Rodolfo Soriano-Núñez Lunes, 08 de Diciembre del 2025
De Stanley Kubrick a Pedro Almodóvar, el cine ayuda a comprender las raíces del abuso.
Documentales y cintas de ficción ayudan a comprender las dinámicas detrás del abuso y, quizás, a prevenirlo.
Por Rodolfo Soriano-Núñez
El cine ha sido una herramienta para intentar comprender el mundo que nos rodea. En ese sentido, sigue rutas trazadas originalmente por la literatura, con un propósito que va mucho más allá del entretenimiento o el pasatiempo.
Es una tradición que se remonta en el mundo hispanohablante a El Lazarillo de Tormes, una novela picaresca del siglo XVI, cuyo protagonista es testigo de las numerosas contradicciones del clero católico.
La novela es clave en varios sentidos. Ofrece atisbos de las raíces de las contradicciones en el corazón del clericalismo, la búsqueda de ventajas y privilegios en la carrera eclesiástica, a pesar de la supuesta vocación de servicio al prójimo característica de la comprensión más básica de la teología católica.
Aunque Lazarillo intenta ofrecer una interpretación humorística del sufrimiento del protagonista, un joven obligado a servir a clérigos, los atisbos que ofrece sobre la raíz de ese sufrimiento apuntan a la traición de la carrera eclesiástica.
El cine también ofrece atisbos de la causa raíz del abuso, sexual o de otro tipo, de menores y adultos, de varones y mujeres. Lo que sigue es un intento de encontrar un conjunto mínimo y básico de películas que aborden el complejo problema del abuso en entornos religiosos y de otro tipo.
Es un intento de identificar cintas que ayuden a comprender el abuso, sexual o de otro tipo, en entornos religiosos y de otro tipo. La lista refleja las preocupaciones que impulsan la serie que publica Los Ángeles Press, por lo que enfatiza los patrones de exceso institucional y los mecanismos para imponer el silencio.
Las películas están agrupadas por fecha de estreno y el tipo de abuso en el que se centran. Ninguna de estas películas pertenece a una sola categoría, e incluso aquellas con poca o ninguna referencia a ideas, prácticas o creencias religiosas, permiten comprender mejor por qué ocurre el abuso en entornos religiosos.
1. Instrumentalizar la religión
Las cintas de esta categoría muestran cómo el dogma religioso, la autoridad espiritual y las estructuras religiosas se corrompen activa y deliberadamente, utilizándose como herramientas para el abuso y el control, desde las estructuras locales de una parroquia o diócesis hasta ámbitos nacionales o internacionales.
- El crimen del Padre Amaro México 2002 y Portugal 2005
Basada en la novela homónima del siglo XIX del autor portugués Eça de Queiroz, es relevante para comprender la cultura católica a escala global.
Su trama describe la conflictiva comprensión que la jerarquía tiene del poder y de sus deberes, y cómo dicha comprensión conduce a prácticas plagadas de complicidad y ambigüedad.
La novela original y las películas inspiradas en ella muestran cómo la búsqueda de poder e influencia de un joven sacerdote se entremezcla con las actividades similares, pero mucho más elaboradas, de sus superiores.
La revisión más eficaz que Vicente Leñero introdujo en la versión mexicana de 2002 es cómo el joven sacerdote Amaro, contradice sus supuestas creencias contrarias al aborto al obligar a la joven Amelia a un aborto fatal para protegerse.
Sus superiores también se traicionan a sí mismos, pues aceptan dinero de los cárteles para sus proyectos, como la construcción de un hospital. En ambos casos, el clero católico prioriza el poder político y la riqueza sobre su misión.
Tres años después, Portugal produjo otra versión de la novela, narrada en contextos europeos contemporáneos, que destaca tensiones y contradicciones similares entre las supuestas creencias religiosas y las prácticas reales de la jerarquía de la Iglesia Católica.
- La mala educación (2004, España)
La mirada de Pedro Almodóvar se centra en el abuso sexual de clérigos en un colegio católico de varones en la España franquista de los sesenta, y se extiende a finales del siglo XX en una trama compleja. El abuso de los personajes es el eje, con las referencias habituales de Almodóvar a la fluidez de la identidad sexual.
Retrata el abuso de autoridad en un contexto de corrupción sistémica y secretismo por medio del caso de un sacerdote que abusa de alumnos y que, luego, al parecer con apoyo de la jerarquía, busca silenciar a las víctimas con dinero.
También muestra cómo, a pesar de la postura filosófica oficial de la mayoría de las religiones, la religión tiene el potencial de convertirse en fuente de violencia generalizada, tanto contra las víctimas de abuso como contra los depredadores.
