Bétharram, un espejo para todas las naciones
Éric Marie de Moulins-Beaufort, expresidente de la Conferencia de Obispos de Francia (2019-25), arzobispo de Reims, mientras pedía perdón por la crisis de abusos sexuales de clérigos en el atrio de N.S. de Lourdes, 6 de noviembre, 2021. Captura de pantalla de la transmisión de KTO.

Rodolfo Soriano-Núñez

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La débil respuesta de la Iglesia Católica deja a los sobrevivientes de los abusos en Bétharram a merced de la política francesa, revictimizándolos a diario.

A pesar del laicismo francés y los esfuerzos previos de los obispos católicos por reconocer la profundidad de la crisis en su país, la respuesta de François Bayrou a la crisis en Bétharram es verbosa e ineficaz.

Por Rodolfo Soriano-Núñez

Cualquiera que siga las noticias francesas en estos días notará cuántos textos están asociados, de una forma u otra, a problemas de abuso y violencia sexual. El año pasado, Francia, Europa y el mundo quedaron conmocionados al conocer los detalles de la búsqueda de justicia de Giséle Pelicot.

Más recientemente, Francia vivió una experiencia colectiva similar al revelarse en un juicio detalles de cómo el cirujano Joël Le Scouarnec abusó de al menos 300 de sus pacientes. Por si fuera poco, Francia ha debido lidiar con las consecuencias de enjuiciar a un maestro del drama: Gérard Depardieu.

Figura central del entretenimiento mundial desde los sesenta, Depardieu aprovechó cualquier oportunidad para convertir el tribunal en un escenario. A pesar de su teatralidad, como el juicio no se celebró en Cannes, el proceso judicial concluyó con su condena a 18 meses de prisión.

En lo que hace a la crisis de abusos sexuales, puede decirse que el actual ciclo de reconocimiento en Francia de esa realidad inició al final de la pandemia, el 6 de noviembre de 2021, cuando la conferencia de obispos de Francia reconoció sus errores en el atrio del santuario de Nuestra Señora de Lourdes.

Lo hicieron al llamar a su iglesia “iniciar un camino de justicia y perdón” como lo planteó ese día el secretario general de la conferencia, el presbítero Hugues de Woillemont. El día previo, el pleno del episcopado publicó una declaración, disponible en francés aquí, que podría haber sido similar a muchas otras publicadas por obispos de otros países.

No lo es, por la publicación del Reporte Sauvé (disponible aquí en inglés) donde específicamente se reconocían errores concretos, sistemáticos de la Iglesia Católica en el mundo de habla francesa y en Francia de manera más específica.

A pesar de los pedidos de perdón, Jean-Marie Delbos, un sobreviviente de abuso en Bétharram, hizo lo que muchas víctimas hacen para obligar a la opinión pública a prestar atención. Sostuvo una pancarta mientras gritaba a los obispos que presidían una ceremonia en la que pedían perdón una vez más por la crisis de abuso sexual.

Delbos y su abogado, Jean-François Blanco. De la cuenta de Blanco en Bluesky @ bsky.app/profile/jfblanco.bsky.social/post/3lpcdt4fb2c27
Delbos (derecha) y su abogado, Jean-François Blanco. De la cuenta de Blanco en Bluesky @ bsky.app/profile/jfblanco.bsky.social/post/3lpcdt4fb2c27

Así, Delbos forzó a Francia a ser consciente del escándalo del abuso en Bétharram: cientos de varones víctimas de abuso, sexual o de otro tipo, a manos de sacerdotes y personal del colegio al menos desde los cincuenta. En diciembre de 2024, cuando François Bayrou asumió como primer ministro, la atención creció pues, en los noventa, su hijo estudiaba allí y su esposa era profesora de catecismo en los noventa.

Más allá de sus implicaciones directas, el caso también implica que las leyes francesas de laicidad o laicismo han sido ineficaces para prevenir el abuso y ofrecen poca o ninguna ayuda real a las víctimas, que enfrentan los efectos de décadas de violencia en nombre de Dios y la patria.

