
Mientras Sheinbaum traza semejanzas entre su gobierno y Julio César Chávez, por los ataques que se le hacen de presuntos vínculos con el narcotráfico, evade enfrentar las consecuencias estructurales de sus políticas, entre estas la gentrificación y el desplazamiento urbano.
Paradójicamente, Sheinbaum condenó la violencia del viernes pasado en la marcha contra la gentrificación en la Ciudad de México.
Los Ángeles Press
Este lunes, la actividad en Palacio Nacional hizo todo lo posible por centrarse, una vez más, en lo mucho que, según el actual gobierno, hacen sus funcionarios en el área de Bienestar que, según sus propios números, dicen beneficiar a 33 millones de personas.
Sin embargo, por las rendijas, se metieron dos temas. Uno, el de Julio César Chávez, el hijo de la estrella homónima del boxeo del siglo XX. Claudia Sheinbaum comparó a su movimiento, la Cuarta Transformación con el padre del ahora vapuleado deportista para presentarse víctima de rumores por presuntos vínculos con el narcotráfico.
Lo hizo, a pesar de que, durante el fin de semana, la Fiscalía General de la República filtró “información” a algunos medios sobre el supuesto papel, las muchas cosas que hizo el joven boxeador para ganarse la deportación de Estados Unidos y los reclamos que le hace el gobierno de México desde hace varios años.
El otro tema que se le metió a la narrativa fue el de las desventuras judiciales de Enrique Peña Nieto en tribunales de Israel, asunto del que Los Ángeles Press ha dado cuenta en estos espacios, como se puede ver después de este párrafo.
Como hizo antes de ella, en esa misma tribuna, Andrés Manuel López Obrador, Sheinbaum hizo una defensa, más bien débil, desganada, pero defensa al fin, de Peña Nieto, al dar por cierta su versión y desestimar, como hizo el propio también exgobernador del Estado de México, lo publicado en medios de Israel y reproducido en medios mexicanos también en las últimas horas.
Así se le puede ver hacerlo a la propia Sheinbaum en el vídeo que aparece después de este párrafo.
La defensa de la titular del Ejecutivo federal de uno de sus predecesores ocurrió con pocos minutos de diferencia de que defendiera, una vez más, la reforma que le permitirá crear un ambicioso sistema de información con datos biométricos de cualquier persona en México.
Otro tema al que dedicó tiempo fue la toma de distancia de Sheinbaum de las movilizaciones contra la así llamada gentrificación, que llevaron a algunos hechos de violencia el viernes de la semana pasada en la Ciudad de México.
Como en otras ciudades del mundo, en la de México hay grupos que se manifiestan en contra de las llamadas aplicaciones de hostelería que han sacado del mercado de renta para casa habitación un número difícil de estimar de unidades que antes estaban disponibles para renta de largo plazo.
El lance de Sheinbaum es notable porque ella forma parte de los gobiernos que han controlado la capital de la República desde 1997, cuando Cuauhtémoc Cárdenas se hizo de la entonces jefatura de gobierno del Distrito Federal.
Es una situación similar en todo a lo ocurrido en el caso del Tren Maya que, a pesar de las muchas promesas de cambios positivos, también ha dislocado los mercados inmobiliarios locales, sin que López Obrador primero o Sheinbaum ahora, reconozcan esos efectos, como lo daba cuenta el texto enlazado después de este párrafo.
Más porque el actual secretario de Economía, Marcelo Ebrard, fue quien gracias a las normas y criterios fiscales que fijó en su momento, entre 2006 y 2012, hizo posible eso que ahora Sheinbaum y su partido dicen reprobar.
Las principales críticas de Sheinbaum las merecieron quienes en la Ciudad de México reprochan la presencia de extranjeros que, en opinión de algunos capitalinos son los responsables del encarecimiento de las rentas.
Como es frecuente cuando se trata de la así llamada “Cuarta Transformación” no hubo el más elemental ejercicio de autocrítica por los casi 30 años de gobiernos cercanos a la propia Sheinbaum
Lejos de reconocer el papel activo que personajes como Ebrard y la propia Sheinbaum tuvieron en hacer imposible para muchas personas pagar cuentas exorbitantes de predial, de agua o las rentas, cargó una vez más contra sus molinos de viento favoritos.
Ello a pesar de que, como lo demostraron sus dichos sobre las cuitas judiciales de Peña en Israel, ahí tampoco hubo crítica de fondo al expresidente salido de las filas del llamado Grupo Atlacomulco. Lejos de ello, Sheinbaum reivindicó la idea de que en México no se promueve la xenofobia.
En otros temas, Sheinbaum abundó sobre la participación de Juan Ramón de la Fuente en la cumbre de los así llamados BRICS o economías emergentes que concluirá en las próximas horas en Brasil y que, según la titular del Ejecutivo servirá para promover a México y la idea de una “cumbre global del bienestar” que le llevó a condenar “el armamentismo”.
Finalmente, Sheinbaum negó que el Instituto Mexicano del Seguro Social carezca de recursos y se pronunció contra la violencia de género y contra menores que ha ocurrido recientemente, entre otros estados, en Sonora.