- La duda (2008, EE. UU.)
Ambientada como un drama en un colegio católico ficticio del Bronx,Nueva York, en 1964, es un relato de la dinámica entre clérigos, en que una monja, directora de la escuela, comienza a sospechar de la relación entre un joven estudiante, el único varón afroamericano y un sacerdote popular, que ejerce como capellán.
La compleja trama describe cómo una cultura de silencio y mentiras, tan común en ámbitos católicos y de otras religiones, facilita el uso de las creencias religiosas como arma contra los propios clérigos, a la vez que hace imposible la cooperación entre los clérigos mismos y la comunicación con los laicos a los que dicen servir.
Incluso si uno criticara las mentiras de la hermana Aloysious (el personaje de Merryl Streep) para señalar al P. Brendan Flynn (Philip Seymour Hoffman), es imposible no preguntarse cuántas veces una monja de mayor edad como ella habría presenciado las primeras etapas del acoso que lleva al abuso sexual.
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Su intervención, moralmente cuestionable, incluso afectada por el racismo, es más una crítica indirecta a la falta de mecanismos para prevenir el abuso que un reflejo de sus fallas morales. ¿Cuántos abusos se podrían haber evitado si más monjas hubieran hecho lo que ella hizo? En ese sentido, la representación que la película hace de la tensa dinámica entre Aloysius y Flynn es magistral.
- Obediencia perfecta (2014, México)
Aunque la película evita referencias obvias a Marcial Maciel y la Legión de Cristo, llegando incluso a tomar decisiones de vestuario inusuales, como el uso de colores en las sotanas de los seminaristas, es imposible pasar por alto las similitudes con el superdepredador mexicano.
Desde el título, la película describe el abuso como la consecuencia de un sistema totalitario, que conduce a la violencia y el abuso. Demuestra cómo la promesa de perfección espiritual, en el núcleo de las creencias religiosas, paradójicamente, facilita el abuso, al socavarla idea de perfección, espiritual o de otro tipo.
La película destaca por el uso de un jardín laberíntico, muy similar al de El Resplandor de Stanley Kubrick, y algunas de sus escenas, intencionalmente o no, pueden interpretarse como referencias, incluso homenajes, a la representación que Kubrick hizo de la relación de Jack Torrance con su hijo.
- El club (2015, Chile)
Producida y filmada tras el escándalo de Fernando Karadima en Chile, El Club es una representación gótica chilena, cuidadosamente elaborada, del sistema interno de “castigo” de la Iglesia Católica, donde el exilio se convierte en una evasión, ya que no hay castigo ni recompensa. Es sólo un intento de evitar el escándalo, al tiempo que impide la justicia real para las víctimas.
Ofrece una mirada a la política sistemática de ocultar a sacerdotes señalados por abusos u otros delitos en casas secretas de “penitencia” para proteger a la institución de la rendición de cuentas con el pretexto de prevenir el escándalo.
Lo hace con un humor negro y bastante oscuro, mostrando la fragilidad del supuesto papel de la Iglesia Católica como brújula moral y la naturaleza contradictoria de su ideal de masculinidad, ya que los cuatro sacerdotes exiliados ahora están bajo el poder blando de una mujer que informa sobre su comportamiento a la jerarquía.
La inutilidad del modelo se evidencia con la llegada de un quinto, y posteriormente un sexto sacerdote. El quinto, un pedófilo, es un recordatorio de la inutilidad del modelo usado para “castigarlos”, ya que es otro “miembro” del “club”, mientras que el sexto representa a los obispos, y sólo gestiona los efectos de sus crímenes.
El foco de la cinta en los perpetradores alude a la falta de justicia real para las víctimas chilenas, pero también muestra cómo el limbo que habitan los sacerdotes carece de alguna admisión real de sus errores o de rendición de cuentas para la Iglesia Católica que aún los protege en un lugar aislado, pero cómodo.
También destaca, aunque sea de forma negativa, la ausencia de reconocimiento social de los peligros de ciertas prácticas religiosas que hacen evidentes los juicios públicos que ocurren en otras partes del mundo.
- Kler (Clero 2018, Polonia)
Los protagonistas de esta cinta polaca son sacerdotes involucrados en tramas financieras, arribismo, decadencia moral sistémica y corrupción, paradójicamente practicadas para preservar la influencia y el poder de la Iglesia Católica en su país.
Los tres son tan víctimas como villanos en los juegos de poder que drenan la mayor parte de la energía de la jerarquía católica en todo el mundo. Aunque el contexto es polaco, los temas son globales.