Esto es relevante, pues Bétharram no es el único caso de violencia, sexual o de otro tipo. Después de que Bétharram emergió como escándalo global, exalumnos de otros colegios franceses, católicos o no, ofrecen relatos similares de violencia, sexual o de otro tipo, infligida como castigo para inculcar disciplina.

Es crucial que, al revisar los dolorosos testimonios de los sobrevivientes de Bétharram y otros colegios católicos francesas, es difícil encontrar ecos de los Evangelios. En cambio, sus relatos son similares a los sistemas punitivos que inspiraron la obra maestra del filósofo francés Michel Foucault, Vigilar y castigar: Nacimiento de la prisión.

Bastión católico

Además de Bétharram, en la misma región, cerca de la frontera con España, se encuentran los colegios católicos de Saint-François-Xavier en Ustaritz (abre texto en francés) en el País Vasco francés; Notre-Dame du Sacré-Cœur en Dax (texto en francés), Notre-Dame de Garaison en los Altos Pirineos, como se puede ver en este texto en francés.

En París, se acusó al prestigioso colegio católico Stanislas (abre texto en francés). Fundado en 1804, Stanislas es el epítome de la educación católica de élite en Francia y Europa.

Un caso clave fue el de Notre-Dame Divine Bergère, un colegio propiedad de la Sociedad de San Pío X (FSSPX) y operado por la misma “orden”, ubicado en Gers, a 80 kilómetros al norte de Lourdes, el bastión del catolicismo francés.

La FSSPX, una suerte de «orden» que no está en comunión con Roma, fue fundada en Suiza en la década de 1970 por el obispo francés Marcel Lefebvre, quien repetidamente atacó a Pablo VI por los cambios en el ritual de la Misa y finalmente desafió la autoridad de Juan Pablo II.

Lo hizo cuando, en 1988, él y su colega rebelde, el obispo brasileño Antônio de Castro Mayer, consagraron a cuatro obispos cismáticos. Uno fue el conocido negacionista británico del Holocausto, Richard Nelson Williamson. Lefebvre, Castro Mayer y Williamson, murieron «fuera de la Iglesia», según sus biografías en Catholic Hierarchy.

En su colegio en Gers, la FSSPX tuvo que admitir que la violencia prevalecía en Notre-Dame Divine Bergère, lo que demuestra que, a pesar de sus afirmaciones sobre las “ventajas” de su catolicismo, estricto y exento de los problemas que afectan a la Iglesia Católica en general, los abusos también ocurren en sus filas.

El colegio católico de Bétharram como aparecía en una postal de principios del s. XX.
El colegio católico de Bétharram como aparecía en una postal de principios del s. XX.

Peor aún, creyéndose líderes de una “contrarrevolución católica francesa”, carecen de los controles que Roma ha desarrollado con tanta dificultad durante los últimos doce años. La FSSPX promueve una cultura sectaria, dispuesta a desafiar la autoridad de cinco papas consecutivos. Y cuando se trata de abusos, sexuales o de otro tipo, afirman seguir el arcano Código de Derecho Canónico de 1917, sin ninguna reforma y sin ningún recurso real, ya que no reconocen la autoridad del papa ni de la Curia Romana.

Abandonadas a su suerte, sus víctimas se encuentran en una situación peor que las víctimas de una diócesis u orden en comunión con Roma. Si lee francés, le sugiero seguir la cuenta en lo que era Twitter del colectivo de sobrevivientes de la FSSPX aquí o en su sitio web.

No es casualidad que usen el nombre de Pío X como un rasgo clave de su identidad. Invocando la Pascendi Dominis Regis de Pío X, una encíclica de 1907, han desafiado la autoridad de los últimos cinco papas, al tiempo que promueven actitudes sectarias.

Esto es más relevante dado que la FSSPX está activa en el mundo angloparlante, con una numerosa comunidad en Kansas (véase este texto en inglés de 2020 en The Atlantic). En Canadá, alardean de su presencia en comunidades angloparlantes y francófonas, como indica en inglés su propio sitio web.

En el mundo hispanohablante, están activos en México y, más aún, en Argentina, donde poseen el seminario de La Reja. Más recientemente, pueden presumir de su estrecha relación con la actual vicepresidenta, Victoria Villarruel.

