de violencia. “Es el que más empapado está de todo esto”, dice el interno. “Se imagina cuántos millones salen del reclusorio a la semana”, toma aire y enfatiza “si todo se lo tenemos que consumir al Duque, imagine de cuánto estamos hablando, y él reparte las comisiones a Custodia y a los demás”.
Otro interno rápidamente hace las cuentas redondas. Sólo la renta de los teléfonos celulares es de 500 semanales, el penal tiene una población de 8 mil internos. Supongamos que 6 mil pagan renta, a la semana obtienen 3 millones de pesos en efectivo, sin pagar impuestos. “Pero se paga renta por todo”, insiste.
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