
Argenis Esquipulas Miércoles, 15 de Enero del 2025
Las carreras de caballos y peleas de gallos en festividades municipales son puntos de encuentro del crimen organizado, dice el gobernador de Chiapas.
Por Argenis Esquipulas
El gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar, ha generado controversia al hacer un llamado a los alcaldes del estado, en su mayoría del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), para que eviten la realización de carreras de caballos y peleas de gallos durante las festividades tradicionales de sus municipios. Esta petición busca frenar los eventos que, según el mandatario, podrían ser utilizados como puntos de concentración para grupos criminales, contribuyendo a la creciente inseguridad que azota a la entidad.
Ramírez Aguilar, quien ha encabezado esfuerzos para pacificar el estado tras más de tres años de violencia ocasionada por la lucha entre dos poderosas organizaciones criminales, argumentó que estas actividades pueden convertirse en focos de conflicto. En un evento público celebrado el pasado lunes en Tuxtla Gutiérrez, la capital del estado, el gobernador afirmó: “Que no haya carreras de caballos, ni peleas de gallos en los palenques, porque éste no debe ser el punto de encuentro para la delincuencia. Debe ser un trabajo de los municipios, de manera coordinada con el estado”.
La medida ha causado malestar entre los aficionados a las peleas de gallos, quienes defienden estas actividades como parte de sus tradiciones. Carlos Domínguez, trabajador de uno de los palenques en la región, calificó la decisión como “una medida represora” y aseguró que no todos los involucrados en este mundo son criminales. “Los galleros no somos delincuentes. El gobernador está muy mal informado”, comentó Domínguez, quien afirmó que las personas que participan en este tipo de eventos son profesionales de diversas áreas como medicina, derecho e ingeniería.
La reacción en contra de la propuesta ha sido significativa. A través de redes sociales, los aficionados a las peleas de gallos convocaron a una manifestación programada para el 16 de enero en Tuxtla Gutiérrez, con el fin de exigir la reconsideración de la medida. En el mensaje de convocatoria, pidieron a los participantes llevar playeras blancas, lonas y carteles en defensa de las peleas de gallos, subrayando que esta práctica es una tradición que no debe ser estigmatizada.
Por su parte, una mujer aficionada a los gallos, que prefirió mantener su anonimato, sugirió que, dado que el anuncio del gobernador no fue una prohibición formal del Congreso, lo que corresponde es negociar. “Se trata de negociar con él, tal como se hizo con los antros. Si los antros tienen un horario y medidas de seguridad, nosotros también podemos llegar a un acuerdo”, indicó.
El tema de las carreras de caballos también es un asunto sensible en Chiapas, donde los alcaldes han hecho de estos eventos una tradición que atrae a miles de asistentes, tanto locales como de otros estados y países. En municipios como Comitán, los funcionarios presumen sus caballos de razas de lujo, como los árabes y frisones, que en ocasiones tienen un valor superior a un millón de pesos. Además, algunos alcaldes, como el de Comitán, Mario Antonio Guillén Domínguez, se han destacado por su afición a estos animales, llegando a mandar a hacer una escultura en honor a su caballo frisón, que exhibe en el parque central de la localidad.
La prohibición de estas actividades parece ser una de las medidas más controvertidas del gobernador, quien ha afirmado que su principal objetivo es garantizar la seguridad en un estado que ha sido escenario de violentos enfrentamientos entre grupos criminales. "Son decisiones que a veces no son tan populares, pero yo quiero decir que no tomo decisiones en base a mi popularidad. Tomo decisiones en base a la seguridad", señaló Ramírez Aguilar.
La solicitud de frenar las carreras de caballos y las peleas de gallos, aunque respaldada por algunas voces que apoyan la estrategia de pacificación, ha puesto en evidencia la tensión entre la preservación de tradiciones populares y la necesidad de tomar medidas drásticas para enfrentar la violencia en la región. Mientras los aficionados defienden su derecho a mantener vivas sus tradiciones, el gobierno del estado insiste en que la seguridad debe ser la prioridad.
Con el llamado a manifestarse, las festividades tradicionales de Chiapas siguen siendo un campo de batalla entre quienes buscan defender sus costumbres y quienes creen que las medidas preventivas son necesarias para asegurar un futuro más seguro para todos. La respuesta del gobernador y de los alcaldes será clave para determinar el rumbo de este conflicto, en una región donde las tradiciones, la política y la seguridad se entrelazan de manera compleja.