Sheinbaum insiste en defender a Rocha Moya y cede ante Trump en T-MEC

Los Ángeles Press

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Sin embargo, el gobierno de Sheinbaum ha aceptado sin chistar los términos que ha fijado Trump para el futuro del T-MEC.

Sheinbaum libra una batalla para defender a Rubén Rocha Moya mientras que en Ottawa Mark Carney defiende la necesidad de respetar los términos originales del T-MEC.

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Si uno creyera a pie juntillas lo que los medios e influencers más leales a la Cuarta Transformación pregonan estos días en redes sociales, uno tendría que aceptar, al mismo tiempo, un par de ideas.

En un sentido, la de que Claudia Sheinbaum ejerce a plenitud los poderes de la Presidencia de la República y de que Andrés Manuel López Obrador hace, en palabras de la propia Sheinbaum, un trabajo “de reflexión” que nutre a su gobierno y a su partido.

La otra es que se deben aceptar los aranceles que Donald Trump impone a diestra y siniestra siempre que puede. Pero, al mismo tiempo, hay que resistir y rechazar los señalamientos que hay acerca de los vínculos, a veces en simultáneo, de distintos políticos mexicanos con diferentes organizaciones criminales.

Ambas ideas son difíciles de reconciliar con la realidad y están unidas por un lazo común. No es que Sheinbaum no intente tomar alguna distancia, así sea simbólica, de López Obrador. Ahí está la redecoración que hizo en el Salón Tesorería de Palacio Nacional.

A dos años de tomar posesión de la presidencia, Sheinbaum cambió el muro en el que está empotrada la pantalla que le sirve de apoyo durante sus actividades matutinas. Ya no es el muro plano que usó López Obrador y ella misma en los últimos ocho años. Es un muro con tres frentes, que acentúa la posición central del atril.

También cambió la disposición de la sillería en la que se sientan, a veces algunos periodistas y muy frecuentemente funcionarios que de manera oficial se presentan como tales, así como los influencers que hacen algo parecido al periodismo, pues reportan algún hecho, pero casi siempre lo hacen desde la posición del porrista, de quien está ahí para apoyar y celebrar todo lo que se diga en el Salón Tesorería.

Escenario de la conferencia de prensa de Sheinbaum. Captura de pantalla de la transmisión del 2 de septiembre de 2026.

El cambio es arquitectónico, de diseño de interiores, y se nota, pero es difícil derivar de ese tipo de variaciones cosméticas algo parecido a una ruptura o a una afirmación del poder de Sheinbaum.

Y es que, quien siga con cuidado las desventuras del T-MEC, el Tratado México-Estados Unidos-Canadá que López Obrador, Trump y el entonces primer ministro canadiense Justin Trudeau firmaron, no puede evitar advertir que mientras Mark Carney lucha por preservar los términos del acuerdo comercial y hacer realidad el que el comercio entre los tres países esté libre de aranceles, Sheinbaum pelea porque Estados Unidos le reclama la entrega de políticos mexicanos.

Este miércoles, una vez más, Sheinbaum insistió en que el gobierno de Estados Unidos no le ha entregado pruebas, evidencias, de que Rubén Rocha Moya haya cometido los ilícitos por los que pide su arresto y extradición a ese país, como se le puede ver a ella decirlo en el vídeo que aparece después de este párrafo.

Pruebas de Rocha Moya | Actividad del 2 de septiembre de 2026. | GDM

Es notable que Sheinbaum lo ha hecho repetidamente en los últimos tres meses al mismo tiempo que dejó ver recientemente su satisfacción con que Rocha Moya haya tomado la decisión de pedir licencia definitiva, pero sin fijar una postura clara sobre el hecho de que el senador Enrique Inzunza Cázarez haya, de manera simultánea, renunciado al grupo parlamentario del Movimiento de Regeneración Nacional en la Cámara Alta del Congreso de la Unión, al tiempo que juraba lealtad absoluta a Sheinbaum y su proyecto político.

