Carlos Manzo, alcalde de Uruapan, asesinado en el Festival de Velas

Diego Gastélum

Compartir

El ataque contra el alcalde Carlos Manzo ocurrió en plena celebración del Día de Muertos; dos detenidos y un agresor abatido.

Por Diego Gastélum

Uruapan, Michoacán.— La celebración del Día de Muertos se tiñó de sangre la noche del sábado en Uruapan, cuando el alcalde Carlos Manzo fue atacado a balazos durante el tradicional Festival de las Velas. El edil, reconocido por su discurso frontal contra el crimen organizado, murió poco después del atentado, según confirmó el Gabinete de Seguridad.

Los primeros reportes señalan que el presidente municipal, emanado del movimiento ciudadano La Sombreriza, acababa de tomarse fotografías con un grupo de niños en la plaza principal cuando un hombre armado abrió fuego en su contra. Los escoltas del alcalde repelieron la agresión, abatieron a uno de los atacantes y detuvieron a dos personas más que intentaban huir. Una persona del público resultó lesionada.

El gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, lamentó el asesinato y aseguró que “el crimen no quedará impune”. Dijo que todas las fuerzas estatales y federales se encuentran en máxima alerta y desplegadas en el municipio para garantizar la seguridad y esclarecer los hechos.

Carlos Manzo, de 40 años, había ganado notoriedad en los últimos meses por sus declaraciones contra los grupos criminales que operan en la región aguacatera de Michoacán. En diversas ocasiones denunció públicamente la presencia de células armadas y la infiltración del crimen en las estructuras municipales, lo que lo había convertido en una figura incómoda para distintos intereses locales.

El alcalde, considerado por sus simpatizantes como un líder “sin miedo”, había advertido sobre la llegada de mercenarios extranjeros y la expansión de grupos armados en los bosques del municipio. También reclamó al gobierno federal mayores recursos para fortalecer la seguridad en Uruapan, epicentro económico del llamado “oro verde” mexicano.

El crimen ocurre en un contexto de alta violencia en Michoacán, donde las disputas por el control del territorio y del comercio del aguacate mantienen bajo asedio a autoridades y productores. En los últimos años, Uruapan ha sido escenario de masacres, extorsiones y secuestros que reflejan el poder de las organizaciones criminales en la región.