Imágenes cuidadosamente elaboradas

Mucho antes de que Bétharram fuera un escándalo que acapara titulares en el mundo, la mayoría de los obispos franceses estaban dispuestos a reconocer que la imagen cuidadosamente elaborada de su iglesia como decidida a hacer lo correcto había ocultado abusos sexuales generalizados por parte del clero.

Esa idea los llevó a encargar una investigación inédita sobre el tema. Solicitaron a la eminencia del diseño de políticas públicas en Francia, Jean-Marc Sauvé, que fuera el investigador principal de un estudio multidisciplinario. Este incluyó una encuesta con una muestra suficiente para incluir casos de cada municipio francés, y un acceso sin precedentes a los archivos de todas las diócesis menos una y de la gran mayoría de las órdenes en comunión con Roma.

El hecho que la diócesis donde se ubica el colegio de Nuestra Señora de Bétharram fuera la única que se negó, reticente a revelar lo que ocurría en su territorio, dice mucho de los esfuerzos concertados para mantener los abusos, sexuales o de otro tipo, en Bétharram como el secreto mejor guardado de Francia.

La diócesis es la de Bayona-Lescar y Oloron, una institución fundada, según afirma la propia diócesis, en el siglo IV, antes de que Francia existiera, cuando esa región era parte del Imperio Romano.

El Calvario en la cumbre de Bétharram. Postal colorizada de finales del s. XIX.

Dicho esto, los registros allí sólo llegan hasta 1309, cuando Clemente V nombró obispo a Pierre de Marenne. Clemente V, cuyo verdadero nombre era Raymond Bertrand de Gouth, tiene el “mérito” de ser el primero de los cinco pontífices del Papado de Aviñón, cuando la Iglesia y la Corona estaban tan vinculadas, que el papa se trasladó a Francia.

No está claro si el actual obispo, Marc Marie Max Aillet, se protegía a sí mismo o si ha estado protegiendo al obispo emérito Pierre Jean Marie Marcel Molères.

Juan Pablo II nombró a Molères coadjutor en 1986, como indicio de que Roma ya estaba al tanto de algún problema. Ello se confirma al considerar que además del nombramiento de Molères como coadjutor, Roma aceptó la renuncia del obispo anterior el mismo día que cumplió 75 años.

La combinación del nombramiento de un coadjutor y la aceptación expedita de la renuncia de Jean-Paul-Marie Vincent es una señal que quienes siguen la crisis de abusos sexuales del clero han aprendido a entender como síntoma de que algo extraño, como mínimo, está sucediendo en una diócesis.

El texto enlazado después de este párrafo, de enero de este año, repasa las renuncias que el papa Francisco debió forzar en los dos últimos años de su mandato. Entre ellas, destaca la de Dominique Marie Jean Rey, obispo emérito de Fréjus-Tolón, en la costa mediterránea francesa.

El caso de Rey se asemeja al de Molères en más de un aspecto. Su sucesión fue precedida por el nombramiento de un coadjutor, el actual obispo François Marie Pierre Touvet, quien asumió el cargo pocos meses después de que Rey cumpliera 75 años.

Lo que es peor, los problemas de Rey con Roma se relacionaron con su relación con grupos de la extrema derecha católica francesa, dispuestos a adoptar el tipo de comportamiento que comúnmente se asocia con las sectas depredadoras.

Lamentablemente, existe un sector de la Iglesia Católica y de la sociedad civil francesa que se resiste a reconocer esos riesgos. La división es evidente al revisar las versiones de los dos principales diarios franceses sobre la renuncia de Rey.

Le Monde destaca los numerosos problemas que afectan a la diócesis de Tolón, incluyendo la mala gestión financiera. Este detalle es más difícil de comprender si se tiene en cuenta que Rey es un economista formado en una universidad francesa. Tenía experiencia profesional en ese ámbito antes de ingresar al seminario a finales de los años setenta.

El papa Francisco cuando recibió al ahora emérito de Tolón, Rey. Redes sociales de la diócesis de Tolón, 2024.
El papa Francisco cuando recibió al ahora emérito de Tolón, Rey. Redes sociales de la diócesis de Tolón, 2024.

