Cómo la falta de dignidad frena el progreso de México

Manuel Guerrero

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La falta de dignidad ha fomentado la corrupción y el autoritarismo de los gobiernos de la Cuarta Transformación.

Por Manuel Guerrero

Con dignidad, mujeres y hombres no aceptarían el gobierno dictatorial de Morena, que siempre nos miente, que ha asesinado el estado de derecho y que compra el voto de sus ancianos aprovechándose de su necesidad.

Con la dignidad de la mayoría de los mexicanos, no subsistiría la falsa e inconstitucional “súper mayoría” legislativa de Morena, el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista de México, en las Cámaras de Diputados y Senadores, ni los consejeros del Instituto Nacional Electoral y del Tribunal Electoral Federal, al servicio de la Cuarta Transformación, pagados con nuestros impuestos y con el hambre de millones de mexicanos.

Con la dignidad de la mayoría de los mexicanos, no se aceptaría el nepotismo ejercido por las familias Batres, Monreal, Alcalde, Obrador, etcétera, en la Cuarta Transformación, que según será prohibido a partir del año 2030.

En un pueblo cuya sociedad tuviera dignidad, los Senadores de la Cuarta Transformación no se habrían atrevido a dar la bienvenida en el primer acto público y oficial de esa nueva legislatura del Senado de la República, a una senadora y un senador que traicionaron a sus electores, así como al PRD y al PAN, para darle mayoría a Morena e iniciar una dictadura, todo ello ante la presencia de la señora presidente, quien estuvo presente en este indigno evento.

En un país en el que la gran mayoría de sus habitantes privilegiara su dignidad, el Sen. Yunes Linares sabría que traicionar al pueblo y a su partido, el PAN, para unirse a Morena y darle la mayoría para que destruyera la democracia y los derechos humanos en este país, tendría graves consecuencias para él.

En una sociedad mayoritariamente digna, no habría una ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que, ante serias dudas respecto al plagio de su tesis, siga ejerciendo el cargo sin la menor preocupación o problema.

En una sociedad mayoritariamente digna, los legisladores, gobernantes, funcionarios y hasta la señora presidente de la República no se burlarían del pueblo de México repitiendo con el mayor cinismo sus supuestos principios de que en la Cuarta Transformación no roban, no mienten y no traicionan.

Un pueblo mayoritariamente digno no sería indiferente ante la construcción de obras faraónicas como el Tren Maya, el Aeropuerto Felipe Ángeles, la refinería de Dos Bocas y la mega farmacia, entre otros caprichos dictatoriales. Dichas obras presentan insultantes sobrecostos sin justificar, mientras niños y adultos mueren de cáncer y otras enfermedades por la falta de medicinas y presupuesto para el sector salud. Además, una de estas obras ha causado gravísimos daños a la selva, a la fauna, a cientos de cenotes y a la población del sur del país.

En una sociedad con dignidad a toda prueba, el gobierno no permitiría la extorsión y demás delitos del crimen organizado, los cuales han causado gran perjuicio a la sociedad, ni permitiría que la delincuencia organizada imponga su dominio en un gran porcentaje del territorio nacional.

Asimismo, una clase trabajadora digna no permitiría que el gobierno disponga de sus ahorros sin su consentimiento, supuestamente para construir viviendas. Tampoco permitiría sindicatos serviles e incondicionales de la Cuarta Transformación.

Un pueblo mayoritariamente digno exigiría conocer a detalle, por parte de sus autoridades: ¿Por qué el gobierno de Estados Unidos catalogó a los carteles mexicanos como terroristas? ¿Por qué el gobierno de Estados Unidos afirmó que el gobierno mexicano tiene una alianza intolerable con esos carteles? Y, ¿por qué la señora presidente, después de su primera conversación con el presidente Donald Trump, permitió que el ejército y las autoridades de los Estados Unidos iniciaran actividades de reconocimiento y espionaje respecto de los carteles que operan en este país?

Por estos motivos, una sociedad mayoritariamente digna debería exigir a su señora presidente, a sus diferentes autoridades y legisladores, que los acuerdos que el gobierno de México está realizando actualmente con el gobierno de Estados Unidos respecto a los carteles, aranceles y migración sean públicos y en tiempo real.

Finalmente, una sociedad verdaderamente digna debería observar y exigir a los legisladores de oposición que reconozcan su incapacidad para frenar a Morena y que, a la mayor brevedad, aprovechen que Donald Trump tiene contra las cuerdas a la señora presidenta y a sus incondicionales colaboradores. En tal sentido, deberían concentrarse en revertir la inconstitucional reforma judicial y no andar de serviles patrioteros. Su apoyo y trabajo deben estar a favor del pueblo de México y no hacia un gobierno que Estados Unidos acusa de tener relaciones intolerables con los carteles de este país.