Cómo fue la liberación del cura acusado de abuso sexual en Tlalpan

Rodolfo Soriano-Núñez

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El abuso sexual a manos del sacerdote habría ocurrido el 17 de diciembre de 2023 en Tlalpan, durante una posada en casa de la víctima

Aunque los hechos fueron en Tlalpan, Sergio González Guerrero se desempeña como vicario de la parroquia María Madre de la Iglesia en la alcaldía Gustavo A. Madero en la capital de la república.

Por Rodolfo Soriano-Núñez

El lunes 15 de enero, la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México informó, poco después de las ocho de la noche, del arresto de un individuo al que, de manera críptica, como suele ser gracias a la legislación mexicana, identificó sólo con el nombre de Sergio.

El mensaje en la red social antes conocida como Twitter iba acompañado de dos fotografías con el rostro distorsionado por el uso de barras negras sobre los ojos, así como de las marcas de agua del logotipo de la dependencia del gobierno local en distintos puntos de la imagen, como se puede apreciar en el mensaje que aparece vinculado inmediatamente después de este párrafo en lo que ahora se conoce como X.

Aunque el boletín de prensa que publicó la fiscalía elude tanto como puede ofrecer alguna información más precisa, distintos medios dieron a conocer ya desde el lunes que Sergio N, es Sergio González Guerrero, sacerdote o presbítero de la Arquidiócesis Primada de México.

El texto del boletín de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México.

Al rastrear el nombre fue posible advertir que efectivamente, todavía la tarde del martes 16 de enero, González Guerrero aparecía en el sitio de internet de la Arquidiócesis Primada de México, como uno de sus sacerdotes en activo, como se puede ver en la captura de pantalla que aparece inmediatamente después de este párrafo y que puede replicarse de esta dirección de Internet.

Captura de pantalla de la página de la Arquidiócesis Primada de México que reporta a González Guerrero como "sacerdote en activo".

La información que ofrece la Arquidiócesis de México es parca, por decir lo menos. Sólo confirma que efectivamente hay un sacerdote al que reconoce como “en activo”, en una página que está diseñada fundamentalmente para identificar a los llamados “falsos sacerdotes” que suelen ser una de las preocupaciones clave de la jerarquía de la Iglesia Católica en México.

Al buscar con mayor detalle información sobre González Guerrero es posible enterarse que su arresto fue extremadamente breve. Menos de 24 horas, pues -según señalan distintos medios locales en la capital de la República- se incumplió un aspecto del procedimiento que sirve para integrar la llamada “carpeta de investigación”, lo que llevó a que el martes 16 fuera liberado.

El malogrado arresto de González Guerrero ocurrió luego de que su víctima, un varón menor de edad, hiciera saber a su madre de la situación. El varón, por cierto, es identificado como “ahijado” de González Guerrero. Los hechos que llevaron a su breve arresto habrían ocurrido el 17 de diciembre en el hogar del menor, ubicado en la alcaldía Tlalpan de la Ciudad de México.

Ese día la familia del menor estaba celebrando una posada en su hogar y González Guerrero había sido invitado a esa actividad.

González Guerrero, quien fue arrestado en un domicilio de la alcaldía Benito Juárez de la capital de la República, es un sacerdote relativamente nuevo en el cargo.

El arzobispo primado de México, Carlos Aguiar Retes, lo ordenó como sacerdote o presbítero el jueves 6 de agosto de 2020, en uno de los primeros actos que llevaron a la reactivación de las celebraciones públicas y masivas en la Basílica de Guadalupe, todavía durante la pandemia.

En el breve video que aparece inmediatamente después de este párrafo, de apenas ocho segundos, se puede ver cómo González Guerrero responde con un sonoro “presente” luego de que se lee su nombre como uno de los diez candidatos a ser ordenado como presbítero en esa ceremonia presidida por Aguiar Retes.

González Guerrero se declara presente para su ordenación como presbítero.

