El poder mediático de EEUU en México

José Luis Camacho

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Debate sobre la influencia política y mediática que EEUU ejerce actualmente en México mediante redes digitales.

Por José Luis Camacho Acevedo

Ayer comentamos en nuestra columna que la gran diferencia de penetración e influencia que existe entre el poder mediático del gobierno de Estados Unidos, en comparación con el del gobierno mexicano, es sencillamente inconmensurable.

Releyendo los interesantes textos sobre la Infocracia, del filósofo Byung-Chul Han, nacido en Corea del Sur, volvemos a enfrentarnos a una realidad que, casualmente, al parecer Estados Unidos está utilizando para sus fines propagandísticos en nuestro país.

Esa realidad es la sustitución de los medios impresos por las redes sociales. Incluso, el ya evidente predominio de las redes sobre los medios electrónicos, como son la radio y la televisión.

Dice el filósofo coreano:

“La digitalización avanza inexorablemente.

Aturdidos por el frenesí de la comunicación y la información, nos sentimos impotentes ante un tsunami que despliega fuerzas destructivas y deformantes. Hoy, la digitalización también afecta a la esfera política y provoca graves trastornos en el proceso democrático. Las campañas electorales son guerras de información que se libran en todos los medios técnicos y psicológicos imaginables.

Los bots difunden noticias falsas y discursos de odio e influyen en la formación de la opinión pública.

Las teorías de la conspiración y la propaganda dominan el debate público.”

Y ahora resulta que el vocero de la Embajada de Estados Unidos en México se hace como que la virgen le habla y declara que nunca han tenido mano con influencers, académicos o comunicadores.

Ante la polémica respecto a las comunicaciones que la Embajada de Estados Unidos en México ha enviado a periodistas e influencers en el país, la representación diplomática reviró que tiene un “diálogo abierto” y una “comunicación constante” con “periodistas, analistas, académicos, líderes de opinión y creadores de contenido”, y precisó que “no solo conversamos con quienes coinciden con nosotros, también escuchamos a quienes tienen puntos de vista distintos”.

“Eso es lo que hace una democracia”, concluye el mensaje atribuido a un vocero de la Embajada, emitido en respuesta a los cuestionamientos de la prensa mexicana —incluyendo Proceso—, en reacción a la denuncia que el influencer oficialista Manuel Pedrero lanzó en la conferencia matutina de Claudia Sheinbaum Pardo, cuando leyó un mensaje que le envió la Embajada a través de sus redes sociales.

“Te escribimos de la Embajada de Estados Unidos en México porque nos gustaría estar en contacto contigo, en relación específicamente con nuestra iniciativa de combate a las falsas narrativas”, planteaba el mensaje que el comunicador exhibió durante la conferencia. Pedrero señaló que el periódico británico The Guardian documentó que el Departamento de Estado había ordenado a las embajadas comprar periodistas e influencers para mover narrativas a favor de Estados Unidos.

Nota de Proceso.

En el caso que analizamos hoy, sobre las acciones de la Embajada de Estados Unidos en México y su relación con medios y comunicadores, podríamos aplicar el famoso estribillo que el entonces llamado TUCOM lanzó para frenar la guerra sucia que Roberto Madrazo hacía contra los demás aspirantes presidenciales, como Arturo Montiel, Manuel Ángel Núñez Soto, Enrique Jackson (EPD), Enrique Martínez y Tomás Yarrington, el cual advertía a los ciudadanos con la frase: ¿Tú le crees a Madrazo?

Para este caso podríamos decir: ¿Tú le crees al vocero de la Embajada de Estados Unidos cuando afirma que no compran comunicadores?

Yo, de plano, nunca le creí a Madrazo y ahora tampoco le creo al embajador de Estados Unidos.