Uno de los problemas es el alcoholismo entre el clero católico. Una fuente importante de preocupación en el mundo católico angloparlante, como demuestra este artículo (texto en inglés) en el medio U.S. Catholic, es aún tabú en otros países.
No es que sólo ocurra en el mundo angloparlante. Es que los medios católicos angloparlantes son más honestos que sus homólogos latinoamericanos, donde es casi imposible publicar una crítica honesta a los sacerdotes, a menos que sea sobre un sacerdote que desafía a un jerarca más poderoso.
El otro tema es, por supuesto, el abuso sexual y la ya conocida historia de cómo nunca es el delito en sí, sino el encubrimiento, lo que derriba a cardenales, obispos, abades y otros superiores.
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2. Exponer el encubrimiento sistémico
Esta categoría combina, a diferencia de la anterior, películas creativas y documentales. Todas revelan los mecanismos usados por la jerarquía católica en diferentes países para desestimar las preocupaciones, protegerse a sí misma y evitar la rendición de cuentas.
- Las hermanas de la Magdalena (2002, Irlanda/Reino Unido)
La primera entrada en esta categoría es un relato demoledor, basado en uno de los episodios más oscuros de la historia del abuso por parte del clero en Irlanda, relacionado con las Lavanderías o Asilos de la Magdalena, una red de establecimientos dirigidos por monjas que encarcelaron, explotaron y sometieron a miles de jóvenes mujeres a abusos físicos y psicológicos.
Si bien la cinta es un relato ficticio de la vida de tres hermanas, ofrece un registro documental de la crueldad institucionalizada. Las monjas, con la autoridad moral de la jerarquía católica, implantaron un sistema de trabajo forzado y confinamiento punitivo, que prueba cómo el aislamiento y el poder sin control en entornos religiosos pueden derivar en abusos sistemáticos de los derechos humanos.
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La película fue parte de un un debate más amplio en Irlanda y el Reino Unido sobre la violencia en contextos religiosos. En Irlanda, el debate obligó a la creación de una comisión nacional para investigar la violencia en las lavanderías. Finalmente, el gobierno irlandés publicó un informe, una disculpa formal e indemnizó a algunas de las víctimas.
- Líbranos del mal (2006, EE. UU.)
Este fue, en su momento, un documental pionero, estrenado en medio del tumultuoso proceso que condujo a la resolución en 2007 de varios casos de abuso sexual perpetrados por sacerdotes asociados a la arquidiócesis de Los Ángeles.
El documental se centra en uno de los depredadores más conocidos, cuyos crímenes se resolvieron en su momento: el sacerdote irlandés Oliver Francis O’Grady (texto en inglés), quien originalmente estuvo vinculado a la diócesis de Stockton, cuando el futuro arzobispo de Los Ángeles, Roger Mahony, fue obispo allí (1980-5), antes de que Juan Pablo II lo enviara a Los Ángeles.
O’Grady admitió haber abusado de al menos 25 menores de edad en el norte de California. La cinta se basa en testimonios de sobrevivientes, las confesiones de O’Grady y documentos judiciales que prueban que los jerarcas católicos en California estaban al tanto de los abusos que perpetraba desde 1976.
En lugar de imponerle ningún tipo de límite, los funcionarios de las diócesis católicas de Stockton y Los Ángeles permitieron que O'Grady continuara en su ministerio, mediante continuas reasignaciones a nuevos lugares donde pudo encontrar nuevas víctimas.
Su caso es lo más similar posible al del sacerdote mexicano Nicolás Aguilar Rivera, quien fue enviado a Los Ángeles por Norberto Rivera Carrera mientras era, en los ochenta, obispo de Tehuacán, en el estado de Puebla.
- Mea Máxima Culpa: Silencio en la casa de Dios (2012, EE. UU.)
Este documental sigue casos y su encubrimiento desde un colegio católico hasta Roma, con énfasis en el papel desempeñado por obispos y cardenales.
A pesar de su enfoque limitado al abuso masivo de al menos 200 menores en el Colegio Saint John para Sordos de Wisconsin (texto en inglés), una organización benéfica de la arquidiócesis de Milwaukee entre los cincuenta y setenta ofrece un ejemplo “perfecto” del abuso de menores minusválidos en contextos religiosos..
El documental es relevante también porque ofrece una narración detallada de cómo la Iglesia Católica evitó proceder con un juicio interno, canónico, contra Lawrence Murphy, el sacerdote depredador que abusó de los niños sordos.
