
Lo dichos de Sheinbaum ocurren luego de que, según la agencia Bloomberg, funcionarios de Trump habrían “sugerido” a Ebrard elevar los aranceles a los productos chinos.
Gertz, Harfuch y Trevilla hablaron frente a Sheinbaum de la colaboración con el gobierno de Trump a pesar de las tensiones provocadas por los abogados de Ismael El Mayo Zambada.
Los Ángeles Press
La actividad de este martes 25 de febrero en Palacio Nacional estuvo centrada en defender, por una parte, la estrategia de seguridad del gobierno federal y, por la otra, en insistir en descartar un posible cambio radical en la relación económica entre Estados Unidos y México.
En el primer tema, tanto los secretarios de la Defensa y de Seguridad, general Ricardo Trevilla y Omar García Harfuch, como el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero insistieron en celebrar los que ellos presentaron como avances de esa estrategia.
En lo que hace al segundo asunto, el del futuro de la relación económica entre México y Estados Unidos, Claudia Sheinbaum insistió en “escuchar bien” lo que dijo Donald Trump acerca del futuro de los aranceles.
Aunque Sheinbaum aceptó que efectivamente Trump había insistido en que se impondrán aranceles a México y Canadá a pesar del acuerdo comercial que el propio Trump firmó con Justin Trudeau y Andrés Manuel López Obrador, también minimizó que pudiera haber cambios fundamentales.
Su idea es que Trump habla de reciprocidad y que, dado que México no impone aranceles a las importaciones de Estados Unidos, no habría razón para preocuparse, ello a pesar de que el propio gobierno de Trump ha llamado a México a revisar los términos de su relación con China e imponer a la nación asiática aranceles adicionales, similares a los que Washington impuso recientemente.
Ese llamado sería la salida que los funcionarios de la administración Trump “sugirieron” a Marcelo Ebrard, secretario de Economía de México, según la agencia de noticias Bloomberg, como vía para librar el posible impacto de aranceles, como se puede ver en la edición de este martes del diario El Financiero de la Ciudad de México.
A la espera de lo que ocurra en los primeros días de marzo, en lo que hace a la seguridad pública, Sheinbaum y su equipo insistieron en celebrar su propio desempeño al hablar de decomisos de fentanilo del orden de los 55 kilogramos.
La información ofrecida no fue suficientemente clara, pues no es lo mismo 55 kilos de pastillas con alguna dosis de fentanilo, a lo que podría ser, en el otro extremo, un decomiso de 55 kilos de fentanilo puro, como se puede observar en la captura de pantalla que aparece después de este párrafo.
Como sea, el mensaje que de nueva cuenta se quiere dar es que ahora sí es real que se están tomando en serio un problema que desde hace cuarenta años se viene señalando desde Estados Unidos, pero que el gobierno de México desestimaba y apostaba a ignorar a la espera de que la dinámica de la relación comercial fuera tan determinante que Washington tuviera que aceptar la pasividad de las autoridades mexicanas.
Sin embargo, hay que recordar la experiencia de fracaso y fractura del Estado de derecho que dejó García Luna, cuando fue secretario de Seguridad durante el mandato de Felipe Calderón, una política de combate al narcotráfico simulada con decomisos millonarios de drogas y armas, más la fabricación de culpables bajo tortura generando la idea a Washington de que se estaba "cooperando" desde el gobierno de México.
Es lo que hacían ver exfuncionarios y académicos estadounidenses en una audiencia celebrada por la Cámara de Representantes hace poco más de un año en la que, entre otros, participó Bill Barr, el fiscal general del primer gobierno de Donald Trump, de la que se dio cuenta en su momento en estos espacios.
Ya desde entonces se hacía ver que México no colaboraba y que más bien la corrupción campeaba en las aduanas a pesar de su militarización, además de la mala fe con la que el gobierno de China vendía al exterior, con pocos o ningún límite, productos que son muy difíciles de obtener en sus mercados locales.
En la lógica de celebrar los que García Harfuch y Gertz Manero presentaron como éxitos, se habló incluso de la extradición de once mexicanos en los últimos días lo que según el fiscal general mexicano es una cifra sin precedentes en la relación entre ambos países, como se puede ver en el vídeo que aparece a continuación.
Lo dicho por Gertz ocurrió después de que minimizó los mensajes contradictorios enviados por distintos integrantes del equipo de defensa de Ismael El Mayo Zambada, para después enfatizar en ese sentido las dificultades que plantea el caso de Zambada, pues a “casi un año” de su arresto todavía no ocurre la primera audiencia que es el momento en que se conocen públicamente los cargos o acusaciones que enfrentará el detenido y las opciones que tendrá su defensa.
Por el tiempo que ha pasado sin que se conozcan los cargos, que Gertz insistió en la idea de que hay colaboración entre ambos países, al mismo tiempo que informó de la asistencia consular que se le ofreció al capo, como corresponde con "cualquier ciudadano mexicano".
Fue notorio, sin embargo, que Gertz también exculpara a las distintas corporaciones de policía y de inteligencia de Estados Unidos de cualquier participación en lo que, según los abogados de Zambada fue un “secuestro”.
Ese tono de insistir en la colaboración y en evitar los conflictos fue el mismo que utilizó el secretario de la Defensa Nacional, el general Ricardo Trevilla, para insistir en que los vuelos de drones y aviones tripulados de las fuerzas armadas y las agencias de seguridad de Estados Unidos que se han reportado en fechas recientes en el espacio aéreo mexicano son fruto de la colaboración entre Washington y la Ciudad de México.
Trevilla parecía, en ese sentido, hacer eco de las declaraciones que hizo Sheinbaum ayer al participar en una de las ceremonias del Día de la Bandera en la que reiteró la narrativa favorita del nacionalismo mexicano del siglo XX: "no somos colonia de otro país", la defensa de la soberanía y la idea de que México "resistirá los embates".
Sheinbaum incluso recordó durante la actividad de este martes la manera en que Andrés Manuel López Obrador defendió en algún momento a Enrique Peña Nieto, cuando el mexiquense era presidente de la República, de los ataques que ya entonces lanzaba Trump contra el gobierno de México por el tema de la libertad con la que operaban los cárteles de las drogas en México.
Sheinbaum también insistió en la idea de que esa colaboración dependerá de que haya protocolos, aunque no especificó el alcance de esos protocolos o qué condiciones tendrían que cumplirse para que su gobierno los aceptara de manera explícita.
Conviene recordar en ese sentido que una de las cosas que amargó la relación entre López Obrador y Ken Salazar, el embajador de Joe Biden en México, fue justamente el que el entonces presidente de México minimizaba los efectos de la presencia de los cárteles en México, como lo dijo al despedirse de su cargo.