Expedientes Hidalgo: La depuración de los narcomenudistas en Pachuca por Los Zetas

Juan Ricardo Montoya Benitez

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En 2011, Los Zetas decapitaron a Roberto Rivera Almaraz, ‘El Cosas’, líder de narcomenudistas independientes de Pachuca.

Por Juan Ricardo Montoya

Hoy, exactamente hace 12 años, la madrugada del 31 de marzo de 2011, se encontró el cadáver decapitado de Roberto Rivera Almaraz, El Cosas, vendedor de drogas al menudeo, que solía vender su mercancía en los callejones oscuros del Centro Histórico de Pachuca.

Era el líder de los vendedores independientes de droga de Pachuca que se negaban a trabajar para Los Zetas y otras bandas, y que dominaban el mercado ilícito de cocaína, mariguana y otras drogas en el primer cuadro de la ciudad.

Antes de matarlo, sus captores con un objeto punzocortante o con unas pinzas, le cortaron, por pedazos las dos orejas por lo que tuvo una dolorosa y lenta muerte. Aunque no era la primera ejecución que hubo en la capital hidalguense, fue la que más alarma despertó en esos años entre la ciudadanía de la bella airosa, porque el cadáver de Rivera, a diferencia de otros que eran abandonados en las afueras de la ciudad, en tiros de mina o enterrados en cementerios de pueblos lejanos, fue hallado en calles del Centro Histórico de Pachuca.

La misma suerte corrieron otros narcomenudistas que «trabajaban» en bares y que fueron «levantados» y asesinados por el mismo grupo delictivo.

De acuerdo con el expediente y  fotografías de la escena del crimen que obran en  la averiguación previa 12/DAP/134/2011, el cadáver de Rivera, fue tirado en la esquina de las calles Valentín Gómez Farías con Francisco Javier Mina. En las fotografías tomadas por los peritos de la Procuraduría General de Justicia de Hidalgo aparecía desde diversos ángulos el cuerpo degollado de Rivera, en una bolsa de plástico negra con cinta canela.

Debajo del cuerpo había una cartulina rosa donde se leía la frase: “Huacales $4”; pero en cuyo dorso aparecía el narco mensaje: “Todo (s) los chapulines tienen 24 horas para avrirse (sic) a la verga”.

Narcomensaje dejado junto al cuerpo de Roberto Rivera Almaraz, en Pachuca Hidalgo.

La cabeza envuelta en hojas ensangrentadas de periódicos  fue colocada sobre  el pecho, dentro de la misma bolsa en que fue encontrado el cadáver.

El cuerpo de Rivera estaba amordazado y con las orejas destrozadas, como si hubieran sido cortadas poco a poco con pinzas o navajas muy filosas lo que demostró que había sido torturado a sangre fría y por varias horas por sus captores. Pero además presentaba marcas y moretones en diversas partes del cuerpo, lo que indica que fue salvajemente golpeado. Pese a la terrible agonía que sufrió mientras era torturado, la necropsia realizada por el Servicio Médico Forense (SEMEFO) señala que Rivera Almaraz murió por la decapitación.

Sobre el móvil del crimen, en un informe elaborado por Jesús Castro Rojo, entonces del Grupo Homicidios  de la Agencia de Seguridad e Investigación del Estado de Hidalgo (ASIEH), fechado el 2 de abril de 2011, señala que de acuerdo a una “denuncia anónima” recibida en C4 un sujeto de nombre Víctor Manuel Velázquez Rodríguez, El Gandalla, era uno de los  copartícipes del homicidio.

Leer más: Expedientes Hidalgo: El baile del Día del Policía que pagaron Los Zetas en Actopan – (losangelespress.org)

 

Este sujeto se encontraba detenido casualmente en el área de retención de la ASIEH desde hacía unas cuantas horas por el delito de tentativa de violación. En el interrogatorio, Velázquez supuestamente reconoció haber trabajado como «halcón” o espía de Los Zetas, a cambio de 2 mil pesos semanales, y que su principal labor era detectar a los “chapulines” o vendedores de droga que trabajan para el grupo delictivo pero que metían mercancía por su propia cuenta.

Tras explicar que la droga de Los Zetas se vendía en bolsitas y la de los “chapulines” en envoltorios de papel, Velázquez negó haber participado en el crimen pero refirió que quien cometió el homicidio  fue otro individuo conocido como Pablo, alias El Garibaldi, sin dar a conocer su apellido.

 Reveló además que otros narcomenudistas independientes habían sido asesinados por sicarios de Los Zetas, porque querían tener el monopolio de las ventas.

Uno de ellos, según Velázquez fue Mario Jonathan Bolaños el que vendía droga en el Bar Wester de la avenida Cuauhtémoc de Pachuca y quien apareció muerto el 30 de marzo, un día antes del asesinato de Rivera.

Otro ejecutado fue un narcomenudista conocido como El Caballo, quien vendía droga en “El Taquito Feliz”, al igual que Ismael Márquez León, El Tribi,  muerto de un tiro en la cabeza  el 6 de marzo de 2011 y cuyo cadaver apareció tirado sobre una carretera de la comunidad de Acelotla del municipio de Zempoala. Además de vender droga Márquez se dedicaba a buscar estacionamiento para los coches de los clientes del mercado Primero de Mayo de Pachuca.

Velázquez aseguró que el cadáver de Márquez León, fue identificado por quien fue su concubina Rocío Nieto Hernández. De acuerdo con el informe, Nieto se presentó la tarde del mismo 31 de marzo a identificar al cadáver de Rivera Almaraz, tras relatar que alrededor de las 22 horas del día anterior, al llegar a su casa en su vehículo Stratus en compañía de su hija Anahi Márquez Nieto, hija de Márquez León e hijastra de Almaraz, una camioneta color blanca tipo Suburban le cerró el paso a la entrada de su garage. Del vehículo bajaron dos sujetos, ambos vestidos con ropa blanca y pistolas en mano.

Los sujetos se acercaron a Rivera Almaraz, a quien le ordenaron bajarse del auto. Rivera apresuró a ambas mujeres a salir del vehículo e irse en la casa mientras él era sometido y subido al vehículo por los maleantes.

En la declaración, Nieto reveló que Rivera Almaraz había estado doce años recluido en la cárcel por el delito de homicidio en riña y que había obtenido su libertad condicional dos años antes, en 2009. De igual forma agregó que los hermanos de Rivera se encontraban en ese momento en prisión condenados por robo. Sobre el por qué no había denunciado el secuestro de Rivera Almaraz, la mujer se limitó a decir que tenía miedo.

Uno de los detenidos por el homicidio de Rivera Almaraz fue Víctor Hugo Espiricueta Escobar, quien confesó ser sicario de Los Zetas. En su declaración dijo que la ejecución de Rivera Almaraz fue porque tenía controlado el mercado de droga de manera independiente. Señaló como autores del homicidio a Eder Daniel Escorza González, Antonio Zavala Monroy El Puerco y otro pistolero de nombre Raúl Guerrero Gaona.

Meses después, el 29 de junio de 2011, Escorza junto con 11 sujetos más fueron capturados y presentados por la Procuraduría General de Justicia de Hidalgo, por formar una célula de ejecución de Los Zetas y los cuales fueron los autores de varios homicidios de narcomenudistas en Pachuca y otros municipios de la entidad.