El juicio estaba a punto de proceder cuando el entonces cardenal Joseph Ratzinger detuvo el proceso durante su mandato en la entonces Congregación para la Doctrina de la Fe.
Pero también, porque en 2002 Juan Pablo II envió a esa diócesis al actual arzobispo de Nueva York, el cardenal Timothy Dolan, para llevar a cabo lo que se percibe como una operación de limpieza. Dolan tiene un historial cuestionable al abordar casos de abuso sexual en otras diócesis bajo su autoridad.
El caso es tan ejemplar de lo que ocurre en otros contextos, que unos años después, surgió un caso similar en el oeste de Argentina en una escuela similar para niños sordos. La escuela solía estar dirigida por una pequeña orden fundada originalmente en Italia, en el siglo XIX.
La principal diferencia entre el Colegio Saint John de Wisconsin y el Instituto Próvolo en la ciudad de Mendoza, capital de la provincia homónima en el poniente de Argentina, es que en el Próvolo los abusos no fueron perpetrados por un sacerdote aislado como Murphy, sino por cuatro sacerdotes: los italianos Nicola Corradi, Eliseo Primati y Luigi Spinelli, y el argentino Horacio Curbacho.
Tuvieron como cómplices a laicos como el jardinero Armando Gómez y a Kumiko Kusaka, una monja de la rama femenina de la Compañía de María para la Educación de los Sordomudos, el nombre oficial de la orden en español.
- Spotlight (2015, EE. UU.)
Probablemente la película más destacada sobre abusos sexuales cometidos por clérigos, técnicamente no es un documental, sino una “cinta biográfica”. Sin embargo, su estilo se acerca lo más posible a un documental sobre los abusos ocurridos en la arquidiócesis de Boston a lo largo de varias décadas.
Si bien es imposible determinar cuándo comenzaron los abusos allí, la cinta se centra en el periodismo de investigación desarrollado por la división Spotlight de The Boston Globe, el diario más importante de Boston durante aproximadamente el último siglo, a finales del siglo XX, cuando el número de casos era tal que era imposible ocultar lo que ocurría.
En ese sentido, la cinta ofrece un relato tanto de la logística del encubrimiento llevada a cabo por la arquidiócesis de Boston, especialmente durante el mandato del cardenal Bernard Law, como de otros aspectos de la crisis.

Entre ellas, se encuentran las dificultades que enfrentan los medios de comunicación, incluso los medios tradicionales como The Boston Globe, así como abogados, defensores, familiares y las propias víctimas de abuso sexual, para lograr justicia. Asimismo, integra miradas oblicuas sobre el papel de la policía local, los fiscales, los políticos e incluso los jueces que facilitan la impunidad de los jerarcas religiosos.
Si bien lo que Spotlight ofrece sobre estos temas dista mucho de ser una explicación exhaustiva de lo ocurrido en esos otros ámbitos, los apuntes que ofrece el director Tom McCarthy de esas realidades son sumamente valiosos.
- Grâce à Dieu (Gracias a Dios 2018, Francia)
La cinta sigue a tres varones adultos (Alexandre, François y Emmanuel) décadas después de ser víctimas de abuso, cuando niños, del sacerdote Bernard Preynat.
La película se centra en la manera en que Alexandre advierte que Preynat aún trabaja con varones menores de edad en la arquidiócesis de Lyon. La cinta detalla cómo él y las otras dos víctimas contactan a los jerarcas de la Iglesia Católica, incluido el cardenal y arzobispo Philippe Barbarin.
Tras el escándalo habitual, agravado por la aparición de otros casos en Francia y el mundo, Barbarin admite que la jerarquía de Lyon sabía de la conducta de Preynat desde hacía décadas, pero no lo destituyeron de su cargo, lo que permitió que promoviera a Preynat e hizo que Alexandre se percatara de lo que ocurría.
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Según el registro ahora público, para 2020 se sabía que Preynat había abusado, entre 1971 y 1991, de al menos 80 varones menores de edad miembros de los Boy Scouts franceses.
Y peor aún, ahora se sabe que, ya desde que era seminarista, sus superiores sabían de su comportamiento depredador. En los sesenta, Roma le permitió tomarse un descanso de su formación para asistir a terapia en el Hospital Psiquiátrico Vinatier entre 1967 y 1968.
Además, el propio Preynat reconoce que el entonces arzobispo de Lyon, el cardenal Alexandre Renard, sabía de él y, aun así, autorizó su ordenación.
Tras su condena en 2016 por abuso sexual cometido entre 1986 y 1991, Preynat recibió una pena de 18 meses de cárcel, que fue suspendida de inmediato.
