Aunque Zoé Robledo, director del IMSS con Sheinbaum y AMLO, “evaluó” la respuesta del gobierno al covid-19, eludió abordar el desempeño de Hugo López Gatell.
Durante la pandemia, López Gatell, subsecretario de Salud, negó que faltara personal para atender la urgencia. Robledo reconoció ante Sheinbaum que sí hubo problemas de ese tipo, entre otros.
Los Ángeles Press
La actividad de este martes 21 de julio en Palacio Nacional se concentró, en la medida de lo posible, en temas de salud. Una vez más, funcionarios federales difundieron las evaluaciones elogiosas que el gobierno de Claudia Sheinbaum hace de su propia gestión, sin contrapeso ni cuestionamiento alguno.
La jornada estuvo dedicada a celebrar las acciones de la administración federal. En el Salón Tesorería, los medios presentes dejaron pasar las afirmaciones oficiales. Fuera de ese recinto, propietarios de medios aportaron a Sheinbaum la munición cotidiana para presentarse como defensora de derechos que, en los hechos, siguen sin garantizarse.
La conferencia de Sheinbaum comenzó con un recuento detallado de los proyectos de “infraestructura sanitaria”, que contemplan 33 hospitales: seis de nueva construcción, 15 de sustitución y 12 ampliaciones. Según la información oficial, estas obras incorporarán mil 163 camas al sistema de salud.
Luego de dar cuenta de esas obras que en teoría deberán concluirse en este año, Zoé Robledo, el director del Instituto Mexicano del Seguro Social hizo un recuento de lo que, en su opinión, fueron “los retos y aprendizajes” de la pandemia de coronavirus.
Que un asunto así haya sido presentado por Robledo, quien no es médico ni se le conocen credenciales en temas de salud más allá de su trabajo desde el sexenio de Andrés Manuel López Obrador en el IMSS es notable, pues uno esperaría que una evaluación así la hiciera el especialista y titular de la cartera de Salud, David Kershenobich.
Lo dicho por Robledo es más preocupante cuando se considera que no hubo alguna evaluación crítica del lamentable desempeño de la administración para la que él trabajó.
Conviene recordar, por ejemplo, cómo López Obrador usó una devoción del catolicismo mexicano, el así llamado “Detente” para justificar su desdén por las medidas de seguridad.
Tampoco hubo alguna evaluación crítica de las muchas imprecisiones que durante poco más de dos años pronunció desde la tribuna que López Obrador se construyó a sí mismo en el Palacio Nacional, Hugo López Gatell, quien fue subsecretario de Salud entonces quien repetidamente difundió en aquellos meses aciagos de la pandemia información incompleta o equívoca, además de negar una y otra vez que hubiera el desabasto que ahora Robledo reconoció, aunque con eufemismos.
Robledo, por ejemplo, reconoció implícitamente que había problemas con el registro de los datos, uno de los asuntos que repetidamente negó López Gatell para nunca contradecir la narrativa triunfalista de López Obrador.
Robledo también reconoció problemas con el número de empleados del sector salud. A pesar de lo que López Gatell repetía hasta el cansancio ya desde mayo de 2020 y por lo menos hasta mayo de 2021, hoy Robledo reconoció que faltó personal.
Como suele ser el caso, el actual gobierno culpó a todos los otros gobiernos previos menos al de López Obrador por esos problemas. Robledo reconoció, en cambio, que había problemas de identificación con enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2.
Cuando acabó Robledo, Sheinbaum anunció que el próximo martes 29 hará un reconocimiento a su secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, por la manera en que, en su opinión se cumplió con los objetivos del Plan Kukulkán que fue el nombre que se le dio a la estrategia de seguridad del gobierno federal durante el desarrollo del torneo deportivo recién concluido.
Después de anunciar el reconocimiento, Sheinbaum dedicó algunos minutos a promover las cuentas del dueño de TV Azteca en redes sociales. Aunque formalmente criticó el que Ricardo Salinas Pliego republicara un mensaje de otra cuenta, en los hechos Sheinbaum dedicó varios minutos de la actividad en el Salón Tesorería a usar las acciones de Salinas como un trampolín desde el que ella se catapulta y presenta como superior a Salinas.

Esta ocasión Salinas Pliego reposteó un mensaje en que alguien le sugería al ICE deportar de Estados Unidos a un pequeño grupo de personas que celebraba la presencia de Sheinbaum en la zona metropolitana de Nueva York durante el fin de semana.
Como sucedió con Eduardo Feinmann, el locutor de la televisión argentina que denostó a México en su programa en Buenos Aires, Sheinbaum se presentó a sí misma como defensora de "lo mexicano" y como "víctima" de una embestida global en su contra. Es imposible saber qué mueve a Salinas Pliego a publicar las cosas que publica, pero es claro que, una vez más, el dueño de TV Azteca le ayudó a Sheinbaum a impulsar la narrativa de que ella es víctima de una embestida de la extrema derecha global.
Hacia el final de la actividad, Sheinbaum eludió entrar al fondo de la condena en una corte federal de Estados Unidos contra Ismael Zambada, uno de los líderes y fundadores del Cartel de Sinaloa.
Sheinbaum elogió, en cambio, el llamado que hizo como mensaje final en su juicio Zambada al reconocer la banalidad de la violencia que él y sus cómplices impusieron como norma ya desde que, a finales de los noventa, sumió a Ciudad Juárez en una de las peores olas de violencia de la historia de esa ciudad de la frontera.
Aunque Sheinbaum parecía ser consciente del paso que estaba a punto de dar decidió decir: “Bueno, obviamente, viniendo de quien viene, es difícil citarlo, ¿verdad?, pero es el trabajo que estamos haciendo nosotros en el principio de atención a las causas”.
Minutos después, Sheinbaum dijo que la Fiscalía General de la República evaluará si se le pide al gobierno de Estados Unidos tener una entrevista con Zambada para conocer su versión de la manera en que el gobierno de Joe Biden logró el arresto de un personaje que tenía órdenes de aprehensión en México desde 1998 pero que siempre disfrutó en México de impunidad. Tanta que policías del gobierno de Sinaloa resguardaban propiedades de Zambada en esa entidad.
Sheinbaum dijo también que será la misma FGR la que decida cómo se procederá para que el gobierno de México intente recuperar parte de la fortuna que el de Estados Unidos le incautó a Zambada.
Luego de ello, Sheinbaum insistió en la idea de la, según ella, muy buena relación que existe entre el gobierno de Donald Trump y el suyo y en que “no habrá presión” a su administración luego de la sentencia a Zambada en Nueva York.
En los últimos minutos de la actividad en Palacio Nacional, Kershenobich, respondió una pregunta sobre la así llamada “diarrea explosiva”, una enfermedad que ha golpeado a Estados Unidos recientemente y que, aparentemente tendría su origen en vegetales producidos y empacados en el Bajío mexicano.
Kershenobich reconoció tres casos de la ciclosporiasis y anunció medidas para controlar los casos en México y evitar la venta de los vegetales contaminados.
