
Alfredo Griz Cruz Jueves, 19 de Octubre del 2023
Puertos de Guatemala, nueva sede para la producción de fentanilo con precursores de China.
Por Alfredo Gris Cruz
Ciudad de Guatemala / Enviado especial. – Los precursores para la producción de fentanilo en Yucatán, Quintana Roo y Campeche, han cambiado sus rutas de nueva cuenta. Ahora se expanden del estado de Chiapas a la frontera de Guatemala.
Se trata de la frontera sur de México que se encuentra en disputa entre el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Sinaloa (CDS). Sin embargo, no sólo hay un cerco informativo por parte del Gobierno de México, también de los propios miembros de los cárteles, quienes hacen prácticamente imposible el acceso a esa región ahora llamada “zona caliente”.
Miles de campesinos se encuentran atrapados sin poder salir de sus comunidades. No tienen acceso a alimentos ni a servicios básicos. Las escuelas, en su mayoría, permanecen cerradas y el crimen organizado es el que manda en esa región fronteriza con Guatemala, olvidada por el gobernador de Chiapas, Rutilo Escandón, y por el propio Gobierno Federal.
Los poblados más afectados son Comalapa, Motozintla, La Trinitaria, Comitán, donde muchas poblaciones quedaron atrapadas y a merced de los cárteles, quienes ya comenzaron a hacer ejecuciones y a poner campamentos para, como dicen ellos, “pelear la plaza”. Muchas de las escuelas de la zona Sierra ya han sido cerradas y las autoridades educativas señalan que las mantendrán así hasta que no se garantice la seguridad.
El tercer cambio de ruta
Tras la presión de los Estados Unidos sobre el Gobierno de México y los operativos que se han dado en puertos como el de Lázaro Cárdenas, Michoacán, o sobre los laboratorios (cocinas) de fentanilo en Sinaloa y Jalisco, cambiaron drásticamente las rutas para traficar los precursores de esta mortal droga. Ha sido así también con la Península de Yucatán.y ahora Guatemala se vuelve sede de producción del fentanilo.
Se trata de precursores que llegan desde China a costas y tierras mexicanas para ser entregados a los varones de la droga; y ya en territorio nacional convertirlos en la mortífera droga que cobra miles de vidas de la Unión Americana y en México. Asimismo, la presión ejercida por la Drugs Enforcement Administration (DEA), ahora las rutas de dichos precursores se movieron hacia Guatemala. Desde allí se establecieron campamentos del Cártel Jalisco Nueva Generación y el Cártel de Sinaloa, quienes, de forma agresiva y deliberada, provocaron el desplazamiento de cientos de campesinos a lo largo y ancho de la frontera, desde la Ciudad de Tapachula hasta Ixcan, la cual comprende 965 kilómetros en lo que se refiere a territorio chiapaneco.
De acuerdo con información de la DEA, tan sólo en 2022, incautó más de 59,6 millones de pastillas falsas con fentanilo y más de 13.000 libras de fentanilo en polvo. Las incautaciones de 2022 equivalen a más de 395,7 millones de dosis letales de fentanilo.
Obligados a aplaudir al CDS
En ese tenor, es importante mencionar que la Guardia Nacional sólo hace presencia en ciertos sectores y sólo va de espectador. Los habitantes de Comalapa, quienes fueron obligados a salir a las calles a aplaudir la entrada del Cártel de Sinaloa, señalan que no pueden hacer nada, pues el ejército o la guardia sólo llegan por dos semanas y luego se van. Y cuando apenas se van, comienzan las venganzas por parte del crimen organizado.
Los Ángeles Press recorrió desde Huehuetenango, Guatemala, hasta Comalapa, Comitán, Motozintla y de regreso a Tapachula. Pudo constatar cómo la sierra chiapaneca, al igual que muchas partes de la República Mexicana, es tierra de cárteles. No hay más ley que la ley del crimen organizado.
En marzo de 2023, Guatemala confirmó la existencia de un centro de acopio del contrabando de precursores químicos exportados vía marítima por los océanos de América, —China e India por el Pacífico y de Países Bajos y Turquía por el Atlántico— para producir drogas sintéticas y reexportarlas a México y Estados Unidos.