En sentido contrario, Le Figaro presenta el nombramiento de un coadjutor y la renuncia acelerada de Rey como parte de la venganza del papa Francisco contra los Rad-Trads o “Tradis”, como los llama el diario francés, al tiempo que elogia la capacidad de Rey para resucitar a su diócesis.

En cualquier caso, en lo que respecta a Bayona, la mayor parte de los abusos denunciados hoy en día ocurrió durante el mandato de Molères como obispo (1986-2008), por lo que es muy probable que la decisión de Aillet de mantener en secreto los archivos de la diócesis fuera consecuencia de varias décadas de mala gestión de la diócesis de Bayona.

Ironías kármicas

De manera irónica, Rey fue uno de los obispos que consagró a Aillet en 2008, cuando Benedicto XVI le nombró para Bayona. Los otros dos fueron Molères y el cardenal Jean-Pierre Bernard Ricard, entonces arzobispo de Burdeos.

Resulta irónico también que, a pesar del cuidadoso diseño del Reporte Sauvé y del esmero que pusieron los numerosos investigadores para desarrollar el informe más preciso hasta la fecha sobre la magnitud de los abusos sexuales en la Iglesia Católica, los hallazgos fueran objeto de fuertes críticas por parte de la derecha católica francesa y europea por “exagerar” el alcance de la crisis.

Contra esa idea está el hecho que Sauvé y sus equipos no tuvieron acceso a los archivos de la diócesis de Bayona, donde reside Bétharram. Ello prueba que ya existía, a pesar de los esfuerzos de Sauvé una subestimación de la magnitud de la crisis de abusos, sexuales o de otro tipo, en la Iglesia Católica en Francia.

Sin embargo, en redes sociales es posible trazar el rechazo de la derecha católica europea le reprocharon a Sauvé el cuidado que tuvo. A los identitarios franceses, los soberanistas italianos y a los simpatizantes de Vox y otras formaciones de la derecha española les parecían insoportables sus llamados a integrar los comités detrás del Reporte Sauvé.

Los obispos franceses que presentaron los resultados del Reporte Sauvé en Lourdes, noviembre de 2021. Redes sociales de KTO.
Los obispos franceses que presentaron los resultados del Reporte Sauvé en Lourdes, noviembre de 2021. Redes sociales de KTO.

Si lee francés, puede confirmar el tipo de acusaciones viscerales que los obispos franceses recibieron luego de la publicación del reporte por la participación, entre otros muchos, de un médico que se reconoce a sí mismo como musulmán, una teóloga que se identifica como no católica, además de, la abominación plena, una "socióloga feminista" a quien por ello implicaban, en el tono usual de los grupos sectarios, de ser "anti-católica".

Todo el final de 2021 fue un desfile incesante de ataques desde cuentas vinculadas a facciones de la derecha indentitaria europea el que los obispos franceses hubieran encargado un estudio creíble, a diferencia del esperpento que sus colegas al sur de los Pirineos encargarían meses después, en 2022, al numerario del Opus Dei Javier Cremades, del que se dio cuenta en la sección "Credibilidad" del texto enlazado después de este párrafo.

Los críticos de Sauvé recibieron una especie de respuesta kármica cuando, menos de dos años después de la publicación del Informe, los cimientos de la Iglesia Católica francesa se vieron, una vez más, sometidos a una grave presión al salir a la luz los detalles sobre los abusos del Abbé Pierre.

Abbé Pierre fue un héroe de la Resistencia Francesa a la ocupación nazi, una figura dispuesta a dar todo y más por las personas sin hogar en Francia y Europa, capaz de liderar un movimiento global en su nombre. Fue in sacerdote y defensor de la justicia social, que resultó ser un depredador sexual comparable al mexicano Marcial Maciel o al argentino Julio de Grassi.

Una entrega anterior de esta serie, enlazada arriba, abordó el caso del Abbé Pierre, mientras que varias entregas de la misma serie han utilizado una de las conclusiones clave del Informe o Reporte Sauvé para calcular el número real y actual de víctimas de abuso sexual por parte del clero.