Hoy miércoles, luego de insistir en la idea de que no le han entregado pruebas, Sheinbaum se limitó, en cambio, a ofrecer lo que será de suponer que es una explicación histórica del “injerencismo” de Estados Unidos en la vida pública mexicana.

No señaló de manera expresa o clara a Donald Trump. Lo hizo, en cambio, en la lógica de la interpretación que hizo una y otra vez López Obrador en el mismo espacio del Salón Tesorería de Palacio Nacional, siempre que apostaba a presentarse como víctima de Ken Salazar o de algún otro funcionario del gobierno de Estados Unidos, incluidos los que trabajaron para el primer gobierno de Trump, cuando se arrestó en Los Ángeles a Salvador Cienfuegos.

Lejos de reconocer que hay evidencia abundante del manejo, por lo menos desaseado, del gobierno de Sinaloa por parte de Rubén Rocha Moya y aceptar que lo que sería necesario defender es la viabilidad del Tratado México-Estados Unidos-Canadá, Sheinbaum y su equipo parecen haberse decantado por la idea de aceptar lo que sea que Trump quiera imponer para el futuro del acuerdo comercial, pero defender a muerte, hasta la última vida, la idea de que Rocha Moya está libre de las culpas que el gobierno de Estados Unidos le imputa.

Esas culpas incluyen, entre otras muchas, la de recibir dinero de las organizaciones criminales que operan en México, los así llamados cárteles, para garantizar sus operaciones y, contra lo que dijo Sheinbaum acerca de que no hay evidencia para proceder contra Rocha Moya, ahí están las investigaciones manoseadas, mal hechas, por la Fiscalía General de Justicia de Sinaloa del asesinato de Héctor Melesio Cuén Ojeda.

Que Rocha Moya y sus subalternos en Culiacán no investigaron cabalmente el asesinato de Cuén Ojeda, el exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, es algo que señaló el propio Alejandro Gertz Manero luego de que la Fiscalía General de la República se hiciera cargo de la investigación del asesinato de Cuén.

Por si fuera poco, está el hecho, ampliamente documentado, de la protección que Rocha Moya daba a Ismael Zambada al asignarle efectivos de las policías estatales de Sinaloa como escoltas.

Lo que es peor, aunque Sheinbaum usa siempre que puede el aumento en el número de asesinatos en México como evidencia de que Felipe Calderón hizo mal las cosas, es incapaz de usar el mismo criterio para analizar lo que ocurrió en México durante la gestión de López Obrador y en Sinaloa durante la de Rocha Moya.

Habrá que esperar qué sucede en estos próximos 60 días, el periodo oficial de las campañas para las elecciones legislativas intermedias en Estados Unidos, en el que no sería difícil imaginar que Trump y su equipo quieren ofrecer a sus seguidores alguna razón para salir a votar el primer martes de noviembre.

Alguna pista de lo que podría ocurrir en las próximas semanas se puede encontrar en una entrevista que Christopher Landau, quien fuera embajador de Estados Unidos en México durante el gobierno de López Obrador tuvo con un canal de YouTube en el que, de manera discreta, deja ver las razones por las que ahora, en su calidad de vicecanciller de Estados Unidos, como él suele identificarse cuando habla en español, ha cancelado las visas de notorios políticos mexicanos.

La entrevista está disponible, en inglés, en el vídeo que aparece después de este párrafo, con subtítulos disponibles desde el panel de control de YouTube.

Audio en inglés. Subtítulos disponibles en el panel de control de YouTube.

Hacia el final de la actividad, cerca de las nueve y media de la mañana, tiempo de la Ciudad de México, Sheinbaum se refirió brevemente al estallido de un coche bomba. Como suele ser el caso, eludió presentar el hecho como un acto terrorista y lo calificó de aislado, al tiempo que aseguraba que su gobierno y el de Zacatecas ya trabajan en el hecho, para referirse brevemente al arresto del que da cuenta el texto de Los Ángeles Press que aparece después de este párrafo.

Captura de pantalla de la actividad del 2 de septiembre de 2026.