José Noriel Portillo Gil ‘El Chueco’, del cártel de Los Paredes, con dominio en Sonora desde 1990

Guadalupe Lizárraga

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Por Guadalupe Lizárraga

Antiguas investigaciones periodísticas e información difundida en las redes sociales apuntan que el presunto asesino de los dos sacerdotes jesuitas Javier Campos y Joaquín Mora, al interior de una iglesia en Cerocahui, Urique, del estado de Chihuahua, está relacionado con el grupo delictivo de Los Paredes, que ha tenido relevancia en Sonora y Chihuahua, y ha operado desde 1990 con las autoridades locales.

Se trata de José Noriel Portillo Gil, alias El Chueco, a quienes testigos refieren como el presunto asesino que perseguía a un hombre con otros pistoleros, y en un intento por salvar su vida, el hombre se refugió dentro de la iglesia donde estaban los sacerdotes y fue atacado a balazos por Portillo Gil, quien es ampliamente conocido en esa región, con el apodo ‘El Chueco‘.

Esta misma persona, al ver que los sacerdotes jesuitas intentaron brindarle los primeros auxilios, disparó contra ellos. Posteriormente, el victimario movió los cuerpos a su camioneta para desaparecerlos.

En la información que ha trascendido, José Noriel Portillo Gil, alias El Chueco, es señalado de ser el actual jefe de plaza de Los Paredes, de Agua Prieta, Sonora, y de rendir cuentas directamente a Martín Alonso Siqueiros Acuña, alias El Tin Tin, actual líder de la Gente Nueva de Agua Prieta.

El exgobernador Javier Corral, en noviembre de 2018, también señaló a José Noriel Portillo Gil, de haber perpetrado el asesinato del ciudadano estadounidense Patrick Braxton Andrews, un joven profesor radicado en Chihuahua, que había sido reportado como desaparecido. Sin dudar de su información, que además aseguraba que El Chueco había matado al joven al confundirlo con un agente de la DEA, el gobernador prometió entregar el cuerpo de Patrick y hacer justicia. El cuerpo de Patrick fue hallado, pero El Chueco siguió libre.

«…no sólo que encontraremos el cuerpo de Patrick, si no que haremos justicia y daremos castigo ejemplar a este delincuente y su gavilla, a quienes paradójicamente, al actuar con esa cobardía ponen fin a su influencia y control de esa zona, bajo el cártel de Sinaloa».

Ex gobernador de Chihuahua Javier Corral, 15 de noviembre de 2018

La familia de José Noriel Portillo Gil también ha sido parte del grupo de narcotraficantes aliado a Los Paredes. De acuerdo con la información recibida, su padre fue ejecutado en Cerocahui, en un enfrentamiento armado contra integrantes del Cártel de La Línea, (de Ciudad Juárez), grupo rival de Los Paredes. El Chueco era primo de los narcotraficantes Bernardo y Benito Portillo Torres. El primero abatido en una balacera en la sierra de Chihuahua, límite con Choix, Sinaloa, el 4 de marzo de 2015. El segundo, el 28 de mayo del mismo año en Culiacán.

Lee más: Grupo armado ejecuta a dos sacerdotes en Iglesia de Chihuahua

 

Benito Portillo Torres era socio y compadre de Marcos Paredes Machado, alias El M-100, y se le señalaba de haber encabezado la masacre en la cual murieron ocho personas en 2010, en el municipio de Creel, Chihuahua, por lo que fue detenido Enrique López Acosta, El Cumbias, del grupo Gente Nueva.

Los Portillo se dedicaban a sembrar y cosechar narcóticos en la zona serrana de Cerocahui, La Cieneguita y Urique, droga que transportaban a la ciudad fronteriza de Agua Prieta, para su entrega al grupo delictivo Los Paredes, quienes se encargaban de cruzarla a los Estados Unidos.

José Noriel Portillo Gil, alias El Chueco, mantiene una férrea disputa por el control de esa zona con los líderes del Cártel de La Línea, que operan en San Juanito y Maguarichi, identificados con los nombres de Juan Márquez, César Manjarrez alias El H2 y los hermanos Ever José González Bournes, alias El Águila, y Víctor Noé González Bournes, alias El 500.

De acuerdo con el portal Bordeland Beat, el cártel de Los Paredes, en 2020, estaría integrado con estas personas.