Violencia generalizada

Si bien en los últimos años la atención se ha centrado en las instituciones católicas, el sistema público francés ya había pasado por un reconocimiento de la realidad del abuso antes. Hay información sobre violencia desde 2008.

Esta página en francés contiene todos los informes disponibles publicados por el gobierno francés a partir de 2009, mientras que el informe más reciente, de 2024, está disponible aquí (sólo en francés).

El informe más antiguo, de 2009, la serie denominada Repères et Références Statistiques (similar a Datos y referencias estadísticas, disponible en formato PDF en francés en la misma página del gobierno que todos los informes anteriores citados en el párrafo anterior), afirma, en la pág. 56:

  • «En el año lectivo 2007-2008, las escuelas secundarias públicas registraron 11.6 actos de violencia grave por cada mil estudiantes. Estos incidentes graves son principalmente agresiones personales (81 por ciento que se expresan en proporciones similares como abuso verbal y agresión física. Las invasiones de privacidad, la violencia sexual, el crimen organizado, el “happy slapping” (grabar una agresión física a una persona con un móvil) y las novatadas o perradas, denunciadas a las autoridades escolares, son relativamente poco frecuentes. En general, menos frecuentes (el 15 por ciento de los incidentes graves registrados) son los ataques a la propiedad, que consisten principalmente en robos y daños a las instalaciones o el equipo escolar. Finalmente, el 4 por ciento de los incidentes denunciados están relacionados con la seguridad de escuelas, la mitad de los cuales implican el consumo de alguna droga.»

Así pues, hace 18 años ya existían pruebas del alcance de la violencia en las escuelas francesas. Sin embargo, no fue hasta que algunos sobrevivientes de Bétharram denunciaron lo que estaba sucediendo allí que se reconoció la prevalencia de los hechos de violencia en el sistema escolar católico francés.

El comité de la Asamblea Nacional de Francia que investiga lo ocurrido en Bétharram y otros colegios en Francia. Redes sociales de la Asamblea Nacional, 2025
El comité que investiga lo ocurrido en Bétharram y otros colegios en Francia. Redes sociales de la Asamblea Nacional, 2025

Legado de las iteraciones del movimiento «Me Too», con su dinámica de opinión pública global impulsada por internet, la creciente conciencia sobre el abuso sexual y sus efectos de largo plazo en la salud, la educación y el desempeño profesional de los afectados, hizo creíbles los reportes de abuso en Bétharram.

Lo sorprendente en este momento no es el abuso en sí. Es la defensa de François Bayrou de su supuesta ignorancia sobre lo que sucedía en el colegio donde estudiaba su hijo, donde su esposa enseñaba catecismo, cuando él era ministro de Educación francés y, dadas las peculiaridades del sistema político francés, funcionario del gobierno local, autoridad en la región donde se encuentra Bétharram.

Liga Premier

Su defensa ha estado a la vista durante los últimos tres meses aproximadamente. Existía una expectativa legítima de que presentara una explicación creíble sobre su papel en este caso, especialmente sobre su conocimiento del asunto, durante la audiencia del 14 de mayo en la Asamblea Nacional Francesa.

Además, su audiencia fue precedida por testimonios de exfuncionarios públicos, exprofesores, exalumnos y otras personas que afirmaron tener conocimiento, y al menos tres de ellos prestaron declaración jurada sobre cómo informaron a Bayrou sobre los abusos en la escuela.

Afirmaron haberlo hecho mientras Bayrou era ministro de Educación del gobierno nacional. Ocupó dicho cargo desde el 30 de marzo de 1994 hasta el 3 de junio de 1997, durante las presidencias de François Mitterrand y Jacques Chirac, en el marco de los gobiernos de los primeros ministros Édouard Balladur y Alain Juppé.

Dado que los políticos franceses pueden ejercer simultáneamente cargos en los gobiernos nacional, regional y local, ha sido, desde finales de la década de 1980, una figura política clave en los Pirineos y en Francia en general, habiendo ocupado casi todos los cargos electivos excepto el de presidente de la república.

