
Ignacio García Miércoles, 10 de Enero del 2024
El sistema de justicia en México ha sido verdugo para las víctimas de fabricación de delitos, como el caso de Claudia Sánchez mayorga y Alejandro Cortés Vallarta.
El foro Fallas del sistema de justicia fue organizado por la Universidad Iberoamericana.
Por Ignacio García
Claudia Sánchez Mayorga y Alejandro Cortés Vallarta, víctimas de delitos fabricados durante los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, denunciaron las distintas fallas en el sistema de justicia mexicano, en el que fueron violados de forma sistemática sus derechos humanos y fueron recluidos en penales federales por ilícitos que no cometieron.
Durante el foro “Fallas del sistema de justicia”, organizado por la Universidad Iberoamericana y el ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Arturo Zaldívar, las víctimas de los delitos relataron que elementos federales los aprehendieron con golpes y los inculparon por delitos que no cometieron y que incluso fueron aprehendidos en penales federales de máxima seguridad.
Claudia Sánchez Mayorga narró a la audiencia que en 2013 fue detenida y torturada por elementos de la Subprocuraduría Especializada en Investigación en Delincuencia Organizada (Seido), quienes ingresaron a su domicilio y la sacaron del baño de su vivienda, con cinco meses de embarazo desnuda, y posteriormente permaneció en barandillas hasta que la canalizaron a arraigo.
De acuerdo con la víctima, aunque no existía ninguna orden de aprehensión en su contra, la acusaron de delincuencia organizada, trata de personas y explotación sexual, por lo cual fue traslada al penal federal de Tepic, Nayarit, aunque su documentación se encontraba en Matamoros, Tamaulipas, y su familia en la Ciudad de México.
Ante las condiciones en las que se encontraba dio a luz dentro del penal, y pese a que en un comienzo se rehusaron a atenderla en el proceso de parto le extrajeron la matriz y la regresaron a una celda, donde estuvo dos meses con su bebé hasta hasta que se vio obligada a dársela al padre, pero para ello la obligaron a casarse con él.
Posteriormente, fue canalizada al penal federal de Morelos, donde permaneció cerca de dos años y finalmente trasladada al penal de Santa Martha Acatitla, en la Ciudad de México, donde obtuvo su libertad tras la intervención del ahora ex ministro de la Corte.
Durante el proceso en el que estuvo privada de la libertad durante nueve años, Claudia perdió a sus padres que fallecieron, y aunque el Estado mexicano la absolvió, aún no ha recuperado su vida, pues su hija duda de su inocencia y vive con el estigma de haber sido encarcelada.
Por su parte, Alejandro Cortés Vallarta también narró que en 2009 fue aprehendido por elementos federales, debido a que fue acusado de formar parte de una banda de secuestradores conocida como “Los Zodiaco”, en la que su tío, Israel Vallarta Cisneros, supuestamente habría encabezado junto con la ciudadana francesa Florence Cassez.
El denunciante comentó que fue torturado por agentes federales que lo golpearon en reiteradas ocasiones para declarar sobre su presunta responsabilidad en los hechos que le imputaron, situación por la cual fue trasladado a un penal federal en Nayarit por los delitos de secuestro, delincuencia organizada y portación de armas de fuego de uso exclusivo del Ejército mexicano.
Al visibilizarse el caso de Florence Cassez, Alejandro Cortés dijo que entendieron la fabricación de los delitos, pues afirmaron que la supuesta víctima fue aleccionada sobre la identidad de sus presuntos plagiarios, y fue sentenciado a 32 años de prisión.
Asimismo, se les practicó el protocolo de Estambul, en el que se comprobó fue víctima de tortura y fue hasta 2016, cuando obtuvo su libertad tras la resolución del Tribunal Unitario que lo absolvió por las irregularidades en su caso en el que finalmente se comprobó que no cometió ningún ilícito.
En ambos casos, las víctimas fueron acusadas de delitos del tipo federal durante las administraciones pasadas y no tuvieron acceso a una defensa jurídica adecuada, pues fueron forzados a intentar culpabilizarse y a padecer agresiones y torturas de manera permanente hasta que obtuvieron su libertad.