Jeffrey Aparicio Herrera sale libre tras 22 años preso injustamente
Jeffrey Aparicio Herrera Lucas en libertad después de 22 años preso injustamente.

Guadalupe Lizárraga

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Jeffrey Aparicio sostuvo su inocencia desde 2004, hasta que su defensa logró que el Poder Judicial revisara y anulara la condena.

Por Guadalupe Lizárraga

NEZAHUALCÓYOTL, Estado de México.— Jeffrey Aparicio Herrera Lucas recuperó su libertad después de permanecer 22 años en prisión por un delito que no cometió. El Poder Judicial del Estado de México reconoció su inocencia, anuló la sentencia de 70 años que pesaba sobre él y ordenó su libertad absoluta.

La resolución fue dictada el 10 de agosto por la magistrada Cecilia Moreno Luna, presidenta de la Sala Unitaria Penal del Estado de México, dentro del toca 220/2025, relativo a la causa penal 66/2025, antes 27/2013.

“Se declara la inocencia de Jeffrey Aparicio Herrera Lucas”, establece el fallo, que ordenó a la jueza penal del Distrito Judicial de Nezahualcóyotl ponerlo, “sin más trámite”, en “libertad absoluta” y dejar sin efecto la sentencia que lo mantuvo encarcelado durante más de dos décadas.

Jeffrey Aparicio sostuvo su inocencia desde el inicio del proceso. Su defensa, a cargo del abogado Alberto Leal, llevó ante la Sala Penal las pruebas y antecedentes con los que buscó revertir una condena que Jeffrey había impugnado durante años. Él negó haber participado en el robo y en la muerte por los que fue sentenciado. En el expediente estaban sus declaraciones y las de otros involucrados. Uno de ellos había conseguido su absolución varios años antes.

“Desde el 2004 estoy en prisión privado de mi libertad por un delito que yo no cometí”, dijo Jeffrey poco antes de conocer la resolución que finalmente le devolvería la libertad. Desde su detención había negado los hechos que le atribuían.

El reconocimiento de inocencia llegó después de años de recursos y solicitudes para que fueran revisadas las pruebas del caso, hasta que la Sala Unitaria Penal determinó que la condena debía ser anulada.

Frente a la magistrada Cecilia Moreno Luna, Jeffrey volvió a pedir lo mismo que había reclamado durante años.

“Yo no trato de que se toquen el corazón, no. Lo único que pido es justicia”, dijo.

También recordó que había recibido la misma pena que una persona que, según su testimonio, confesó su participación y lo deslindó de los hechos.

“¿Por qué tanta crueldad en darme 70 años a mí siendo inocente y 70 al confeso? Donde él me deslinda a mí de toda responsabilidad”, reclamó durante su intervención.

La magistrada revisó el caso y declaró fundado el reconocimiento de inocencia presentado por Jeffrey.

La resolución dejó sin efecto la sentencia dictada originalmente en octubre de 2007 y modificada dos meses después por la entonces Segunda Sala Colegiada Penal de Texcoco.

La orden fue directa: Jeffrey debía ser puesto “en libertad absoluta” y debían cesar todos los efectos de la sentencia que lo mantuvo encarcelado.

Torturado para incriminarse

El caso de Jeffrey había sido documentado durante años por Los Ángeles Press como un expediente de fabricación de culpables.

Su madre, Celia Dominga Lucas, denunció que su hijo fue detenido arbitrariamente y torturado para obligarlo a incriminarse por un delito que aseguraba no haber cometido. Un testimonio difundido por este medio documentó la condena de 70 años y la larga lucha de su madre para conseguir la revisión del proceso.

En 2018, Celia Lucas llevó públicamente el caso al Foro de Fabricación de Culpables, realizado en la Cámara de Diputados, y acudió también ante la Secretaría de Gobernación para denunciar las irregularidades del proceso y la tortura sufrida por su hijo.

Las agresiones dentro de prisión

En enero de este año, Los Ángeles Press documentó denuncias de familiares de internos del penal Nezahualcóyotl Bordo de Xochiaca, conocido como Neza Bordo, sobre golpizas, aislamiento prolongado, restricciones de alimentos y cobros de entre 5 mil y 25 mil pesos para permitir que los presos castigados regresaran a la población general. Jeffrey figuraba entre los internos afectados.

“Primero lo torturaron para detenerlo y ahora lo siguen golpeando en prisión”, denunció entonces Celia Lucas.

Su madre y familiares de otros internos presentaron el 22 de enero una queja formal ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y solicitaron medidas urgentes de protección. Responsabilizaron a las autoridades penitenciarias por cualquier daño físico o psicológico que pudieran sufrir sus hijos.

Las denuncias llevaron posteriormente a la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México a iniciar una investigación de oficio sobre posibles violaciones a derechos humanos en Neza Bordo. La indagatoria incluyó señalamientos por golpizas, aislamiento, restricciones de alimentación y cobros ilegales dentro del penal.

La sentencia anulada

Veintidós años después de su detención, la Sala Unitaria Penal determinó que el reconocimiento de inocencia solicitado por Jeffrey era fundado.

El fallo ordenó eliminar los efectos jurídicos de la sentencia, realizar las anotaciones correspondientes en el expediente y comunicar la decisión al juez de Ejecución Penal de Nezahualcóyotl.

Después de recuperar su libertad, Jeffrey dijo que su prioridad es permanecer cerca de su familia y reconstruir una vida interrumpida desde 2004.

“Lo único que quiero es irme, buscar un trabajo, ayudar a mi madre, que es la que estuvo conmigo siempre, la que luchó conmigo”, expresó.

La resolución que reconoció su inocencia dejó, sin embargo, pendiente uno de los efectos de los 22 años de encarcelamiento.

En el cuarto punto resolutivo, la magistrada declaró improcedente la condena a una indemnización, al considerar que dentro del procedimiento no existían pruebas para determinar su cuantificación. Sin embargo, un grupo de abogados está analizando su caso para revertir este punto y se le repare el daño causado.

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