
La marcha en Culiacán reunió a familias de víctimas, comerciantes y ciudadanos afectados por la violencia y la inseguridad.
Los Ángeles Press
CULIACÁN, Sinaloa.— Miles de ciudadanos vestidos de blanco salieron este domingo 13 de septiembre a las calles de Culiacán para exigir seguridad y el fin de la violencia que mantiene bajo presión a la población de Sinaloa desde hace más de dos años.
Familias completas participaron en la movilización con globos blancos y cartulinas en las que podían leerse mensajes como “Sinaloa, ponte de pie”, “Queremos justicia” y “Queremos paz”.
La marcha reunió a ciudadanos afectados directamente por homicidios, desapariciones, cierre de negocios y otras consecuencias de la crisis de seguridad que atraviesa el estado.
Entre los asistentes estuvo Domingo, quien relató que uno de sus hermanos murió en medio de la confrontación entre grupos criminales.
“Yo perdí a mi hermano, nos ha dolido mucho. Aquí estamos gente que perdió a sus hijos, madres que tienen hijos desaparecidos, y todos queremos lo mismo: seguridad y paz. No se puede seguir así”, expresó durante la movilización.
El reclamo se extendió también a las consecuencias económicas que la violencia ha provocado entre comerciantes y pequeños empresarios.
Rosario, otra de las participantes, contó que tuvo que cerrar dos negocios ante las condiciones de inseguridad en Culiacán.
“Imagínate, cerré dos negocios, y todo porque no tenemos seguridad. El gobierno que tenemos no está haciendo su trabajo y lo único que pedimos es seguridad y paz”, señaló.
Los participantes dirigieron sus reclamos a las autoridades y exigieron acciones que permitan recuperar las condiciones de seguridad en la capital sinaloense y en el resto del estado.
La movilización volvió a llevar a las calles el impacto de la violencia sobre la vida cotidiana: familias que han perdido a uno de sus integrantes, madres que continúan buscando a sus hijos y comerciantes que han tenido que cerrar sus negocios.
Vestidos de blanco, los manifestantes exigieron una respuesta de las autoridades ante una crisis de seguridad que continúa cobrando vidas y modificando la vida económica y social de Sinaloa.