Finalmente, Preynat fue sometido a un nuevo juicio. En marzo de 2020, fue condenado a cinco años de prisión por agredir sexualmente a menores de edad. A pesar de su reticencia a reconocer sus irregularidades, el escándalo obligó al cardenal Barbarin a dimitir de su cargo como arzobispo de Lyon cuando tenía sólo 69 años, seis años antes de la edad canónica de jubilación.
Otros casos de jerarcas católicos en Francia entonces hicieron imposible sostener en el cargo a Barbarin. Menos de seis meses antes de su dimisión, el nuncio apostólico en Francia, el arzobispo italiano Luigi Ventura, acaparó los titulares de los medios franceses al verse obligado a dimitir en medio de un escándalo por agresiones sexuales a empleados del ayuntamiento parisino.

- Examen de conciencia (2019, España)
Esta serie consta de tres episodios que abordan los abusos en los colegios de la Congregación de los Hermanos Maristas en España. Dejando de lado los detalles de los casos considerados, es notable que la misma orden se haya enfrentado durante las últimas tres décadas a casos similares en Australia, Chile, México y Nueva Zelanda, entre otros países.
Aunque la orden no cuenta con sacerdotes, los obispos locales donde opera asignan capellanes, temporales o permanentes, para atender las necesidades espirituales de los estudiantes en estos colegios.
Además, incluso si los miembros de la congregación no son sacerdotes, ejercen autoridad sobre los estudiantes en sus colegios. Son propietarios de los colegios, por lo que un hermano suele ser el director, mientras que otros enseñan o tienen alguna otra función en la estructura de autoridad del colegio.
El director Albert Sol enfatiza las raíces estructurales o institucionales de la impunidad en España. No sólo las víctimas de abuso sexual del clero sufren lo que retrata la serie, sino también las víctimas de abuso y violencia sexual en cualquier contexto, ya que existe un plazo de prescripción extremadamente estricto que expira antes de que las víctimas puedan denunciar.
- Prey (Presa 2019, Canadá)
Este documental sigue a un sobreviviente que demanda a la Congregación de San Basilio de Toronto. Ofrece un relato preciso y desgarrador de cómo esa orden religiosa católica canadiense, manipuló el sistema judicial de su país para proteger al sacerdote depredador William Hodgson Marshall (contenido en inglés).
Su largo historial de abusos salió a la luz en 2010, cuando ya tenía 88 años, y sus antiguos alumnos, de entre sesenta y setenta años, narraron el relato habitual de abusos en colegios católicos sólo para varones de los cincuenta y sesenta.
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Uno de los casos involucró la agresión sexual de un estudiante y jugador de baloncesto en el colegio Saint Michael de Windsor, una pequeña ciudad de Ontario, justo en la frontera con Estados Unidos. Marshall ya tenía poco más de 30 años, mientras que su víctima era un estudiante de 15 años bajo su cuidado.
El documental ofrece una mirada de hasta qué punto están dispuestas a llegar las diócesis y órdenes católicas en su afán por exonerar o, en general, minimizar la magnitud del abuso. Probablemente no tanto como las diócesis mexicanas que contratan abogados asociados a los cárteles de la droga, pero lo suficiente para sepultar a las víctimas en el papeleo de juicios muy complejos y costosos.
Algo que el documental de Matt Gallagher demuestra es que los equipos de defensa legal de la Iglesia Católica continúan, en otros lugares y por otros medios, el encubrimiento institucional de sacerdotes depredadores.
3. Inmunidad por medio del aislamiento. El poder de los mundos cerrados
Las películas de esta categoría son, en su mayoría, obras de ficción, pero todas tienen algún fundamento en la realidad documentada. Un rasgo común clave es el aislamiento de sus protagonistas, ya sean depredadores o víctimas, por decisión propia, por su capacidad de acumular poder o por su extrema marginación.
Estos mundos cerrados (conventos, hoteles, burdeles y sociedades de élite) operan gracias a códigos de silencio, que les evita rendir cuentas ante autoridades externas.
El surgimiento de cintas capaces de representar los conflictos sexuales e institucionales en estos mundos cerrados fue posible gracias a los cambios en el cine europeo, en particular luego del neorrealismo italiano y a nouvelle vague/Cinema Vérité francés, desde finales de los cuarenta, que cambiaron la manera en que se entendía y producía el cine, al permitir la exploración de temas previamente considerados tabú, como el comportamiento sexual.