Fue miembro de la ahora desaparecida Unión para la Democracia Francesa (Union pour la démocratie française), que se disolvió en 2007, cuando Bayrou se convirtió en líder del Movimiento Democrático (Mouvement democrate), un partido más pequeño, conocido en Francia como Modem.

François Bayrou, primer ministro de Francia en una reunión con la Unión Europea. Redes sociales de la UE,
François Bayrou, primer ministro de Francia en una reunión con la Unión Europea. Redes sociales de la UE, 2025. Foto de Thomas Padilla.

Su regreso a la Liga Premier de la política francesa se debe más al desgaste de los antiguos partidos y a la extrema fragmentación de partidos y movimientos que a la popularidad de su partido, el Modem. Actualmente, controlan 33 de los 577 escaños de la cámara baja de la Asamblea Nacional francesa y cuatro de los 248 escaños del Senado.

Se convirtió en primer ministro tras la caída del breve gobierno de “100 días” de Michel Barnier (del 5 de septiembre al 13 de diciembre de 2024). Asumió el cargo como miembro del Ensemble (Ensemble pour la republique), una confederación de partidos. Como parte de esta coalición, Bayrou controla 159 de los 377 escaños de la cámara baja, poco más de una quinta parte del número total de diputados.

Al igual que en Canadá, el primer ministro francés no necesita ser miembro electo de la cámara baja de la Asamblea Nacional; sólo necesita reunir los votos suficientes para que el presidente le pida formar gobierno.

Maniobras políticas

A través de Ensemble, se formó un gobierno bajo la presidencia de Emmanuel Macron, pero con el riesgo constante de correr un destino similar al de Barnier, como lo prueban las repetidas mociones de confianza en la Asamblea Nacional.

El miércoles 4 de junio, Bayrou enfrentó el más reciente de esos desafíos a su mandato. Aunque la oposición no tuvo suficientes votos, persisten las dudas sobre su capacidad para gestionar repetidas mociones, agravadas por sus afirmaciones carentes de lógica de que desconocía por completo lo que ocurría en Bétharram.

A pesar de su capacidad para superar la moción de confianza, lo cierto es que existe un déficit de confianza en su gestión de la crisis en Bétharram y en su desempeño general como primer ministro.

Un mes antes de su audiencia, Odoxa, la encuestadora francesa, publicó una encuesta realizada entre el 16 y el 17 de abril de 2025. Luego de este párrafo se incluye un gráfico de la encuesta. La principal conclusión es la baja confianza y la opinión negativa de la opinión pública sobre el primer ministro Bayrou.

Más de dos tercios de los mayores de 18 años tienen una opinión negativa de Bayrou. La encuesta, disponible aquí en francés, prueba que Bayrou no es el único destinatario de la desconfianza en los líderes políticos de Francia, pero ¿eso debe consolarlo?

Precisamente por eso es más peligroso para Bayrou, quien se autodenomina católico practicante, padre devoto y cacique de su región, aferrarse a la cantinela de no saber nada sobre los abusos que ocurren en su propia ciudad, en el colegio donde su hijo estudiaba y su esposa enseñaba catecismo.

Puede hacerlo, ya que la mayoría de las atrocidades perpetradas en Bétharram a finales del siglo XX han prescrito, pero es difícil trasladar ese cálculo político a algo que exista en la teología de la Iglesia Católica o, aún más difícil, en los Evangelios.

En ese sentido, la crisis en Bétharram confirma muchos de los patrones sistémicos de negación y encubrimiento sistemáticos, un aspecto clave de la crisis de abusos sexuales del clero, que suele conducir a la manipulación sistemática de las víctimas y sus familias. Cuando esto no es suficiente, llegan el acoso y las amenazas o, por el contrario, la inversión de la situación, convirtiendo a la Iglesia en víctima de una vasta conspiración para destruirla.

Siguiendo estos patrones, Bayrou desestima los testimonios de un exjuez, un expolicía y un exprofesor que declararon explícitamente ante la investigación del Congreso que informaron a Bayrou, entonces ministro de Educación, sobre los abusos.

