Guadalupe Lizárraga Miércoles, 22 de Julio del 2026, 00:05
Un agente de inteligencia de EEUU señaló los errores de Simón Levy en su atribución del "engaño" a la gobernadora Marina del Pilar Ávila sobre las llamadas y las facultades de los agentes estadounidenses.
Por Guadalupe Lizárraga
Los Ángeles.— Los audios que exhibieron a Marina del Pilar Ávila Olmeda ofreciendo información a agencias estadounidenses, hablando del narcotráfico y de su abogado y reconociendo la inconformidad de sus interlocutores por información incompleta tienen ahora una versión distinta al de su origen.
Simón Levy afirmó en una entrevista que él había grabado a la gobernadora de Baja California y que la conversación había sido una trampa organizada para sacarle información. Sin embargo, una fuente de una unidad de inteligencia en Los Ángeles consultada por Los Ángeles Press desmintió las explicaciones del empresario sobre la actuación de los agentes federales y señaló varias inconsistencias en su relato.
Levy se atribuyó la operación durante una entrevista con Carlos Alazraki difundida el 19 de julio de 2026 por Atypical TV.
“Quiero decirte, Carlos, que fue un cuatro, cayó en la trampa, yo estuve involucrado en la operación”, declaró refiriéndose a la gobernadora.
El empresario reforzó su afirmación con una frase directa: “Yo grabé a Marina; fue una trampa”.
La declaración apareció después de que las conversaciones de Marina del Pilar Ávila se convirtieran en una de las principales noticias sobre las investigaciones abiertas en Estados Unidos en torno a funcionarios de Baja California. En los audios que fueron filtrados recientemente, pero grabados entre diciembre de 2025 y febrero de 2026, la gobernadora primero admitió que sí proporcionaba información a las agencias estadounidenses; incluso preguntó qué más querían de ella y reconoció que las agencias no estaban satisfechas con los resultados de su colaboración.
Los Ángeles Press informó que las grabaciones registraron una relación sostenida en varios eventos y discutían el contenido de la información entregada, incluso la intervención de abogados.
Levy presentó otra explicación. Según su versión, Marina del Pilar habló con personas que simulaban representar a las autoridades estadounidenses y cayó en "un cuatro", en un engaño. Primero se atribuye la grabación y luego dice ser parte de la operación. Una versión que además va alineada con la versión de Marina del Pilar. Durante la entrevista de Alazraqui no identificó a los participantes de la operación ni mostró comunicaciones, registros o alguna evidencia mínima que acreditaran su dicho.
No obstante, la fuente de inteligencia consultada por este medio sostuvo que una afirmación de esa naturaleza requiere pruebas sobre la identidad de los supuestos agentes y sobre la manera en que se organizó la operación.
“Si él hubiera sacado algo que compruebe, por ejemplo, platicando con los supuestos gringos, tendría algún sustento”, explicó.
El analista advirtió que hacerse pasar por un agente federal puede constituir un delito en Estados Unidos y afectar una investigación de alto perfil.
“Es un delito federal posar como agente federal. Al FBI no le va a gustar eso, sobre todo en algo tan high-profile, algo que puede mermar la investigación”, señaló.
También se refirió al perfil de los interlocutores escuchados en las grabaciones. A su juicio, las voces estadounidenses muestran experiencia, conocimiento de los procedimientos y dominio de la conversación.
“Se oye a un gringo muy sofisticado en los dos audios. Era obvio que no eran cualquier tipejo”, dijo.
Levy sostuvo durante la entrevista con Alazraqui que los agentes estadounidenses evitan mantener por teléfono conversaciones relacionadas con una investigación. La fuente lo desmintió a partir de su experiencia de trabajo con integrantes de esas agencias.
“Levy dice que los agentes no hablan por teléfono. Claro que hablan por teléfono. Ellos prefieren siempre que las reuniones sean en persona. Pero no siempre se puede”, explicó.
El empresario afirmó además que una agencia carece de autoridad para negociar con una persona investigada y que cualquier acercamiento tendría que pasar primero por un juez. El analista rechazó también esa descripción.
En una investigación abierta, explicó, los agentes pueden establecer contacto, proponer una cooperación y comunicar a los abogados de la persona investigada con los fiscales responsables del caso. Las condiciones se discuten después entre la defensa y las autoridades.
“Si hay una investigación abierta, el agente puede negociar, proponer algo, presentar a los abogados, al abogado fiscal y al abogado del presunto criminal, y de allí se negocia”, precisó.
La fuente consideró que Levy describe de manera incorrecta dos aspectos centrales: las comunicaciones telefónicas con agentes y la capacidad de éstos para iniciar acercamientos dentro de una investigación.
“Levy tiene muchas inconsistencias. Los agentes le cortan las alas muy rápido a gente como él”, afirmó. El mismo analista explicó que los audios pudieron llegar a periodista que los filtró mediante terceros, con el conocimiento de las agencias encargadas de la investigación. Esta forma de filtración les permitiría conservar distancia pública y evitar una confirmación oficial.
“No creo que salga el FBI a querer desmentirlos, o quien sea. En mi opinión, es muy probable que esos audios fueran filtrados con el visto bueno de las agencias, por terceros. Sin verificar, validar ni desmentir”, sostuvo.
La fuente presentó esa hipótesis como una valoración basada en los movimientos que Washington realiza en su relación con América Latina.
“Hay unas movidas muy intensas que están pasando en el tema de geopolíticas en todo lo que es Estados Unidos con Latinoamérica. Es un súper movimiento fuerte que está haciendo Washington. Lo veremos en los próximos días”, agregó.
La versión de Levy surgió después de varios cambios en el discurso de Marina del Pilar. La gobernadora reconoció inicialmente que mantenía gestiones relacionadas con su situación en Estados Unidos. En los audios también se escucha su disposición a entregar información y su inconformidad por las exigencias de sus interlocutores.
Marina del Pilar responsabilizó posteriormente al exgobernador Jaime Bonilla de la filtración. Bonilla rechazó esa acusación en una entrevista con Los Ángeles Press y afirmó que la mandataria debía explicar sus reuniones, sus cruces a Estados Unidos y el alcance de sus contactos con las agencias.
La gobernadora llevó después su respuesta al terreno de la soberanía nacional. ese mismo día, más tarde, Levy declaró que él había preparado la trampa y grabado la conversación.
La secuencia alineada con Marina del Pilar proporciona una explicación para desconocer el origen de los audios y presentar sus palabras como resultado de un engaño. Sus declaraciones dentro de las grabaciones permanecen sin aclaración.
Levy tampoco explicó cómo habría reunido a personas capaces de conducir conversaciones con el lenguaje y las referencias propias de una investigación federal. Su versión implicaría que los participantes se habrían hecho pasar por representantes de agencias de Estados Unidos dentro de un caso que involucra a la gobernadora de Baja California.