México debe evitar convertirse en el caballo de Troya de China

Arturo Mcfields

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China ha utilizado a México como puerta de entrada para inundar el mercado estadounidense con productos de baja calidad y bajo precio.

Por Arturo McFields

Esta semana, el régimen de China recibió un duro golpe económico. La Comisión Europea decidió imponer aranceles de hasta el 45 por ciento a sus automóviles eléctricos. El pasado mayo, Estados Unidos anunció una medida similar, con aranceles de hasta el 100 por ciento. Canadá planea implementar un impuesto del 100 por ciento.

Sin embargo, México, socio comercial de estos dos países, se está moviendo en la dirección opuesta, ofreciendo a China grandes beneficios, incluidos incentivos fiscales, terrenos, gestión y precios preferenciales.

La industria de vehículos subsidiada por China se ha convertido en una amenaza seria. No se trata sólo de la habitual violación del comercio justo o del traslado ilegal de propiedad intelectual; ahora es una cuestión de seguridad nacional.

El Sistema de Conectividad de Vehículos y el software integrado de Conducción Automatizada son componentes clave. El Departamento de Comercio de EEUU ha señalado que esta tecnología no sólo puede transmitir, recibir y recolectar información sensible, sino también controlar vehículos de forma remota con fines destructivos y dañinos.

Las preocupaciones sobre los automóviles chinos no terminan ahí. Legisladores estadounidenses enviaron una carta muy reveladora a la presidente mexicana Claudia Sheinbaum, instándola a prestar atención a esta amenaza a la seguridad nacional.

"Pedimos que se dirija rápidamente a un nuevo y creciente problema: los riesgos de seguridad nacional para ambas naciones debido a la presencia generalizada de vehículos ‘conectados’ fabricados por empresas con profundas conexiones con el Partido Comunista Chino", dice la carta.

Los legisladores de EEUU señalaron que los fabricantes de automóviles chinos han hecho importantes incursiones en el mercado mexicano, más que triplicando su participación desde el inicio de esta década. Y los datos de esa flota de vehículos serán accesibles para el Partido Comunista Chino.

En 2023, el principal socio comercial de EEUU decidió abrir sus brazos a China. El resultado: 4.6 mil millones de dólares en compras de automóviles subsidiados por el régimen comunista, una cifra inferior a los 4.4 mil millones destinados a la adquisición de automóviles estadounidenses.

"Los automóviles de hoy tienen cámaras, micrófonos, seguimiento GPS y otras tecnologías conectadas a internet", dijo la secretaria de Comercio de EEUU, Gina Raimondo. "No se necesita mucha imaginación para entender cómo un adversario extranjero con acceso a esta información podría representar un riesgo serio tanto para nuestra seguridad nacional como para la privacidad de los ciudadanos estadounidenses. Para abordar estas preocupaciones de seguridad nacional, el Departamento de Comercio está tomando medidas proactivas y específicas para mantener las tecnologías [chinas] y rusas fuera de las carreteras estadounidenses".

Durante los últimos años, China también ha utilizado a México y otros países como puerta de entrada para inundar el mercado estadounidense con productos de baja calidad y bajo precio. Ahora están tratando de utilizar la misma estrategia con los automóviles.

China ha logrado convertirse en un líder mundial en la exportación de vehículos gracias al sudor y lágrimas de trabajadores explotados. Sus prácticas comerciales desleales incluyen subsidios multimillonarios y robo de propiedad intelectual.

El nuevo gobierno mexicano enfrenta un gran desafío. No sólo se trata de corrupción, asesinatos, narcotráfico o el establecimiento de una tiranía autoritaria. No, ahora también tiene que reevaluar sus arriesgados negocios con China.

El contexto de guerra global ha activado las alarmas en relación con China. Durante años, el dragón asiático hizo negocios turbios con todo el hemisferio. Ya no más. El comercio y las inversiones de China ahora tienen un fuerte componente geopolítico y militar.

EEUU y los países europeos han tomado algunas medidas para abordar las amenazas comerciales y de seguridad nacional que plantea la industria automotriz china. Pero aún queda mucho por hacer.

Por ahora, una cosa es clara: México, el principal socio comercial de EEUU, no puede seguir posicionándose para convertirse en el caballo de Troya del imperio chino. El riesgo es muy alto y los beneficios son muy bajos.

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*Arturo McFields es un periodista exiliado, exembajador nicaragüense ante la OEA y exmiembro del Cuerpo de Paz de Noruega.