
La OTAN llega a la cumbre con una agenda de rearme que exhibe sus contradicciones políticas y su dependencia militar de Washington.
Por Javier Biosca Azcoiti
Las Partes de este Tratado reafirman su fe en los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y su deseo de vivir en paz con todos los pueblos y todos los Gobiernos. Decididos a salvaguardar la libertad, la herencia común y la civilización de sus pueblos, basados en los principios de la democracia, las libertades individuales y el imperio de la ley.
Son las dos primeras frases del Tratado del Atlántico Norte, la constitución de la OTAN. Setenta y siete años después de su redacción, ahora parecen un chiste. El gran líder de la organización ha perdido este año por primera vez en medio siglo su estatus de democracia liberal. Hoy es el que inicia guerras ilegales, destruye la democracia y el derecho internacional y apoya un genocidio (todo a la vez). Por su parte, Turquía, el elegido como sede para la cumbre de este año —el gran evento anual de la OTAN—, que se celebra hoy y mañana, es el país con peor índice democrático de toda la organización. Ni siquiera está considerado una democracia, sino una “autocracia electoral”, según el informe elaborado por Varieties of Democracy (V-Dem) y ha aumentado la represión contra la oposición en la previa de la cumbre.
No es casualidad que la única razón por la que Trump va a la cumbre de la OTAN —pese a su odio a los países europeos— es que se celebra en Turquía. “Si no fuera porque la organiza el presidente Erdogan en Turquía, creo que no iría”, dijo el presidente la semana pasada. Estaba sentado en la Casa Blanca junto a Mark Rutte, secretario general de la organización, que intentó suavizar la situación bromeando y diciendo que también iría por él —Rutte se ha erigido como el gran adulador de Trump mientras este escupe su odio hacia el resto de Estados miembros—. “No habría ido por todo lo que hemos pasado en los últimos dos meses con los distintos países”, insistió el presidente.
Hace 10 años, durante la cumbre de 2016, Erdogan invitó a la OTAN a celebrar su cumbre de 2018 en Estambul. Entonces, varios países de la UE maniobraron para impedirlo. “No queremos reforzar la imagen internacional de Turquía y [queremos] evitar dar la impresión de que la OTAN respalda la política interna del Gobierno turco”, decían entonces altos cargos de la organización. Erdogan estaba lanzando su campaña de represión masiva tras el intento de golpe de Estado de 2016, la cual continúa todavía 10 años después.
La misma Turquía a la que los socios de la OTAN miraban con recelo por comprar sistemas antimisiles rusos (por lo cual fue expulsada del programa de los cazas F-35 y castigada con sanciones por EEUU que aún siguen vigentes), por bloquear el ingreso de Finlandia y Suecia a la organización y por atacar a las fuerzas kurdas apoyadas por EEUU en Siria.
Por no hablar de la represión interna. Mientras se celebra la cumbre, tienen lugar varias vistas judiciales contra el alcalde de Estambul, Ekrem Imamoglu, principal rival político de Erdogan y en prisión provisional desde hace más de un año. Tiene tres causas pendientes que pretenden frustrar su carrera política. El alcalde fue incluso expulsado de su propio juicio junto a uno de sus abogados. “Mientras Turquía acoge la cumbre de la OTAN su futuro democrático se juega en un tribunal de [la cárcel de] Silivri”, decía Nacho Sánchez Amor, diputado socialista en el Parlamento Europeo y relator para Turquía, quien ha asistido a las vistas en la prisión turca.
El mes pasado, otro tribunal ordenó la destitución del líder del partido opositor, Özgür Özel, en un enésimo ejemplo de la persecución política en el país. Turquía también ha detenido a centenares de personas, desde cómicos a activistas, en los días previos a la reunión, e incluso ha prohibido las manifestaciones hasta que acabe la cumbre, utilizada para apuntalar el poder de Erdogan. Los activistas han apodado la operación como 'Jardín de rosas sin espinas'.
