
Juan Ricardo Montoya Benítez Lunes, 22 de Julio del 2024
El jefe de inteligencia de la policía de la CDMX era un hombre cercano a Omar García Harfuch.
Por Juan Ricardo Montoya
El jefe de inteligencia de la policía de Ciudad de México, el comisario Milton Morales Figueroa, fue asesinado a tiros la mañana del domingo en Coacalco, un municipio al norte del Estado de México.
Morales se encontraba fuera de servicio, pasando el día con su familia. Cuando salía de una tienda en dirección a su coche personal, dos vehículos le cerraron el paso y varios hombres armados abrieron fuego.
Otro agente que lo acompañaba y su cuñado resultaron heridos y fueron trasladados a un hospital cercano. El comisario murió casi al instante por varios impactos en la cabeza.
Morales había liderado operaciones contra el crimen organizado, como el atentado de hace cuatro años contra el entonces jefe de la policía capitalina, Omar García Harfuch, del cual Morales era uno de sus hombres de máxima confianza.
El comisario sonaba incluso en las quinielas para acompañar a su antiguo jefe, nombrado recientemente secretario de Seguridad a nivel federal, en la estrategia contra la violencia de la presidente electa Claudia Sheinbaum.
Durante la gestión del equipo de Harfuch en Ciudad de México, las cifras de los delitos de alto impacto —asesinatos, secuestros, extorsiones, robos violentos, etcétera— se redujeron hasta mínimos históricos.
La estrecha colaboración entre la policía y la fiscalía, con especial hincapié en las capacidades investigativas y de inteligencia policial, ha permitido contener uno de los grandes problemas que había hace seis años en la capital, la delincuencia organizada.
Tras la salida de Harfuch el año pasado, el actual secretario de Seguridad de la capital, Pablo Vázquez, ha mantenido la misma línea de buenos resultados y eficacia en la gestión de los diferentes actores de la política de seguridad capitalina.
Vázquez, que cuenta con todas las papeletas para seguir en el cargo de cara a la próxima Administración, condenó en sus redes sociales el asesinato de su jefe de inteligencia, a quien llamó “mi amigo y comisario jefe”.
La mancuerna entre policía y fiscalía en Ciudad de México no siempre estuvo bien engrasada. Cuando García Harfuch llegó a la secretaría en los primeros meses del gobierno de Claudia Sheinbaum en la capital, uno de sus objetivos fue mejorar las capacidades investigativas y de inteligencia de la Secretaría de Seguridad.
Morales jugó un papel importante en este plan como coordinador de la Unidad de Estrategia Táctica y Operaciones Especiales, liderando tanto funciones de investigación de delitos como la coordinación con la Fiscalía.