
Aunque el decomiso es notable, el anuncio de Sheinbaum ocurre luego de las amenazas de Trump y tras años de desdén de las autoridades sobre reportes de producción y tráfico de esa droga.
Claudia Sheinbaum anunció también que se reunirá hoy con los familiares de las víctimas de los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos hace diez años.
Los Ángeles Press
La actividad de este miércoles 4 de diciembre en Palacio Nacional estuvo marcada por el anuncio del mayor decomiso de drogas en lo que va de la actual administración.
Según las cifras preliminares dadas a conocer hoy en el Salón Tesorería de la sede del Poder Ejecutivo Federal, sería una tonelada de pastillas de fentanilo, lo que sería equivalente a 20 millones de dosis de esa droga letal y tendría un valor de mercado de poco más de 8 mil millones de pesos.
La incautación ocurrió en el contexto de los violentos enfrentamientos en Sinaloa, donde—según los medios locales—ayer se habría registrado una violenta explosión en la noche de Culiacán, además de se habrían registrado once defunciones más, incluidos un policía y un menor de edad.
El decomiso ocurre luego de que Omar García Harfuch anunciara ayer que se trasladaba a Culiacán “por unos días” para coordinar desde ahí el “la estrategia” del gobierno para atajar los enfrentamientos que han regresado los índices de violencia en ese estado a niveles similares pero ya superiores a los observados en 2021.
La cifra acumulada hasta ahora, de 874 homicidios en Sinaloa en lo que va de 2024, es similar también, aunque ya superior a la reportada en 2008, cuando inició una de las olas de violencia más devastadoras en la historia de aquella entidad con 824 homicidios, como se puede ver en la gráfica de TResearch International de México que aparece después de este párrafo.
Esos datos son más reveladores cuando se considera que, en el último año, ha ocurrido un aumento de casi 40 por ciento en el número de homicidios en Sinaloa, como se puede ver en la gráfica siguiente, también de TResearch International de México, elaborada con los datos oficiales del gobierno de México.
Y lo peor es que la actual administración presente este hecho como algo especial, cuando la realidad es que, contra la narrativa impulsada desde Palacio Nacional, se sabe de problemas de producción, tráfico y consumo de fentanilo en México desde hace tiempo.
Sólo en los últimos dos años, Los Ángeles Press ha dado cuenta tanto de decomisos, como de los efectos que la producción, la distribución y el consumo de esa y otras drogas tiene en la vida de millones de mexicanos.
En febrero de este año dimos cuenta de los reportes de la Administración para el Control de las Drogas sobre el gobernador de Chiapas, Rutilio Escandón, como se puede leer en el texto enlazado después de este párrafo.
En junio de este mismo año informamos de otro reporte de la misma DEA sobre hallazgos producto de un decomiso de drogas en el estado de Colorado, Estados Unidos, que revelaron algunas de las redes que hacen posible el tráfico de ese producto en ese estado y otros del Oeste estadunidense.
En 2023, dimos cuenta de información acerca de los nexos del entonces gobernador de Yucatán, Mauricio Vila, quien abrió las puertas de ese estado a operadores de distintas organizaciones criminales vinculadas al tráfico de drogas, como se puede ver en el texto que aparece después de este párrafo.
Un poco antes, en abril de este año, se informó sobre lo dicho por exfuncionarios del gobierno de Estados Unidos en una audiencia de la Cámara de Representantes del congreso en Washington. Ahí se insistió en el papel tanto de los cárteles mexicanos de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, como de las aduanas de México, en el sostenimiento de vastas redes que hacían posible la llegada desde China de precursores para la producción de fentanilo, tanto en México como en Estados Unidos.
Más recientemente, hemos dado seguimiento a información generada en Canadá acerca de la manera en que los cárteles mexicanos comparten al menos información sobre fórmulas con organizaciones criminales altamente tecnificadas en zonas rurales de Columbia Británica.
En ese sentido, el decomiso anunciado hoy aunque positivo, llega tarde. Llega, de manera muy clara, luego de que Donald Trump puso el tema del tráfico de fentanilo y sus efectos en el centro de la discusión en México, Canadá y Estados Unidos al amenazar con imponer aranceles del orden de 25 por ciento que harían insostenible el acuerdo comercial entre los tres países.
Como sea, hoy en Palacio Nacional la presidente Sheinbaum celebró el decomiso, al tiempo que informaba de la decisión de enviar a García Harfuch a operar desde Sinaloa misma la estrategia de su gobierno.
Lo hizo al tiempo que insistía en acusar la irracionalidad económica de la amenaza de los aranceles hecha por Trump, al hablar, en esta ocasión de cómo Estados Unidos come gracias al trabajo de los mexicanos o hijos de mexicanos que viven allá, como se puede ver en el vídeo que aparece un poco después.
En el vídeo, hacia el final, Sheinbaum habla de cómo México se prepara para la eventual deportación masiva de una cantidad no determinada de personas originarias de México que viven en Estados Unidos.
Fragmento de la actividad del 24 de diciembre de 2024.
No sería, por cierto, la primera vez que eso ocurre. Hace casi un siglo, en 1931, Estados Unidos hizo algo parecido en la, así llamada Repatriación. Poco después tuvo que readmitir a miles de mexicanos que fueron a trabajar durante la segunda Guerra Mundial.
En otros temas la presidente celebró aumentos significativos al salario mínimo que, según ella no tendrían un impacto negativo para la economía mexicana. Lo hizo luego de insistir en criticar a algunos de los expresidentes vivos de México.
También repitió su llamado a que España se disculpe con México por lo ocurrido entre 1521 y 1821, además de anunciar que hoy se reunirá con los familiares de las víctimas de la desaparición, en 2014, de 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa.
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