Repartiendo culpas

Lejos de reconocer sus propios errores, Bayrou intentó “repartir la culpa” con otros políticos franceses. Su objetivo fue la exministra y exdiputada socialista Ségólene Royal, funcionaria de la administración educativa nacional francesa a finales del siglo XX.

Si bien fue muy hábil al denunciar las tácticas de Bayrou, similares a las de cualquier presidente acosado por escándalos, ella no pudo ofrecer una prueba irrefutable. Es decir, hasta la fecha, no hay pruebas irrefutables de que Bayrou o las diversas autoridades del gobierno francés estuvieran al tanto de lo que ocurría en Bétharram ni, de hecho, en ninguna otra escuela francesa, privada o pública, a finales del siglo XX.

El hecho que Francia, al igual que muchos otros países, comenzara a prestar atención al problema de la violencia, sexual o de otro tipo, durante la primera década de este siglo, demuestra que la clase política francesa tuvo cierta capacidad para reconocer que algo estaba mal en las escuelas, como lo refleja el primer volumen digital disponible de Repères et Références Statistiques, de 2009, ya citado.

Marc Marie Max Aillet, obispo de la diócesis de Bayona. De las redes sociales de esa diócesis.

Sin embargo, es difícil ir más atrás, y parece imposible probar con un documento que Bayrou sabía lo que ocurría en Bétharram. Esa ha sido su defensa y parece que seguirá siéndolo.

Por el momento, la crisis de Bétharram continúa como un severo recordatorio de que las heridas del abuso, si no se atienden, se reproducen a través de generaciones e instituciones.

Cabe señalar que Bétharram no sólo es relevante por lo ocurrido en Francia, en el lugar donde la escuela ha funcionado por más de un siglo. Detrás de la escuela, existe una orden religiosa homónima, muy activa, con escuelas en todo el mundo.

Si bien las víctimas de violencia en Francia ahora cuentan con recursos para acceder a la justicia, esto es algo que no está fácilmente disponible para las víctimas de otros miembros de la orden que está detrás de Bétharram.

La Red Argentina de Sobrevivientes de Abusos Sexuales busca reunir la mayor cantidad de evidencia para impulsar procesos similares al francés, y ofrecer a los sobrevivientes la oportunidad de obtener justicia. Si el cuadro abajo no se despliega, es posible consultar su llamado aquí.

La próxima semana, Los Ángeles Press publicará la traducción de una evaluación muy detallada de la crisis en Bétharram y sus implicaciones para la Iglesia Católica francesa e internacional del sacerdote católico francés Camille Rio. En diciembre de 2024, Rio publicó con nosotros una evaluación del informe de la orden de Misiones Extranjeras, con la que ha estado vinculado durante varios años.

Su evaluación de la crisis en Bétharram profundiza en la naturaleza global de la orden que está detrás de la escuela y en las medidas necesarias para abordar la crisis en Francia y en otros lugares.

La verdadera medida de una organización religiosa que se dice cristiana no puede ser el éxito en el número de casos que litiga en tribunales ni en el empeño para aturdir a los sobrevivientes. La clave reside en si aborda o no la necesidad de proteger a todos sus fieles y de ofrecer justicia a quienes han sufrido en silencio durante demasiado tiempo, sin importar los tecnicismos.

Un espejo para que todos se vean

Hasta que eso se logre, Bétharram permanece. Un espejo que refleja no sólo la lucha de los sobrevivientes franceses de abusos sexuales por parte del clero, sino también el desafío global de encontrar justicia para ellos.

En los pliegues de la piel de este caso, también hay una advertencia para quienes creen que basta con lograr una separación de la Iglesia y el Estado como única o principal garantía para evitar los excesos de la religión organizada.

Sería difícil imaginar un modelo de separación de la Iglesia y el Estado más radical que el del laicismo o laicidad francesa, establecido a principios del siglo XX y reafirmado cada vez que se han reformado su Constitución o leyes secundarias.

Es evidente que los modelos de Iglesia de Estado, como la Iglesia de Inglaterra en el Reino Unido o la Iglesia Católica en Perú, Colombia y otras repúblicas latinoamericanas tampoco ofrecen garantías al respecto. De hecho, agravan los abusos, como demuestra el caso del Sodalicio peruano.