En el vídeo que aparece inmediatamente después de este párrafo se recupera el momento preciso, aquel 6 de agosto de 2020, en que el cardenal Aguiar Retes ordenó a González Guerrero.

El momento en que Aguiar Retes impone las manos y ordena a González Guerrero en la Basílica de Guadalupe.

Los detalles de la ceremonia de ordenación de González Guerrero se pueden conocer en la página de Internet del periódico Desde la fe,  el órgano de comunicación de la Arquidiócesis Primada de México.

La ceremonia en su conjunto puede ser vista en el vídeo que aparece vinculado inmediatamente después de este párrafo, en la cuenta de YouTube de la Basílica de Guadalupe.

La homilía o sermón que Aguiar Retes pronunció en esa ceremonia puede consultarse en el portal de Desde la Fe, aquí.  

No hay información precisa sobre dónde transcurrieron los primeros tres años de servicio de González Guerrero como sacerdote o, de manera más precisa, como presbítero de la Arquidiócesis Primada de México, pero en la nota que publica Desde la fe como una suerte de perfil de la generación 2020 de ordenados por el cardenal Aguiar Retes, González Guerrero se reconoce como oriundo de Pachuca, Hidalgo.

Es difícil obviar que, siendo originario de Hidalgo, donde existen tres diócesis católicas (Tulancingo, Huejutla y Tula), cada una con su respectivo seminario, González Guerrero haya sido ordenado como sacerdote en la Ciudad de México.

Habría que preguntarse si González Guerrero había sido alumno de alguno de los seminarios de esas diócesis hidalguenses.

La pregunta no es ociosa. Como lo señaló el sacerdote de una de las diócesis del estado de Chihuahua que Los Ángeles Press entrevistó como parte de la serie que está compilada ahora en el libro Miedo y asco en Ciudad Juárez, uno de los problemas más frecuentes entre los jóvenes aspirantes a clérigos, es el de que suelen acumular estancias en distintos seminarios.

Dejan una casa de formación o son expulsados de un seminario porque registran conductas que contradicen la moral sexual rígida del catolicismo y eso los convierte en nómadas de la ordenación.

 

 

Marcial Maciel mismo fue expulsado de varios seminarios mexicanos, antes de que se fuera ordenado por uno de sus tíos como sacerdote de la diócesis de Cuernavaca, por lo que la posibilidad de que González Guerrero haya tenido problemas durante su proceso de formación no es remota.

¿Se lo tomarán en serio?

Si es que la Arquidiócesis Primada de México se va a tomar en serio este caso, debería ser una de las primeras cosas a investigar: ¿se ordenó en la Ciudad de México porque lo echaron de otros seminarios del país? Y, si fue así, ¿quién fue el generoso padrino que le garantizó ser readmitido como aspirante al sacerdocio?

La historia de González Guerrero no acaba ahí. Durante la investigación para redactar esta nota, fue posible encontrar la ceremonia en la que el sacerdote, ahora de 36 años, fue recibido como vicario en una parroquia de la alcaldía Gustavo A. Madero, la de María Madre de la Iglesia,  ubicada en la Unidad Vecinal 1 de San Juan Aragón, en el nororiente de la Ciudad de México.

En la ceremonia en la que se recibió a González Guerrero como vicario de esa jurisdicción de la Iglesia Católica en la capital de la República, el oficiante, párroco de ese templo, Gilberto López Franco, abordó en una parte de la homilía o sermón el problema de las tentaciones, como se puede escuchar en el vídeo que aparece a continuación.

El fragmento del sermón del párroco de María Madre de la Iglesia en Aragón, Ciudad de México, en que habla de la sexuallidad.

