Ignacio García Martes, 28 de Octubre del 2025, 09:34
Foro Público
Ricardo Salinas Pliego ha cobrado relevancia en el ámbito político en los últimos meses. Desde que en 2019 el ex presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, evidenció una serie de adeudos fiscales del empresario, el propietario de Grupo Salinas ha acusado a los gobiernos emanados de la autodenominada “cuarta transformación” de ser “comunistas, zurdos, dictadores y gobiernícolas” que tratan de afectar a un hombre que ha generado empleos en el país.
El magnate, empoderado por la concesión del extinto canal de televisión Imevisión, ha tratado de evadir sus responsabilidades fiscales durante años. Acostumbrado a los perdones fiscales de los gobiernos emanados del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y del Partido Acción Nacional (PAN), el empresario se ha dicho perseguido por López Obrador y en la actualidad por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.
A través de sus redes sociales, principalmente en su cuenta personal de X, el empresario ha evidenciado su misoginia, soberbia, clasismo, ignorancia, xenofobia, racismo y homofobia hacia las personas que lo cuestionan o confrontan en esa plataforma. Aunque sus respuestas parecen las de una parodia, el magnate ha confesado que personalmente maneja sus redes sociales y se divierte en este tipo de espectáculos lamentables.
El empresario ha tratado de victimizarse al señalar que el gobierno federal únicamente pretende cobrarle una cifra económica mayor a la que le corresponde, aunado a que ha criticado que las autoridades mexicanas pretenden utilizar esos recursos para sus programas sociales asistencialistas, evidenciando su visión meritocrática de la supuesta riqueza que se puede cultivar de manera personal.
Mediante la llamada “cultura del esfuerzo”, Salinas Pliego ha pregonado que cualquiera puede ser millonario como él, pero sólo tiene que esforzarse lo suficiente para hacerlo, levantándose temprano, trabajando más horas que los demás, y visualizando su vida en el futuro.
Estas falacias no sólo son ingenuas, sino legitimadoras de la desigualdad que se ha construido desde la narrativa de la meritocracia, pues Salinas Pliego se convirtió en uno de los hombres más ricos del país mediante un regalo que le concedió el gobierno de Carlos Salinas de Gortari con la venta del canal de televisión, y que después fue protegido por los siguientes gobiernos con las exenciones fiscales, y el famoso hecho conocido como “El Chiquihuitazo”, respaldado por la administración de Vicente Fox.
Con libros publicados y editoriales apoyadas por sus comunicadores a modo, Salinas Pliego construyó una imagen de un empresario comprometido y esforzado que amasó un imperio financiero, producto de sus méritos personales, lo que ha sido aplaudido por un público que lo ha llamado “tío Richie”, en alusión a un personaje bonachón, carismático y agradable que ayuda a los pobres regalándoles motonetas de la marca Italika.
Por ello, no sorprende que existan seguidores fanatizados que consideren que Salinas Pliego es la respuesta a los principales problemas del país, pues consideran que un empresario con una mirada financiera tendrá la capacidad de atender a los grupos más desfavorables, pese a que ha empobrecido a millones de mexicanos a través de sus prácticas usureras crediticias que elevan varias veces más el valor de los productos que vende a las personas de niveles socioeconómicos más bajos.
El efecto de la desigualdad
México es uno de los países más desiguales en el mundo. La riqueza del país está concentrada en el uno por ciento del total de la población, según datos de la organización internacional Oxfam, que ubicó a Salinas Pliego como uno de los personajes más enriquecidos en los últimos años.
En tanto, más del 90 por ciento de la población mexicana se encuentran entre los niveles económicos medios y bajos, debido a la ausencia regulatoria del Estado en la economía que ha privatizado a empresas y que ha condonado impuestos a los millonarios que han seguido incrementando sus fortunas, en tanto que los recursos tributarios dependen de los pequeños contribuyentes.
La desigualdad en México se aceleró en los últimos 40 años, a partir del inicio de las prácticas neoliberales que se implementaron desde el inicio de la administración de Miguel de la Madrid. Los tecnócratas trajeron consigo una serie de acciones desregulatorias que derivaron en el surgimiento de nuevos magnates como Ricardo Salinas Pliego y Carlos Slim, que se favorecieron a través de las fallas del mercado, pues se convirtieron en actores oligopólicos que concentraron la oferta en un mercado creciente.
Así, los millonarios mexicanos se ubicaron entre los más ricos del mundo, presumidos en distintas publicaciones como Forbes que colocó en varias ocasiones a Slim como el mexicano más rico y uno de los magnates más poderosos del planeta.
Por otro lado, el extinto Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) detalló que la pobreza desde el inicio del neoliberalismo ascendió 18 por ciento, mientras que la brecha de la desigualdad se extendió como nunca en la historia del país, incluso por encima del sistema de castas que se consolidó en el virreinato.
Mientras que la población en general se ha precarizado en los últimos años con la caída del poder adquisitivo, personajes como Salinas Pliego concentraron riquezas que ni siquiera alcanzarán a ver en sus vidas, y que derivó de una serie de beneficios que los gobiernos les han concedido durante años.
Un millonario que quiere ser presidente
Empresarios que han incursionado en la política y se han convertido en presidentes no es algo reciente, pero recientemente este tipo de personajes se han consagrado a través de una mirada conservadora populista como fue el caso de Donald Trump en Estados Unidos.
Salinas Pliego ha tratado de emular las acciones previas a la incursión política de Trump y al actual presidente de Argentina, Javier Milei, quien aunque no se trataba de un empresario, es un personaje que se volvió mediático a través de su participación en diferentes programas de televisión criticando al peronismo.
Con motivo de la celebración de su cumpleaños 70, Ricardo Salinas Pliego dejó entrever sus intenciones de competir en algún momento por la presidencia de la República, debido a que con su peculiar jerga dijo que tendrían que sacar a los zurdos del país, en clara referencia a la ultra derecha conservadora que encabeza.
Ante la ausencia de figuras reales en la oposición partidista, Salinas Pliego se transformó en un personaje que ha concentrado la atención de la opinión pública—favorecido por sus periodistas a sueldo—que han destacado sus respuestas directas en contra de la presidenta Sheinbaum.
El evento que recién organizó el fin de semana pasado, cuando acudieron los empleados de sus empresas, se mofó de los gobiernos de la “4T” y ha asegurado que pagará los más de 72 mil millones de pesos que debe en un plazo de diez días, aunque sabe que con el control de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), cuyos ministros son afines al régimen actual fallarán en contra de su empresa, que deberá pagar sus adeudos fiscales.
Así, en respuesta a las exhibiciones de los adeudos millonarios de Grupo Salinas, el empresario ha amagado con incursionar directamente en la política mexicana, como aspirante a la presidencia de la República, aunque más allá de los seguidores en redes sociales y empleados de Tv Azteca, existen serias críticas en torno a su figura.
Nota aparte: Hace unos días Vicente Fox le dio la bendición a Salinas Pliego, al asegurar que se trataba de la mejor opción de la oposición para derrotar a los gobiernos de Morena, aunque eso dijo exactamente hace un par de años sobre Xóchitl Gálvez y fue superada fácilmente por Sheinbaum.