
Sheinbaum negó, en cambio, que pudiera haber dispendio en el Tren Maya o en Petróleos Mexicanos.
De igual modo, Sheinbaum negó que pudiera haber una reforma inminente de las fiscalías de la República y de los estados.
Los Ángeles Press
Este miércoles, la actividad en Palacio Nacional estuvo dedicada, una vez más a defender algunas de las reformas que el actual gobierno impulsa en un congreso donde, en estricto sentido, no hay quien se le oponga.
Claudia Sheinbaum continuó el ánimo festivo con el que terminó la celebración de su cumpleaños ayer con los medios dispuestos a participar de esa actividad. Minimizó, entre otras cosas, un mensaje publicado por Beatriz Gutiérrez, la esposa de Andrés Manuel López Obrador en la que la felicitaba pero, con lo que parece ser un error, pues el mensaje dice que a Sheinbaum “no le sobra” inteligencia.
La titular del ejecutivo minimizó el asunto y prefirió centrarse, en cambio, en defender—entre otras cosas—la manera en que ella decide quién participa en su actividad diaria con intervenciones que en contadas ocasiones son preguntas y suelen tomar, más bien, la forma de opiniones de los asistentes en las que expresan su admiración por Sheinbaum misma.
Para justificar el modelo Sheinbaum habló, entre otras cosas, de asistentes que van a la actividad pero que, según ella, no reportan lo que sucede ahí. Al hablar de las propuestas que Andrés Manuel López Obrador había anunciado ya desde finales de su gestión por las que se reducirá el número de legisladores y se eliminará los llamados “plurinominales”, Sheinbaum usó un tono similar.
La idea, como la adelantó López Obrador hace poco más de un año, es reducir el “gasto”, sin importar el posible efecto que eso pudiera tener en la calidad de la representación política en el país y, sobre todo, sin tomar en cuenta el efecto que tendrá concentrar esa representación en los partidos que puedan ganar distritos.
También volvió a reprochar al Instituto Nacional Electoral lo que la presidencia estimó como “gastos excesivos” aunque no presentó ejemplo o prueba alguna de que efectivamente ocurran o de que sean, por sí mismos, “excesivos”. Fue, como sucedió con López Obrador, un embate sin pruebas ni evidencia alguna.
Es importante destacar, como lo hace con mayor detalle el texto enlazado a continuación, que la reacción de Sheinbaum ocurre luego de que un grupo de los consejeros de la autoridad electoral hicieron ver la escala de los problemas que ocurrieron en la reciente elección judicial.
De manera notable, a pesar de justificar la nueva embestida contra la manera en que se elige a los diputados y senadores en México, Sheinbaum minimizó una vez más las críticas al dispendio que observado en las operaciones de proyectos como el Tren Maya. Negó que pudiera haber irregularidades ahí.
Ello le dio pie para insistir en hacer la pública defensa y alabanza de López Obrador de quien, un poco después dijo, “no necesita que se le ponga su nombre” a espacios públicos o proyectos de gobierno.
En el único tema en que, a contrapelo, hubo alguna expresión de prudencia fue el del futuro de las fiscalías de la República y las de los estados. Sheinbaum negó que pudiera estar lista una reforma de esos órganos que terminaría por completar la obliteración del sistema de justicia a manos de los gobiernos de López Obrador y el actual.
Esta fue, por cierto, la tercera vez, al menos, en los últimos seis meses que Sheinbaum niega que pudiera haber un cambio en puerta en las fiscalías que, de cualquier modo, están muy lejos de ser efectivamente autónomas como lo demostró el caso de Uriel Carmona, el antiguo fiscal de Morelos que fue destituido de manera fulminante por el congreso de ese estado.
El entonces funcionario había decidido proceder contra Cuauhtémoc Blanco, actual diputado de Morena y exgobernador de ese estado luego de su media hermana le acusara de abuso sexual y eso le costó el cargo.
A pesar de ello, Sheinbaum mostró alguna prudencia al rechazar que pudiera haber en puerta una nueva reforma a esas instituciones, aunque sea sólo por el interés manifiesto en terminar lo iniciado con el Poder Judicial de la Federación.
No la hubo, en cambio, para defender la digitalización casi absoluta con la que el actual gobierno insiste en proceder sin importar los riesgos que plantea a la privacidad y sin que se reconozca la necesidad de imponer algún contrapeso a la voluntad omnímoda del Ejecutivo Federal, sus empleados y allegados.
Sheinbaum insistió en que su gobierno no hay censura aunque, al mismo tiempo, hizo una defensa sorda de Layda Sansores, la gobernadora morenista de Campeche, quien ha hecho todo lo posible por hacerle la vida imposible a periodistas no alineados con el gobierno del estado o el federal.
Como se informó recientemente en estos espacios, al menos uno de esos periodistas fue víctima de una embestida de los poderes públicos campechanos. Lejos de reconocer algún problema de parte de Sansores, Sheinbaum la defendió y explicó las críticas a su gobierno en la lógica de la misoginia, aunque no ofreció prueba alguna de que sea así.
Sheinbaum también negó que pueda ser necesaria una nueva operación de rescate financiero de Petróleos Mexicanos. Según ella, se trabaja en un “esquema integral de largo plazo” pero no ofreció detalles sobre el alcance o las necesidades de un esquema así ante la realidad del declive de la producción que ella misma reconoció este miércoles.