Ensenada Digna logra frenar ampliación del puerto El Sauzal

Diego Gastélum

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El futuro de la Bahía de Todos Santos en juego: comunidad de Ensenada celebra freno al puerto El Sauzal, pero exige su cancelación definitiva.

Por Diego Gastélum

Ensenada, B.C.— La noticia llegó en voz de la propia presidente Claudia Sheinbaum: “por lo pronto”, el proyecto de ampliación del puerto de El Sauzal ha quedado detenido. El anuncio, hecho esta mañana durante su conferencia presidencial, fue recibido con una mezcla de alivio y determinación por parte de las organizaciones ciudadanas, comunidades pesqueras e indígenas, y colectivos ambientales que durante meses han mantenido una férrea oposición al desarrollo portuario que amenaza a la Bahía de Todos Santos.

Pero el júbilo es mesurado. En Ensenada, la Coalición por una Ensenada Digna celebró lo que consideran un avance significativo en la defensa del patrimonio natural y cultural de la región, aunque dejó en claro que este no es el final de la lucha. “Reconocemos la postura de la presidente”, señalaron en un pronunciamiento difundido tras el anuncio, “pero la lucha continúa y no se detiene hasta que el proyecto sea cancelado de forma definitiva”.

Durante meses, los habitantes de Ensenada han visto en la expansión del puerto de El Sauzal no sólo una amenaza ambiental, sino un símbolo de la falta de consulta y participación ciudadana en las decisiones que afectan el futuro de la ciudad. La bahía —una zona reconocida por su biodiversidad marina, sus playas utilizadas tradicionalmente por pescadores y surfistas, y su relevancia ecológica— se ha convertido en el eje de una movilización social sin precedentes en la región.

El proyecto ha sido cuestionado por su posible impacto en ecosistemas costeros, así como por la opacidad en su planeación y concesión. Diversos actores han denunciado la gestión de la Administración del Sistema Portuario Nacional (ASIPONA), a quien acusan de haber actuado sin transparencia ni responsabilidad social. Entre las demandas más concretas de la coalición, destaca el retiro inmediato de la concesión portuaria en zonas de uso recreativo y comunitario como las playas Tres Emes, Stacks, Patos y Beans, así como la declaratoria de la Bahía de Todos Santos como Patrimonio Biocultural.

Lejos de limitarse a una postura de oposición, los ciudadanos organizados han propuesto una visión alternativa: un modelo de gobernanza colaborativa que contemple mesas de trabajo entre autoridades, especialistas, comunidades locales y sectores productivos, con el fin de garantizar que cualquier proyecto futuro en la región responda al interés público, a criterios técnicos rigurosos y al bienestar ambiental.

Más allá del puerto, el movimiento ha comenzado a articular demandas más amplias: infraestructura urbana con enfoque en movilidad sustentable, atención prioritaria a las comunidades pesqueras y acceso transparente a la información sobre todos los proyectos federales en la región. El mensaje es claro: Ensenada no se opone al desarrollo, pero sí a un modelo de desarrollo que excluye a su gente y pone en riesgo sus recursos naturales.

Hoy, con el proyecto detenido, la coalición reconoce un momento de respiro. Pero también advierte que es precisamente en los silencios del poder donde suelen gestarse los retrocesos. Por ello, afirman que no bajarán la guardia hasta que la cancelación sea definitiva, y la bahía quede legalmente protegida para las generaciones futuras.

“La defensa de la bahía es la defensa de la vida, la cultura y el futuro de Ensenada”, concluye su comunicado. Y en una ciudad acostumbrada a resistir desde el mar, el eco de esas palabras parece tener más fuerza que nunca.

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