Estos cambios permitieron representaciones menos restrictivas de la vida pública y privada, incluida la desnudez y violencia que se habían mantenido alejadas de la entonces llamada pantalla grande.
- Género nunsploitation (Género de explotación de monjas 1961-?)
La primera entrada en esta categoría no es en realidad una sola película, sino un subgénero completo que surgió como consecuencia de varios factores. El primero, la aparición de los entonces nuevos estudios sobre la vida privada y la llamada microhistoria en Europa.
Las nuevas investigaciones sobre archivos, iglesias y espacios civiles, y los nuevos enfoques para interpretar el conocimiento existente sobre el pasado, dieron lugar a una renovada comprensión de la vida en espacios que habían sido relegados por una comprensión de la historia como monumento, dominante durante la primera mitad del siglo XX.
Si se regresa al Lazarillo de Tormes, el hallazgo más reciente de una edición antigua del libro tuvo lugar en 1992. Una edición de 1554 apareció escondida en la pared de una casa en Barcarrota, en Extremadura, España.
El libro acabó escondido dentro del muro debido a la severa censura de la Inquisición. Sin centrarse en el valor de una edición antigua de un libro muy popular en el siglo XVI, que el libro acabara oculto en una pared lo convierte en una suerte de fósil cultural, que revela cuán relevante era para quien quiso preservarlo así.
Descubrimientos o recuperaciones similares de antiguas ediciones o de libros completamente perdidos empezaron a ocurrir luego de la segunda Guerra Mundial y ello permitió modificar nuestra comprensión del pasado, incluidas las vidas de sacerdotes, monjas, sus comunidades, entre otros grupos sociales y personas privadas.

También coincidió con el surgimiento de la renovada comprensión de Michel Foucault de que el poder no es una suerte de energía externa impuesta a receptores pasivos, sino la consecuencia de interacciones complejas entre muchos actores, ninguno de los cuales es un recipiente vacío. De ahí la necesidad de una comprensión profunda y sofisticada del papel de las instituciones en la configuración del comportamiento.
El género o subgénero, según el criterio, explotaba tabúes de la época. Refleja el intento del cine de competir con la televisión, y aunque el género como tal precedió a cintas que abordaban la conjunción de terror y religión, posteriormente se vio impulsado por la popularidad de otras cintas de la época, como El Exorcista (1973, EE. UU.).
Una de las películas mexicanas de este subgénero, Satánico Pandemonium (México 1975), de hecho, buscó vincularse de alguna manera a la obra maestra de William Friedkin en la publicidad que la cinta mexicana tuvo en su momento en países de habla española, donde se anunciaba con un eslogan que la aclamaba como “La sexorcista”.
A pesar de lo superficial y vulgar que podía ser este género, que a veces coqueteaba con el llamado “softporno” e incluso con las llamadas películas snuff, que representaban el asesinato de las víctimas, popularizó relatos históricos de conflictos reales ocurridos en conventos europeos.
Ese fue el caso de la cinta polaca que originó el subgénero, Matka Joanna od Aniołów (Madre, Juana de los Ángeles Polonia, 1961), inspirada en las llamadas Posesiones de Loudun, un episodio célebre ocurrido en el siglo XVII en el convento de las Ursulinas en Loudun, Francia.
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El caso original ha inspirado a lo largo de los siglos diferentes versiones de su tema central en distintos medios, y al menos otra película, la mucho más gráfica, Los demonios (Reino Unido, 1971).
Es imposible detallar lo ocurrido, lo importante es que los protagonistas son Urban Grandier, el sacerdote, y las monjas y laicas cercanas al convento que se involucran en un comportamiento sexual inusual.
Incluso si se opta por la interpretación más “laica” de los hechos, la historia que origina estas dos cintas de nunsploitation tiene al despliegue de comportamientos sexuales desinhibidos como un factor clave de la crisis en el convento. La conducta sexual anormal de las monjas se convierte en un arma utilizada por los clérigos para atacarse mutuamente. Grandier, por ejemplo, murió en una hoguera.
Además, dada la “nueva” tendencia de crecientes revelaciones sobre la magnitud del abuso sexual de monjas, novicias y otras mujeres miembros de la Iglesia Católica que trabajan en sus estructuras, es difícil no ver el género de la nunsploitation y lo atractivo que resulta como precursor de la denuncia de abuso sexual a gran escala de monjas, como la hecha durante la cumbre sobre el tema en Roma en 2019 por la hermana Verónica Openibo (contenido en inglés).
- Taxi Driver (1976, EE. UU.)
