
Sheinbaum anunció un "Laboratorio Nacional de Inteligencia Artificial", aunque antes había dicho que sería preferible esperar para presentarlo en forma.
Antes, Sheinbaum había defendido su relación con AMLO. La secretaría de Salud informó sobre el brote de sarampión que afecta mayoritariamente a Chihuahua en México y a Texas en Estados Unidos.
Los Ángeles Press
La actividad de este martes 15 de abril en Palacio Nacional quiso centrarse en los temas de salud. Sin embargo, cuando transcurría la segunda hora, la presidente Claudia Sheinbaum estimó preciso refrendar su cercanía y alineamiento con Andrés Manuel López Obrador.
Lejos de reconocer que pudiera existir la necesidad de introducir alguna variación a la manera en que se atacan problemas endémicos de México, como la violencia, o la dependencia económica que ahora cobra factura en la forma de los aranceles de Donald Trump, Sheinbaum aprovechó su tiempo en el Salón Tesorería de Palacio Nacional para volver a cargar contra la fantasmagórica oposición “de derecha”.
En el vídeo que aparece después de este párrafo se le puede escuchar defender los términos de su relación con López Obrador como parte de un mismo proyecto y, hacia el final, presenta la idea de que la derecha quiere dividirlos para afectar a su movimiento.
El hecho, sin embargo, es que la derecha no tiene capacidad ni para romper el quórum en alguna de las dos cámaras del Congreso de la Unión. En ese sentido, la interpretación que ofrece Sheinbaum parece más enfocada en mantener la cohesión interna de su partido, que en atender a la realidad de la vida pública nacional, en la que su fuerza controla absolutamente todo.
Todo, excepto los caprichos de Donald Trump, ante los cuales la actitud del gobierno de México sigue siendo la de acatar lo que decida el inquilino de la Casa Blanca.
En esta ocasión, Sheinbaum y sus colaboradores aceptan un nuevo arancel de casi 21 por ciento a los jitomates o tomates rojos mexicanos que traten de entrar a Estados Unidos.
En la lógica de Trump, este arancel serviría para alentar una mayor producción local en Estados Unidos, aunque se antoja difícil que pueda ocurrir cuando los productores agropecuarios de aquel país tienen serios problemas para sostener la producción que tienen en la actualidad, dadas las crecientes restricciones al ingreso o permanencia de la mano de obra necesaria para la producción en el campo.
La actitud del gobierno de México contrasta, en ese sentido, con la vigorosa respuesta de distintos gobiernos europeos, así como del gobierno de Canadá o la más notable aún de China que no duda en descalificar las medidas del gobierno de Trump que, además de colocar al comercio mundial en una situación de creciente fragilidad, que hace prácticamente inútiles a la Organización Mundial del Comercio y otros organismos multilaterales, también ha dislocado los mercados de bonos de gobierno, pues los clientes de ese tipo de instrumentos ya no tienen la confianza que solían tener en los instrumentos de deuda del gobierno de Estados Unidos.
Lejos de reconocer esa realidad, en Palacio Nacional se optó una vez más por minimizar los efectos de los aranceles. Sheinbaum se limitó a subrayar lo obvio, es decir, que los consumidores de Estados Unidos pagarán más por los productos que solían comprar.
Eso es cierto, pero en México, a diferencia de lo que se observa en Europa o Canadá, parece haber poca disposición a reconocer los productores locales se ven afectados también y que es necesario ofrecer algún alivio, algún auxilio.
Lejos de ello, Sheinbaum aprovechó la situación para hablar de las supuestas mejoras en las aduanas de México que, debe recordarse, es una de las causas de los problemas que tiene México en términos de percepción pública en Estados Unidos, pues ya desde antes de que Trump regresara a la Casa Blanca, había quienes criticaban al gobierno de López Obrador por permitir el ingreso, desde las aduanas en los puertos mexicanos, de los productos necesarios para elaborar el fentanilo.
Es ahí donde se manifiesta, acaso con mayor fuerza, el hecho que la presidente Sheinbaum se niegue a marcar alguna diferencia significativa con su predecesor.
Hacia el final de la actividad, Sheinbaum dedicó algunos minutos al tema del uso y desarrollo de la inteligencia artificial en México. Primero dijo que sería preferible dedicarle todo un día a ese tema, pero segundos después pidió a los asistentes que ofrecieran algunas ideas acerca del uso de la inteligencia artificial en México.
En ese sentido, sin ofrecer detalles concretos, Sheinbaum habló de su decisión de crear un "Laboratorio Nacional de Inteligencia Artificial". Un proyecto así merecería mayor cuidado. Baste señalar que, por ejemplo, en el caso de Francia, su gobierno inició los trabajos de una política nacional de inteligencia artificial en 2017 y apenas en 2024 empezaron a verse frutos concretos de ese trabajo.
Sorprende, en ese sentido, que Sheinbaum primero reconozca la necesidad de proceder con mayor cuidado y dedicar más tiempo a presentar una estrategia propia y, segundos después, haga exactamente lo contrario al pedir a los asistentes a la actividad en Palacio Nacional que improvisen y presenten algunas ideas que dejaron ver algunos de los posibles usos de la inteligencia artificial, por ejemplo, en el diagnóstico de enfermedades o en la prevención de distintos tipos de catástrofes.
Habrá que esperar, en todo caso, para cuando el gobierno esté listo para efectivamente hacer una presentación en forma de un proceso al que México llega al menos con ocho años de retraso si uno toma como referencia a Francia y con más de diez si uno considera lo que ocurre en Estados Unidos desde la primera década de este siglo.
En los primeros minutos de la actividad, Zoé Robledo, director general del Seguro Social, habló de la inversión en escaleras eléctricas en distintos edificios, médicos y administrativos de esa dependencia. Su contraparte en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, Martí Batres, habló a su vez de la reforma en los horarios laborales de esa dependencia.
David Kershenobich, secretario de Salud del gobierno federal, habló de la campaña de vacunación contra el sarampión. El tema es relevante porque el fundamentalismo religioso y el extremismo político en Texas ha generado una epidemia de esa enfermedad que corre el riesgo de cruzar la frontera.
El gobierno de México reconoció en fechas recientes un total de 347 casos de sarampión en Chihuahua, con otros 20 casos repartidos en otras seis entidades, entre las que están Sinaloa, Sonora y Zacatecas que son cercanas o comparten límites con Chihuahua.
La situación en Texas es más grave, pues se han reportado desde enero de este año un total de 505 casos e incluso el gobierno de ese estado de Estados Unidos ha publicado información en español sobre el alcance de la epidemia de esa enfermedad que se consideraba erradicada a finales del siglo XX pero que ha regresado gracias al rechazo al uso de la vacuna contra esa y otras enfermedades. El informe en español de Texas sobre el brote de sarampión está disponible aquí.
Kershenobich habló, en ese sentido, de una campaña intensa de vacunación que ha llevado a que se inocule a más de 43 mil personas, así como de la celebración de la Semana Nacional de Vacunación del 26 de abril a 3 de mayo próximos.
El mismo titular de Salud fue uno de los funcionarios del gobierno de Sheinbaum que presentaron algunas ideas acerca del posible uso de la inteligencia artificial en México.