Derrocado, el gobierno de Bashar al-Assad en Siria

Juan Ricardo Montoya Benítez

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Se especula que el exmandatario Bashar al-Assad huyó del país, incluso se rumora que a Rusia.

Por Juan Ricardo Montoya.

De forma sorpresiva, un grupo de rebeldes identificados con grupos terroristas como Al-Qaeda, junto con parte del ejército, derrocaron el sábado 7 de diciembre el régimen de 53 años del presidente Bashar al-Assad de Siria.

A través de cadenas de radio, televisión e internet, anunciaron la toma de la ciudad de Damasco, en particular del Palacio Presidencial, donde incluso destruyeron estatuas del exdictador y de su padre, Hafez al-Assad. 

Las efigies fueron derribadas de sus pedestales de la misma forma que ocurrió con el expresidente de Irak, Sadam Hussein, cuando Bagdad fue tomada por rebeldes con el apoyo del ejército de los Estados Unidos.

Se desconoce dónde se encuentra Bashar al-Assad y su familia. Lo único que se sabe es que, mientras las fuerzas leales defendían el Palacio Presidencial, el expresidente y los integrantes de su familia huyeron en un helicóptero al aeropuerto de Damasco y allí tomaron un avión militar con rumbo desconocido. Se rumora que fue a Rusia, lo cual no está confirmado.

Sin embargo, los rebeldes que acaban de asumir el poder aseguraron que el avión ha sido derribado. 

Como ocurre durante los cambios violentos de gobierno, hay mucha confusión tanto en Damasco como en las principales ciudades de Siria, donde se registran saqueos tanto en edificios públicos como en casas e inmuebles particulares.

Los sirios celebran en las calles la caída de Bashar al-Assad

Miles de personas salieron este domingo a las calles de la gran mayoría de las provincias de Siria, y también de Damasco.

Medios árabes como la cadena de televisión privada catarí Al Jazeera difundieron imágenes de grandes concentraciones de gente en la Plaza de los Omeyas, en el centro de Damasco, y de ciudadanos inmortalizando con sus móviles el clima de júbilo en la capital siria tras la caída de Bashar al-Assad.

Estas celebraciones se produjeron en paralelo a otras en la inmensa mayoría de las provincias del país, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, que apuntó que miles de personas salieron a las calles de Tartús, Latakia, Baniyas, Homs, Alepo, Idlib, Deir al Zur y Al Hasakah.

Los festejos también se extendieron a “pueblos habitados en su mayoría por ciudadanos de la comunidad alauí”, la minoría religiosa a la que pertenece Al-Assad, tras “la caída del régimen” de la familia del mandatario, en el poder en Siria desde hace casi 54 años.

Celebración en las calles de Damasco, este domingo. EFE/EPA/Hasan Belal