Quiero asumir que cuando pronunció esa porción del sermón, en febrero de 2023, desconocía los problemas que tenía quien, a partir de ese día, era uno de sus colaboradores, pero el mensaje de López Franco deja ver con claridad el tipo de problemas que se desprenden de la manera en que el catolicismo reniega, reprime, la sexualidad y el efecto que eso tiene en personas como González Guerrero que, más allá de que sea o no culpable de los cargos que se le imputan, eso es algo que tendrán que resolver las autoridades civiles, enfrenta desde ayer un futuro difícil como sacerdote.

En todo caso, esas dificultades son nada cuando se les compara con los efectos que el abuso que se le imputa tendrá sobre su víctima, si es que efectivamente es sólo una víctima. Como se ha señalado repetidamente en los distintos textos que sobre el abuso sexual a manos de clérigos católicos ha publicado Los Ángeles Press, es poco probable que se trate de casos aislados. Incluso clérigos relativamente jóvenes, menores de 40 años, pueden ser veteranos del abuso sexual.

 

 

Paradójicamente, luego de que López Franco pronunció el mensaje de bienvenida, con esa porción de su sermón que resulta inevitable pensar, en un sentido, como potencialmente profética y en otro como una advertencia velada al clérigo recién llegado, González Guerrero hizo una elaborada profesión, promesa y compromiso para no hacer lo que la madre de su víctima denunció ante las autoridades de la Ciudad de México y que llevó a lo que, hasta ahora es sólo un breve arresto.

La conclusión de la promesa que hizo González Guerrero al asumir como vicario de María Madre de la Iglesia en Aragón, Ciudad de México se puede ver en el vídeo que aparece inmediatamente después de este párrafo.

La conclusión de las promesas de González Guerrero.

El video de la misa en que la parroquia María Madre de la Iglesia dio la bienvenida a González Guerrero estaba disponible hasta la tarde del martes 16 en la ubicación a la que se remite en el cuadro que aparece a continuación, aunque no sería difícil que fuera eliminado del registro de esa cuenta de Facebook en las próximas horas.

 

Si no es posible ver el vídeo, puede intentar en esta otra dirección también de Facebook.

Eso, en todo caso, es algo que López Franco tendrá que discutir consigo mismo y con el cardenal Aguiar Retes que, por lo pronto, debería tener un par de gestos con la familia de la víctima y las familias de otras víctimas de clérigos católicos en la Arquidiócesis Primada.

El primero de esos gestos, podría ser el de abrir una investigación canónica en forma que permita dilucidar qué llevó a la madre de la víctima a denunciar a González Guerrero ante las autoridades civiles.

El segundo de esos gestos del cardenal Aguiar Retes tendría que ser el de suspender de cualquier tipo de actividad pública o privada que implique el ejercicio de sus facultades como sacerdote a González Guerrero. Si ni siquiera hay esos gestos de Aguiar y la Arquidiócesis de México quiere decir que no han aprendido cosa alguna de la crisis de abusos sexuales en el catolicismo.

El otro tema pendiente que queda por dilucidar es qué harán las autoridades civiles, los responsables de la fiscalía de la capital de la República que permitieron que se cometiera el error en la integración de la carpeta de investigación que dio pie a que, horas después de su arresto, González Guerrero fuera liberado.

La realidad es que ese es uno de lo trucos más antiguos en el repertorio de las marrullerías, las chicanerías de los cuerpos policíacos y las autoridades judiciales en México y otros países. Se siembra el proceso con “errores” que permiten que los depredadores sexuales y otros posibles delincuentes sean liberados sin que ocurra algún juicio.

La otra cosa es que si hay otras víctimas de González Guerrero o de otros sacerdotes en la capital de la República que denuncien. Tristemente, dada la indisposición crónica de las autoridades civiles y de la jerarquía religiosa a actuar en casos como este, sólo queda la posibilidad de denunciar aunque sea sólo en los medios de comunicación a los depredadores sexuales.

Está en juego algo clave: que Aguiar Retes demuestre que está alineado con la "espiritualidad de la reparación" que el papa Franciscó postuló en mayo de 2023 como la línea que la Iglesia Católica debería seguir al abordar casos de abuso sexual.