Los Paredes

En Sonora, Los Paredes es el nombre con el que se identifica una familia mexicoamericana que ha destacado en el narcotráfico desde la década de 1990, según información de la prensa local. Leonel Paredes-Perú fue el fundador de esta organización criminal dedicada al narcotráfico, lavado de dinero y tráfico de armas.

El 3 de mayo de 2004, fue asesinado Leonel Paredes Perú, así como Leobardo Paredes Machado y María del Refugio Paredes Machado, en un restaurante de Agua Prieta. Fue cuando Marco Antonio Paredes Machado asumiría el mando.

Desde la ciudad fronteriza de Agua Prieta, Los Paredes han monitoreado y coordinado el paso de drogas por Arizona. “Lo trasladan en camiones, a través de inmigrantes indocumentados, con animales de carga (caballos y mulas) y esporádicamente en aviones ultraligeros”, indicó un agente mexicano que fue entrevistado y no quiso ser identificado por razones de seguridad. «Por los 388 kilómetros de frontera que comparte Arizona con esta árida tierra del territorio mexicano, casi toda la marihuana, cocaína, heroína y metanfetamina que ingresa por aquí es movida por el cártel de Los Paredes«.

El Junior

Después de la detención de Marco Antonio Paredes Machado en 2011, en Huixquilucan, Estado de México, y extraditado a Estados Unidos en 2015, bajo sentencia de 22 años de prisión, su hijo Marco Antonio Paredes Ponce, alias Junior, asumió el liderazgo del cártel. Nacido en Estados Unidos y radicado en Phoenix, Arizona, Paredes Ponce, a quien también le dicen «Marquitos», junto con Martín Siqueiros Acuña, El El Tin Tin, controla los municipios de Agua Prieta, Cananea, Bavispe, Bacerac, Moctezuma, Huasabas, Sahuaripa y sus corregimientos aledaños según un informe de inteligencia de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, y que éstos, a su vez operan para Ismael ‘El Mayo’ Zambada. Sin embargo, pese a la información difundida por el gobierno federal mexicano, siguen en impunidad.

Infografía del cártel de Los Paredes, publicada el diario sonorense El Imparcial, el 20 de marzo de 2005, por el periodista asesinado el 2 de abril de 2005.

Lo que reveló el periodista asesinado Alfredo Jiménez Mota

Uno de los últimos reportajes del periodista Alfredo Jiménez Mota, asesinado en 2005, fue sobre el dominio del cártel de Los Paredes en Agua Prieta, Sonora. En su trabajo, señalaba directamente a Marco Antonio Paredes Machado, líder del cártel, como «dueño de más del 50 por ciento de las propiedades de este municipio», con información que había dado a conocer la Subsecretaría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), en ese entonces.

Marco Antonio sustituyó a Manuel Leobardo Paredes «El Leo», ejecutado el 3 de mayo de 2004, quien tenía una orden de aprehensión desde 1999 en la Corte de Tucson por cruzar de Naco Sonora a Naco Arizona, a través de un túnel, 40 mil libras de cocaína, unas 18 toneladas, escribió Jiménez Mota en su reportaje.

En ese mismo trabajo, destacó información de Nahum Acosta Lugo, el exfuncionario que fue acusado por la PGR de filtrar información a un cártel de las giras de trabajo del entonces presidente Vicente Fox. El periodista escribió que el subprocurador de la SIEDO, José Luis Santiago Vasconcelos, quien fallecería en un supuesto accidente aéreo en 2008, relacionaba directamente a Acosta Lugo con la familia de Marco Antonio Paredes.

«Las conversaciones telefónicas entre Nahum Acosta y Marcos Paredes, hermano del Leo Paredes, operador del Cártel de Juárez, ejecutado el 3 de mayo de 2004, es un indicio de la PGR sobre sus relaciones peligrosas», fue la afirmación recogida por el reportero. Y abundó en que eran ocho conversaciones telefónicas recogidas por espionaje en las que abordaban la política de Agua Prieta, el control que Nahum Acosta ejercía sobre algunos medios locales y su apoyo a Marco Antonio Paredes para «calmar» a un periodista -dice la nota- que quiere publicar un reportaje sobre Los Paredes.

Portada de El Imparcial, 20 de marzo de 2005, con el reportaje de Alfredo Jiménez Mota.