Las rutas y la forma de introducir los precursores del fentanilo se han ido adaptando a los desafíos que les impone la seguridad, y han logrado inundar de pequeñas cocinas o laboratorios en la sierra chiapaneca, parte de Campeche, Quintana Roo y Yucatán. Pero el país de entrada ahora es Guatemala, donde los precursores del fentanilo: N-Fenil-4-Piperidinamina (4-AP), Diclorhidrato de N-Fenil-4-Piperidinamina (4-AP), Anhídrido Propiónico, Cloruro de Propionilo, son descargados en pequeñas embarcaciones que son cargadas en aguas abiertas para poder desembarcar en puertos como San José Izapa, Champericos, Tulate, Ocos, Puerto Barrios, Izabal, en el vecino país de Guatemala.
El 23 de marzo, la Policía Nacional Civil de Guatemala reportó el decomiso de los 120 toneles con fentanilo, los cuales hicieron en la rampa asignada a esa subdirección en el interior del recinto portuario-ferroviario de Puerto Barrios. Ese decomiso abrió las pistas para investigar los otros puertos.
Los Ángeles Press tuvo la oportunidad de presenciar dónde y cómo descargan en algunos de esos puertos, así como la forma en la que son embalados en envases de abono para la agricultura y fungicidas foliares. Hasta el momento, no había levantado muchas sospechas ante las autoridades del vecino país y, obviamente, por la porosidad de las fronteras mexicanas y tras el control de estas mismas por el crimen organizado, está llegando de forma continua y sin reparo a toda la península de Yucatán, que es donde ahora se han plantado los laboratorios de esta mortal droga.
Las autoridades guatemaltecas, en específico la Secretaría de Inteligencia Estratégica del Estado (SIE) y el Estado Mayor Presidencial (EMP), quienes son responsables de la seguridad y de los servicios de inteligencia en este país, señalan que desde el pasado mes de septiembre se prendieron las alertas en la zona fronteriza.
A sus cuarteles llegó un comunicado fechado el día 25, a la Comisaría 43 de la Policía Nacional Civil (PNC) en el municipio de Huehuetenango, Guatemala, que emitió una circular con la que alertaba sobre el posible ingreso de cárteles mexicanos. El oficio, con número 1733-2023, tiene como asunto: "Alerta posible ingreso de integrantes de cárteles mexicanos hacia territorio guatemalteco".
De manera inmediata, se desplegaron tropas a la zona de conflicto y se trató de sellar la frontera. Sin embargo, como ya mencionamos, son más de 900 km de frontera y la vigilancia está en las entradas de las ciudades fronterizas, pero todo lo demás es montaña y selva, y ahí es donde se trafica, precursores de fentanilo, cocaína y migrantes, tres de las actividades delictivas que generan más dinero entre México y Guatemala.
Ante esto, el Gobierno Federal de México mantiene absoluto silencio. Tampoco se ha pronunciado por la crisis que sufren miles de campesinos en la sierra chiapaneca. Incluso ha ignorado las peticiones del Gobierno de Estados Unidos para ayudar a detener la producción y el tráfico de fentanilo hacia la Unión Americana.
Es evidente, como quedó claro tras las filtraciones del Guacamaya Leaks, la participación y, muchas veces, la omisión del Ejército mexicano en actividades con el crimen organizado es evidente. Tienen pleno conocimiento de todo lo que está sucediendo. De igual manera, la Fiscalía General de la República tiene conocimiento y tolerancia de muchas de las actividades de los cárteles. Incluso, en la zona de la sierra y partes de la selva de Campeche, Quintana Roo y Yucatán, no hay ni presencia ni labores de vigilancia o inteligencia, peor aún en Yucatán. Como un deplorable ejemplo de esa institución, un ministerio público federal que está plenamente identificado por este medio lidera una célula del crimen organizado perteneciente al CJNG y facilita las actividades de maquila y tráfico de fentanilo con destino final a la Unión Americana.
Ante este panorama, la situación de violencia y de inseguridad se agrava en México. La sociedad civil es la que sufre los embates del mismo gobierno en todos sus niveles, pues la corrupción ha permeado tanto en las instituciones que generan el mismo recelo, desconfianza y miedo que el propio crimen organizado.
Es prudente mencionar que las empresas que elaboran fertilizantes en Guatemala no tienen nada que ver con el tráfico de fentanilo, pues el crimen organizado clona sus envases y embalajes y las etiquetas y marcas, y mete en esos contenedores los precursores para después introducirlos a México en la frontera con Chiapas, la cual, obviamente, está controlada por los dos cárteles más poderosos del mundo: el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación.
Es importante también precisar que dichas empresas de la industria agroquímica no sólo no tienen nada que ver, sino que también podrían verse afectadas comercialmente, toda vez que el crimen organizado está utilizando su imagen comercial para traficar los mencionados precursores.