Aunque Taxi Driver no se centra en el abuso sexual, fue una película disruptiva que tuvo como característica clave de su compleja trama el abuso de Iris Steensma (el personaje de Jodie Foster), una menor de edad que trabaja como prostituta en las calles de Manhattan.
Pero Iris no es la única víctima. Travis Bickle, el taxista, que sufre lo que parece ser trastorno de estrés postraumático, también es víctima de su propia experiencia en Vietnam. Al final, tanto Iris como Travis serán revictimizados por la narrativa heroica, desprolija y falsa, sobre el comportamiento violento y errático de Travis.
Esta narrativa se ajusta a la necesidad de los medios de relatos de héroes fáciles de digerir, imprimir y comercializar, y de curas rápidas, en lugar de una sanación real, para las instituciones en crisis.
Taxi Driver retrata, como subtrama, el uso de la violencia de Travis. Los medios convierten a Travis y su violencia en una suerte de mesías que exonera a la sociedad de los fracasos que explican la presencia de Iris como una menor que se prostituye en la que ha sido ciudad más próspera del mundo desde mediados del siglo XIX.
El final conflictivo de la película muestra cómo la sociedad adopta la narrativa simple de la violencia redentora, mientras ignora varias verdades: Travis es una persona perturbada que regresa de una experiencia deshumanizante en una guerra colonial, e Iris es la personificación misma del abuso sexual infantil, sin que se resuelva la violencia del comportamiento de Travis ni la situación de Iris.
- Pretty Baby (1978, EE. UU.)
Dirigida por Louis Malle, la película se centra en Violet, de doce años, hija de Hattie, una prostituta de un burdel de lujo en Nueva Orleans a principios del siglo XX. Si bien no es una iglesia, el burdel opera como una institución especializada que normaliza y lucra con la explotación sexual, incluida la de menores.
Como ocurre con las secuencias de Iris al caminar las calles de Manhattan en Taxi Driver, es inevitable preguntarse por qué la sociedad altamente estratificada de Nueva Orleans estaría dispuesta a permitir la subasta de la virginidad de Violet.
El fallo más evidente reside en cómo el poder no puede interpretarse como un recurso movilizado a voluntad, sino como el subproducto de múltiples acuerdos formales e informales que dan forma a la complicidad social. De lo contrario, sería imposible entender cómo Violet se convierte en prostituta a los doce años.
Existe una especie de contrato social que permite la violencia "pacífica" que sufre Violet cuando su virginidad se vende en una subasta, con el consentimiento de su madre, a menos que se opte por las explicaciones fáciles, que señalan a la madre como la culpable de todo lo que sucede en ese submundo.
La película se asemeja al tipo de comportamiento que legitima la violencia perpetrada en instituciones religiosas por quienes tienen el poder de exonerarse a sí mismos. Si en Pretty Baby el dinero lo resuelve todo, en entornos religiosos la absolución vía la confesión cómplice practicada por muchos de los más notorios depredadores católicos o la exoneración mediante la revelación pentecostal privada lo hacen.
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Pretty Baby muestra cómo las estructuras locales estrechamente unidas crean un mundo cerrado donde los más vulnerables son despojados de sus derechos fundamentales para el placer de quienes ejercen algún tipo de poder, sin recurso externo ni voz creíble. Las sociedades permiten, ignoran o monetizan el abuso en entornos geográfica o socialmente aislados, sean las calles del Manhattan de los setenta o los burdeles de clase alta de Nueva Orleans a principios del siglo XX.
- El Resplandor (1980, EE. UU.)
El Hotel Overlook es quizás el real protagonista de la obra maestra de Stanley Kubrick. Opera como una brillante metáfora de las numerosas instituciones que se afirman a través del aislamiento geográfico y social.
El hotel parece albergar una memoria colectiva y malévola de la violencia pasada (la secuencia del río de sangre) y la corrupción de la élite (la fantasmal fiesta en el salón de baile, precursora de lo que ocurre en Eyes Wide Shut). El aislamiento amplifica la rabia preexistente en Jack Torrance, magistralmente capturada por Jack Nicholson, que le hace continuar la violencia sistémica contra su familia.
Sin ser sacerdote ni funcionario público, Torrance ejerce un poder abusivo sobre Wendy, Danny y el hotel opera como un mundo cerrado y autosuficiente que protege, preserva, reproduce e incluso obliga a Jack a abusar de su familia.
El brillante uso que Kubrick hace del laberinto del jardín, la maqueta del laberinto en el vestíbulo y el diseño laberíntico del hotel transmiten el mensaje de un lugar, un entorno, capaz de anular a sus habitantes, convirtiéndolos en piezas de un ciclo de violencia que se repite constantemente.