Un foro para la venta de armas
Pero, ¿de qué se hablará en la cumbre? De armas y del gasto en defensa. Así lo recoge la propia página web de la cumbre. Un seguimiento de la obsesión por el 5% impuesto para comprar la fidelidad de Trump y cómo llegar a él. Aunque el día fuerte de la cumbre es el miércoles, hoy han montado el Foro de la Industria de la Defensa sobre producción, inversión e innovación en materia de defensa. Eso explica de qué va esta cumbre mucho mejor de lo que lo hará la declaración final.
El primer gran beneficiario del incremento del gasto en defensa en Europa es EEUU, que nos vende más de la mitad del armamento que compramos. Y encima, mientras Europa trata de diseñar mecanismos proteccionistas para fomentar la industria europea y reducir dependencias de Washington, EEUU trata de desmontarlas. Unos días antes de la cumbre, el embajador de EEUU en la OTAN, Matthew Withaker, mostraba su rechazo a “las cláusulas de protección que incluyen muchas de las iniciativas de defensa europeas, que excluirían a aliados”. “Esperamos poder llegar a algún acuerdo en la cumbre”, decía.
Es curioso que los socios europeos de la OTAN intenten reducir dependencias de un socio inseguro como EEUU comprando armas a… EEUU. Los 29 miembros de la Alianza Atlántica del viejo continente han aumentado la importación de armas un 143% entre el periodo 2016-2020 y el 2021-2025. Casi 6 de cada 10 euros (el 58%) de esas compras van a la caja estadounidense (la proporción se mantiene estable en los últimos años). Sin embargo, de todas las exportaciones de armas de miembros de la UE, solo una quinta parte va a otro país de la UE. Entre EEUU (42%) y la UE (28%) suman el 70% de todas las exportaciones mundiales de armas.
Aquí entra el papel de Turquía. A principios de año, la presidenta de la comisión, Ursula von der Leyen, equiparó a Turquía con Rusia y China, desatando una crisis diplomática con el aliado de la OTAN. Erdogan respondió unos días después: “Europa necesita a Turquía más de lo que Turquía necesita a Europa”. Y la industria de defensa turca es una de las razones. Según analistas y oficiales, una parte importante de la cumbre será examinar cuánto se puede integrar Turquía y su base industrial de defensa en Europa.
El sector turco ha vivido, en palabras de Rutte, “una revolución” y ha aumentado sus exportaciones de armas un 122% entre los periodos 2016-2020 y 2021-2025. Un alto cargo turco declaraba al periódico Financial Times que el país espera aumentar este año sus exportaciones otro 30%. “Europa puede aprender mucho de nosotros”, decía. “Turquía cuenta con un gran espíritu emprendedor, conocimientos de ingeniería y una envergadura industrial que solo Alemania puede igualar. Pero Alemania es cara”, oponía otro alto cargo de la OTAN.
Como Turquía no es Estado miembro de la UE, se le ha bloqueado el acceso a los 150.000 millones de euros de préstamos para compras en defensa. Sin embargo, Ankara ha firmado acuerdos bilaterales para esquivar esto. Baykar, el fabricante líder mundial de drones con inteligencia artificial dirigido por el yerno de Erdogan, se ha asociado con la empresa italiana Leonardo en una corporación conjunta que le permite acceder a la financiación de la UE como empresa que opera en Europa. El fabricante de munición Repkon también ha firmado un acuerdo para construir instalaciones de producción en Alemania. A finales del año pasado, Turquía también vendió 30 aviones de entrenamiento a la Fuerza Aérea española que se fabricarán conjuntamente con Airbus en un acuerdo por valor de 2.600 millones de euros (unos 2.970 millones de dólares).
Esta cumbre es una feria de armas, pero antes de seguir gastando, Europa necesita definir su estrategia. Y disparar nuestras compras de armas a EEUU para llegar al 5% del gasto en defensa y así contentar a Trump no es el camino.
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El fin del mundo, de Upton Sinclair. Ya lo he recomendado antes, pero creo que esta vez viene muy al caso. Es la historia de un joven socialista cuyo padre es un gran fabricante de armas tras la Primera Guerra Mundial. Es el primero de una larga saga en la que el protagonista, Lanny Budd, se ve enredado en las principales crisis políticas internacionales. Si te gusta este boletín, tienes que leerlo.
Gracias por llegar hasta aquí.
Fuente: elDiario.es