Foro Público: Tiroteo en Teotihuacán, efecto del ultraconservadurismo fascista

Ignacio García

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Foro Público

El lunes pasado pasó lamentablemente a la historia del país por un hecho sangriento. Un sujeto identificado como Julio César Jasso Ramírez, de 27 años de edad, oriundo del municipio de Tlalpa, Guerrero, asesinó a una turista canadiense e hirió a 13 personas extranjeras que tomó como rehenes en la Pirámide de la Luna en la zona arqueológica de Teotihuacán.

El ataque perpetrado en uno de los recintos más emblemáticos del país fue una evidencia del crecimiento de la violencia cometido por representantes de los grupos más radicales del conservadurismo fascista.

El agresor portaba una playera con la leyenda en inglés ”Disconnect and Self-Destruct”, que significa “Desconectarse y autodestruirse”, en alusión a la Comunidad del Verdadero Crimen (TCC, por sus siglas en inglés), en la que estaban involucrados los dos adolescentes que asesinaron a 12 estudiantes y un docente del Instituto Columbine, Colorado, Estados Unidos, el 20 de abril de 1999—fecha que sirvió como efeméride e inspiración para el asesino--.

La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJE) ha referido que Jasso era fanático de los asesinos de Columbine, pues en el interior de la mochila que portaba tenía material relacionado con esa masacre, la cual presuntamente le sirvió como inspiración.

Las autoridades estatales señalaron que el agresor tenía un perfil psicopático que lo convirtió en un “copycat”, es decir, un imitador que replica crímenes icónicos, pues después de ser herido por elementos de la Guardia Nacional (GN) se suicidó como los asesinos de Columbine.

Aunque la fiscalía ha centrado la investigación en su perfil psicológico, y relacionado como un “caso aislado”, el agresor era un avezado seguidor de Adolfo Hitler, líder del Tercer Reich, a quien admiraba y por quien emulaba el saludo nazi.

El crimen que cometió no sólo está relacionado simbólicamente con el asesinato de Columbine, sino también con el natalicio del jerarca nazi, por lo cual hay un vínculo claro con el fascismo y el desprecio hacia otras personas, principalmente por su nacionalidad.

En los videos que circularon en redes sociales sobre los visitantes que fueron tomados como rehenes se muestra la forma despectiva en la que se dirigía hacia las víctimas—todos fueron extranjeros—a quienes aseguró que la pirámide había sido construida para matar y no para tomarse fotografías turísticas.

El agresor era un nacionalista, xenófobo y misógino que decidió atacar a personas de diferentes nacionalidades, y a quienes se dirigía con palabras altisonantes con acento español, para advertirles que los asesinaría de forma absoluta.

Desde hacía varios días Jasso había planeado su ataque, pues la fiscalía mexiquense evidenció que se había hospedado en hoteles de la región y había visitado la zona arqueológica de Teotihuacán con antelación para revisar los lugares donde cometería el crimen.

Además, el asesino se caracterizó para escenificar una puesta en escena similar a los tiroteos que se han cometido recientemente en Estados Unidos en diferentes escuelas, por lo cual se trataba de una acción dolosa que se había contemplado con detalles.

El perfil de Jasso coincide con el crecimiento de una radicalización del conservadurismo que ha crecido en los últimos años, con una clara apuesta por la violencia como mecanismo de visibilización, que finalmente fue despreciado por las autoridades mexicanas, al considerar que este tipo de crímenes sólo se cometían en Estados Unidos.

No son casos aislados

Hace tres semanas un adolescente de 15 años de edad disparó en contra dos de sus profesoras en un plantel educativo en Michoacán. En esa ocasión el agresor fue identificado como parte de la denominada cultura de la “Machósfera” de la comunidad “Incel” que ha cobrado relevancia recientemente.

En esa ocasión el menor de edad se identificaba como miembro del movimiento extremista de hombres que profesan el odio hacia las mujeres y aseguran que reivindican su masculinidad, lastimada y resentida.

Ese crimen se asocia también con el ataque cometido por un estudiante del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Sur de la Ciudad de México en septiembre del año pasado, cuando asesinó a un compañero suyo y que formaba parte de la cultura Incel.

En ambos casos los jóvenes formaban parte de un grupo identificado como misógino, radical y autocomplaciente, con una visión claramente identificada con el fascismo como método de exclusión social y una visión de superioridad acotada con un marco de justicia.

Las masacres cometidas en Estados Unidos parecían completamente ajenas al contexto mexicano, sin embargo, en los últimos años se ha observado una réplica de este tipo de actos, vinculados con la facilidad de acceso a las armas que provienen principalmente de la Unión Americana.

La ausencia mecanismos restrictivos para el paso de armas de la frontera han causado que cada vez más personas tengan acceso a dispositivos mortales que han atentado contra personas inocentes, quienes han sido víctimas de un discurso fascista radical que ha crecido en los últimos años.

Aunque en México la violencia lastimosamente se ha sistematizado, los casos de agresiones como los que ocurren en Estados Unidos siguen sorprendiendo a la sociedad, que no observaba este tipo de muestras en el país, con una clara orientación al instrumento ideológico.

En los tres casos, los perpetradores de la violencia habían anunciado sus intenciones de cometer los crímenes sin ninguna restricción. En el caso de los jóvenes de la Ciudad de México y Michoacán habían publicado fotografías en las que aparecían con las armas con las que asesinarían a víctimas, mientras que en el caso de Teotihuacán había publicado en su perfil imágenes relativas al líder nazi y a la masacre del Columbine.

Las armas vinieron del norte

En Estados Unidos el acceso a las armas es más fácil que la compra de drogas. Diferentes investigaciones periodísticas han evidenciado cómo los protagonistas de las masacres ocurridas en colegios norteamericanos compraron fácilmente el arsenal sin ninguna restricción.

Amparada en los principios fundacionales de la Unión Americana, la Asociación Nacional del Rifle (RNA, por sus siglas en inglés) ha defendido el acceso libre a las armas en Estados Unidos, pese a que los crímenes cometidos en los últimos años con una muestra de esta pésima decisión.

El último presidente norteamericano que trató de regular el acceso a las armas fue Bill Clinton, quien logró una reforma para establecer un plazo de cinco días para que se investigara a las personas con antecedentes penales que quisieran comprar un fúsil.

En ese momento la RNA vetó a Clinton y apoyo eufóricamente a George W. Bush, quien ganó las elecciones de 2000, y como presidente desreguló el control armamentístico en el país, por lo cual pese a que es evidente que decenas de miles de crímenes pudieron evitarse, la prohibición está cerca de ocurrir.

Lo peor de esto, es que México se ha convertido en un receptor sistemático de miles de armas en los últimos años, primero como parte del fallido operativo “Rápidos y Furiosos” implementado en el gobierno de Felipe Calderón y después con el ensamblaje de armas en las ciudades fronterizas.

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