La revista Playgirl que Jack hojea mientras espera en el vestíbulo, con su artículo dedicado al incesto, y las insinuaciones de abuso sexual en el vestuario y los juguetes de Danny, nunca son obvios, obligan al público a atar los cabos, lo que insinúa el carácter del abuso como una práctica codificada.
- Agnes de Dios (1985, EE. UU.)
Esta cinta, adaptada de una obra de teatro, gira en torno a una psiquiatra designada por un tribunal para determinar la cordura de una joven monja, la hermana Agnes (Meg Tilly), acusada de haber asesinado a su bebé recién nacido.
Es la dramática confrontación entre Martha Livingstone (Jane Fonda), la psiquiatra, que intenta averiguar qué sucedió, y la hermana Miriam (Anne Bancroft), la superiora que trata de ocultar lo sucedido aunque no sepa qué ocurrió.
Agnes de Dios ofrece una visión de cómo las instituciones religiosas y sus líderes se esfuerzan por guardar secretos, ya sean institucionales o personales, y hasta qué punto están dispuestos a llegar para mantenerlos como tales.
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También ofrece una metáfora de cómo los líderes religiosos prefieren hablar de milagros antes que admitir sus errores, límites o el que evitan activamente la divulgación completa de hechos fundamentales clave para comprender un asunto.
Uno de los aciertos es cómo revela los secretos. La existencia de un pasadizo secreto que conecta el gallinero con el convento, pero también cómo se revela la condición de Agnes como sobreviviente de abusos a manos de su madre, quien también es hermana de Miriam, la superiora del convento, que revela la relación aún más compleja entre Agnes y Miriam.
- Eyes Wide Shut (1999, EE. UU.)
La última obra de Kubrick retrata a un médico que se infiltra sin pensarlo demasiado en una orgía secreta y ritualizada de la élite. La cinta muestra la capacidad de las personas adineradas para disfrutar de un aislamiento social extremo y de inmunidad.
En apariencia, la trama aborda temas que van desde la infidelidad hasta las relaciones familiares aburridas o el consumo de drogas, quizás con fines de abuso o lo que hoy en día se denominarían expresiones de masculinidad tóxica.
Sin embargo, también es posible centrarse en los atisbos que ofrece sobre cómo las élites abusan, sabedoras que su riqueza las protege de responsabilidades.
La película de Kubrick constituye una lograda exploración del secretismo y la inmunidad de la élite, de maneras que su propia Lolita (1962, EE. UU.) no pudo, pues debía ocultar el tema en varias capas de símbolos para autocensurarse, lo que hizo de la narrativa de la novela de Vladimir Nabokov una farsa.
Cuando el médico amenaza con denunciar, alguien cercano le recuerda que algunas instituciones son “demasiado poderosas” para ser expuestas, pero también por su experiencia al identificar el cadáver de la modelo que había salvado de una sobredosis y al enterarse que su amigo, el pianista que lo llevó a la orgía, “desapareció”.
* * *
Por supuesto, hay muchas otras cintas y series que tratan sobre el abuso; tantas que sería imposible mencionarlas todas. Películas brillantes como Män som hatar kvinnor (La chica con el dragón tatuado Suecia, 2009), Il portiere di notte (El portero de noche Italia, 1974) o El castillo de la pureza (México, 1972), e incluso comedias donde el abuso no es evidente a primera vista, pero está ahí, como elemento clave de la trama, como en Mujeres al borde de un ataque de nervios de Almodóvar de 1988.
Estas son sólo algunas cintas que ofrecen intuiciones sobre lo que hace posible el abuso sexual, sea por clérigos o no, de menores o adultos; de mujeres o de varones.
El hecho que países con sistemas jurídicos, modelos de relación Iglesia-Estado y culturas tan diferentes se vean afectados por estas prácticas, así como el que el abuso no se limite al ámbito religioso, debería ser una advertencia. No existe una solución fácil para el abuso en sí; de lo contrario, no sería tan generalizado.
Es difícil imaginar que alguna de estas películas provoque alegría, pero todas pueden ayudar a comprender mejor el mundo y, dentro de él, qué hace posible el abuso.
Un resumen en audio de este texto está disponible después de este párrafo.
Nota final: La ilustración principal incluye miniaturas de los carteles de las cintas consideradas a lo largo del texto. El resumen en audio utiliza música en el Dominio Público: Aria en Sol (de la Suite Orquestal n.º 3, BWV 1068) de J.S. Bach, con la grabación de la Banda de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.