Sin embargo, el hecho de que países con supuestos estados laicos, como Francia o México, hayan ofrecido condiciones casi perfectas para depredadores como Abbé Pierre o Marcial Maciel, debería dejar claro que es necesario abordar el abuso sexual del clero sin caer en intuiciones simplistas.

La primera plana de Libération de Francia que dio cuenta, en julio de 2024, de la escala del abuso de Abbé Pierre.
La primera plana de Libération de Francia que dio cuenta, en julio de 2024, de la escala del abuso de Abbé Pierre.

Sólo en Francia, uno de los sistemas judiciales más sólidos y fiables de Europa, hasta 2021, el 90 por ciento de las violaciones denunciadas nunca fueron a juicio (abre un texto en inglés). Los fallos de los casos Pelicot, Le Scouarnec y Depardieu ofrecen esperanza en la capacidad del sistema judicial francés para mejorar, pero los sobrevivientes de Bétharram y otros colegios, atacados en el siglo XX, tienen poca o ninguna posibilidad de obtener ese alivio.

El episcopado francés se ha mostrado dispuesto a reconocer este hecho y los efectos devastadores del enfoque tradicional de la Iglesia Católica para abordar el abuso sexual del clero. Ello prueba que hay vías para que los sobrevivientes franceses accedan a la justicia, como Delbos mismo lo ha logrado y como relata este texto de Sisters Global Report (abre un texto en inglés aunque su sitio ofrece una herramienta de traducción automática), pero hay marcados déficits en otros países, como en el caso de los estudiantes de otras escuelas de la orde de Bétharram en otros países. De ahí el interés de la Red Argentina, por ejemplo.

El espejo colombiano

Durante la última semana, el arzobispo colombiano Gabriel Ángel Villa de Tunja, utilizó la misa dominical en su diócesis para impugnar una decisión judicial que ordena a la Iglesia Católica publicar datos sobre los nombramientos de sus sacerdotes para ejercer sus funciones.

Su mensaje sigue las líneas de un texto incendiario publicado en el sitio web de esa diócesis por el sacerdote Raúl Ortiz Toro (disponible aquí), quien se queja amargamente del fallo.

Lo que es peor, el amargo texto de Ortiz Toro se convirtió en un grito de guerra del clero colombiano activo en redes sociales y amplificado por sus leales fieles obsesionados con la idea de un exceso judicial, una suerte de golpe, para atacar a la Iglesia Católica en nombre de la “ideología woke”.

Lejos de aceptar los errores de la Iglesia Católica y los suyos propios y aprovechar esta oportunidad para recuperar la confianza de los fieles y los sobrevivientes, la arquidiócesis de Tunja se presenta una vez más como víctima de una vasta conspiración. El fallo sólo les exige hacer lo que ya es costumbre en otros países: informar dónde y por cuánto tiempo ha sido asignado a alguna tarea un sacerdote.

Es algo que está disponible para los obispos a escala global en sitios como Catholic Hierarchy o GCatholic, pero que es muy difícil conocer para los sacerdotes y facilita el que se recurra a la “solución geográfica”, es decir transferirlos de un lugar a otro sin que haya registros, pruebas concretas, de cuándo y si se le transfirió.

Incluso algunas diócesis de Argentina y México han logrado tímidos avances en esa ruta, ¿por qué la arquidiócesis de Tunja y, dado lo observado en redes sociales, otras diócesis de Colombia le apuestan una vez más a presentarse como víctimas?

Una verdadera solución exige una transparencia sin límites, un compromiso con un proceso de reforma sistémica que incluya la rendición de cuentas y castigos concretos, tanto internos, de la Iglesia Católica como de las autoridades civiles, cuando las diócesis u órdenes incumplan con obligaciones u objetivos concretos.

Moulins-Beaufort, entonces presidente de la conferencia de obispos de Francia al final de la ceremonia para reconocer el papel de la Iglesia Católica en la crisis de abusos sexuales de clérigos. Redes sociales de KTO, 2021.