
Sin embargo, Sheinbaum estaba al tanto del riesgo que planteaba la “manera de comunicar” de Trump desde hace varios meses.
Lejos de reconocer esos riesgos, Sheinbaum ha creído ser capaz de mantener bajo control los efectos de esa “manera de comunicar” de Trump y sus allegados.
Los Ángeles Press
La actividad de este miércoles 11 de junio estuvo centrada en el deslinde, acaso tardío, con el modelo de comunicación del gobierno de Estados Unidos. Claudia Sheinbaum reprochó, calificándolas de irresponsables las declaraciones de la secretaria de Seguridad de Donald Trump, la exgobernadora Kristi Noem.
No es, por cierto, la primera ocasión que Noem está en medio de un escándalo por "su manera de comunicar”. Hace poco más de un año, cuando el Partido Republicano estaba en la batalla para decidir quién sería el compañero de fórmula de Trump, Noem ganó notoriedad por la manera en que un libro que apareció firmado por ella pero que luego fue claro que no había sido escrito o siquiera revisado por ella, alardeaba de la manera en que la entonces gobernadora de Dakota del Sur presumía su brutal capacidad para matar con armas de alto poder a cachorros de perro.
Tanto que incluso emergió, por algunos días, una tendencia en redes sociales identificándola a ella como una "puppy killer machine", una máquina de matar cachorros.
Noem trató de defender las palabras que aparecían en el libro presentándose como efectivamente capaz de abrir fuego con armas de alto poder contra animales indefensos. Su candidatura vicepresidencial no prosperó, pero la fama que ganó entre los sectores más radicales del movimiento Make America Great Again, le abrieron la puerta para convertirse en la secretaria de Seguridad de Trump.
Noem ha exhibido en otras ocasiones la misma actitud dispuesta a mentir con tal de quedar bien con su superior que, por lo demás caracteriza al gabinete de Donald Trump. En los primeros días de su gestión como secretaria de Seguridad, se disfrazó de agente de la migra, el así llamado ICE, y se paseó por calles del Bronx, en Nueva York, así como de barrios con grandes poblaciones de migrantes en Chicago.
Luego, fue a posar en el CECOT, la cárcel militarizada que Nayib Bukele ofreció a Donald Trump para recibir, sin que medie procedimiento judicial alguno, a quien Trump desee enviar a esa prisión.
Luego, Noem contrató tiempos en medios mexicanos para enviar mensajes que aunque en principio trataban de convencer de no viajar a Estados Unidos sin la documentación necesaria, regresaban a los lugares comunes del odio racista de MAGA y el Partido Republicano contra las personas no blancas que residen, por la razón que sea, en Estados Unidos.
En ese sentido, Sheinbaum encontró relativamente fácil presentarse como víctima de los excesos de Noem, además de que, como lo señala la nota que aparece después de este párrafo, le ganó a Sheinbaum el inmediato respaldo de los integrantes de la Conferencia Nacional de Gobernadores.
El problema, sin embargo, es que los gestos de Noem y muchos otros funcionarios del actual gobierno de Estados Unidos, incluido Donald Trump, no son nuevos y lejos de tomar distancia respecto de la “manera de comunicar” de Trump y sus aliados, Sheinbaum misma ha justificado su actitud frente al gobierno de Estados Unidos en esa “manera de comunicar” de su contraparte de Estados Unidos.
Este miércoles, en Palacio Nacional, dijo que “la forma de comunicar de varios personajes de la política se dio de una manera muy irresponsable”. Sin embargo, a finales del año pasado, cuando ocurrieron los primeros intercambios de Sheinbaum con Trump, justificaba esa actitud.
En el texto de diciembre de 2024 decíamos, en estos espacios, de manera textual lo siguiente que forma parte del texto enlazado después:
- “Claudia Sheinbaum ofreció hoy (6 de diciembre) una versión distinta del diálogo. En declaraciones públicas, insistió en que no ha habido una transcripción oficial reconocida de la conversación entre ambos líderes, lo que deja en el aire detalles clave. Apuntó que “Trump tiene una manera de comunicar” y aludió a la publicación del presidente electo sobre el cierre de la frontera. “Nunca hablamos de eso en la llamada”, dice Sheinbaum.”
Lo que es peor, hace menos de un mes, el 14 de mayo de este año, se hacía ver aquí mismo que lo dicho por Trump acerca de enviar tropas a México a combatir al narcotráfico planteaba riesgos que Sheinbaum volvió a minimizar en nombre de “la manera de comunicar” de Trump.
No debería ser difícil entender por qué, por ejemplo, el gobierno de México debería atenerse a las prácticas más comunes de, por ejemplo, ofrecer transcripciones de los intercambios entre los presidentes de ambos países o, de plano, evitar caer en el juego que la “manera de comunicar” de Trump y sus asociados generan porque, aunque en este caso es claro que no hay manera de culpar al gobierno de México por lo ocurrido en Los Ángeles, la disposición de Noem a culpar a Sheinbaum deja ver qué tan peligrosa es esa “manera de comunicar”.
Tristemente, problemas similares existen cuando se considera la manera en que la propia Sheinbaum trató de aprovechar lo dicho por Noem. Lo hizo para vincular a Noem con cualquiera que critique lo que Sheinbaum hace en otros ámbitos de la vida pública en México, donde el apetito de Sheinbaum y su gobierno por la unanimidad es evidente a simple vista.
En todo caso, las cifras más recientes de arrestos en Los Ángeles, según la cuenta del gobierno de México, es de 61 mexicanos bajo arresto, todos ellos en contacto con el consulado mexicano en esa ciudad.
Al inicio de la actividad Sheinbaum presentó como un éxito de su gobierno la decisión de la multinacional de la cerveza y otras bebidas Heineken la construcción de una planta y otras inversiones asociadas por un valor estimado de dos mil 700 millones de dólares, que se materializarán en los próximos tres años.
Oriol Bonaclocha, español de origen y responsable de Heinecken para México y porciones de América Latina y el Caribe, habló de la creación de más de tres mil empleos directos, para beneplácito de Marcelo Ebrard, secretario de Economía, y de la propia Sheinbaum que estuvieron con él en la tribuna de Palacio Nacional.