Puerto Morelos, en riesgo por asedio inmobiliario de Grupo ITM

Los Ángeles Press

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Puerto Morelos enfrenta el avance de desarrollos que presionan selva, cenotes, acuíferos y servicios públicos en una zona ecológicamente frágil.

Los Ángeles Press | Especial

Puerto Morelos, Quintana Roo.— La expansión inmobiliaria sobre Puerto Morelos avanza en una zona donde la selva, los cenotes, los acuíferos, los manglares y el sistema arrecifal forman parte de un mismo equilibrio ambiental. En ese territorio, el proyecto Vanguardia, promovido por ITM Desarrolladores, abrió un nuevo foco de alerta por su impacto potencial en un municipio que ya enfrenta clausuras, litigios y vigilancia ambiental sobre desarrollos irregulares.

En 2026, las autoridades municipales han clausurado 10 proyectos inmobiliarios en la Ruta de los Cenotes por incumplimientos ambientales, desmontes ilegales, falta de estudios de impacto ambiental o ausencia de permisos de cambio de uso de suelo. La cifra muestra el avance de un modelo que presiona la selva maya y las zonas de recarga de agua dulce, mientras el mercado inmobiliario convierte el paisaje natural en argumento de venta.

Puerto Morelos enfrenta el avance de desarrollos que presionan selva, cenotes, acuíferos y servicios públicos en una zona ecológicamente frágil. Foto: especial

Vanguardia se promociona como un desarrollo residencial con departamentos, amenidades, áreas deportivas, albercas, zonas de convivencia y espacios verdes. ITM lo presenta como una inversión de plusvalía en Puerto Morelos y afirma que el 60 por ciento de la superficie será destinada a áreas verdes. Sin embargo, el problema ambiental no se agota en lo que el proyecto conserve dentro de sus límites. La preocupación de la comunidad está en lo que agrega al territorio: más urbanización, más consumo de agua, más presión sobre drenaje, más vialidades, más fragmentación de la selva y mayor carga sobre los servicios públicos ya al límite.

La Ruta de los Cenotes concentra uno de los puntos más sensibles del municipio. Sus ecosistemas sostienen recargas de acuíferos, corredores biológicos y conexiones subterráneas que alimentan el equilibrio ambiental de la zona costera. Cualquier desarrollo en ese corredor exige revisión técnica, permisos ambientales completos y una evaluación real del impacto acumulado de las obras que se han autorizado o intentado levantar en los últimos años.

Infografía del mapa general que ITM Desarrolladores entrega a sus clientes y ubica la Ruta de los Cenotes.

El nuevo Programa de Desarrollo Urbano de Puerto Morelos fijó límites para esa zona. Entre sus reglas, establece una densidad máxima de cuatro viviendas por hectárea y exige autorización federal de impacto ambiental antes de emitir licencias municipales. Esa disposición responde al crecimiento desordenado de proyectos que han intentado avanzar sin cumplir los requisitos ambientales indispensables.

El antecedente de Alux 33 reforzó esa alerta. En junio de 2026, un juez federal dejó sin efectos jurídicos la licencia municipal de ese complejo residencial porque el ayuntamiento no verificó previamente la existencia de autorización federal de impacto ambiental, pese a que el predio se ubicaba en un ecosistema con manglar protegido. La resolución marcó un límite claro para las autoridades: las licencias de construcción no pueden usarse para abrir paso a proyectos sin revisión ambiental preventiva.

Con ese precedente, Vanguardia queda obligado a una revisión pública de sus permisos, estudios, condicionantes y medidas de mitigación. Las autoridades municipales, estatales y federales deben transparentar si el proyecto cuenta con autorización ambiental, cambio de uso de suelo, evaluación hidrológica y dictámenes suficientes para operar en una zona donde los daños pueden extenderse más allá del predio.

Las denuncias recibidas por esta redacción señalan a Mauricio Hamui, Pablo Zand y Gerardo Miranda como figuras vinculadas a la operación empresarial alrededor de Vanguardia y de otros desarrollos asociados al crecimiento inmobiliario en Puerto Morelos. Los señalamientos los ubican dentro de una red de proyectos que, bajo el lenguaje de inversión y sustentabilidad, habría avanzado sobre zonas de alto valor ambiental.

El caso no puede separarse de la historia reciente del municipio. Desarrollos como Aldea Kin y Aldea Ha han sido mencionados por denunciantes como parte de una expansión residencial que incrementó la presión sobre servicios urbanos y modificó el entorno natural. La preocupación comunitaria se concentra en los efectos acumulados: pérdida de vegetación, desplazamiento de fauna, sobrecarga de drenaje, demanda de agua y debilitamiento de la protección natural frente a huracanes e inundaciones.

Puerto Morelos vive una disputa territorial que atraviesa al Caribe mexicano. De un lado, empresas que venden cercanía con la naturaleza, plusvalía y vida residencial rodeada de selva. Del otro, comunidades que enfrentan escasez de agua, servicios insuficientes, desmontes, fragmentación ecológica y pérdida de espacios que sostienen la vida local.

Vanguardia aparece en ese escenario como una prueba concreta para las autoridades. La revisión del proyecto permitirá saber si los controles ambientales anunciados para la Ruta de los Cenotes se aplican también a los desarrollos de mayor capacidad económica, o si la regulación termina funcionando sólo cuando la presión social o judicial ya hizo visible el daño.

La protección de Puerto Morelos se decide también tierra adentro. En la selva, los cenotes y los acuíferos se sostiene una parte esencial del equilibrio costero y arrecifal. Cada licencia otorgada en esa zona compromete agua, biodiversidad, servicios públicos y defensa natural frente al deterioro ambiental.

Grupo ITM promueve Vanguardia como un proyecto de inversión. Para Puerto Morelos, el expediente representa algo más profundo: la posibilidad de frenar a tiempo un crecimiento inmobiliario que avanza sobre una de las regiones ecológicas más frágiles de Quintana Roo.