De Haití a la Policía Celestial: la fe como coartada
Militares salvadoreños desplegados en Haití durante una operación de seguridad tras el secuestro de cuatro técnicos de aviación.

Hazael Sayavedra

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Haití aparece como escenario de una intervención salvadoreña donde el rescate, la seguridad y el discurso religioso se integran en una misma operación de poder.

Por Hazael Sayavedra

Hay una secuencia que se repite: primero la droga, luego la fe, luego el poder. La droga está en el origen o en el territorio —la adicción, la condena por tráfico, la economía de las pandillas—, pero no es lo que produce poder. Lo que produce poder es lo que se hace con ella: traducirla a mandato divino. La fe no es el punto de partida; es la traducción. Y el resultado es siempre el mismo: estructuras que operan al margen de la ley y que la gente acepta porque “hacen el bien”. Cuando hay muertos, el castigo llega a los operadores, no a la cúpula ni al modelo.

Tres casos recientes lo ilustran.

El Salvador como laboratorio, Haití como franquicia

El poder de Bukele no se originó en Haití. Se consolidó antes, en El Salvador, con el régimen de excepción de 2022, la encarcelación masiva y una retórica religiosa doméstica que convirtió la mano dura en designio divino. Haití es la exportación de ese modelo.

A finales de octubre de 2026, tras el secuestro de cuatro técnicos de aviación salvadoreños —no combatientes—, emboscados en Croix-des-Bouquets, a 12 kilómetros de Puerto Príncipe, el gobierno desplegó más de 2 000 efectivos. La escala excede un rescate: montó una operación paralela fuera de la cadena de mando de la fuerza multinacional respaldada por la ONU (GSF). El marco fue explícitamente religioso. Bukele calificó a las pandillas de “satánicas”, habló de “sacrificios humanos”, invocó Deuteronomio y afirmó que “Dios nos concederá la victoria”.

Ese encuadre convierte el rescate en guerra santa: cierra la diplomacia, justifica cualquier medio y deshumaniza. El precedente de “intervenir por rescatar” no es nuevo. En 1976, Israel ejecutó el raid de Entebbe: una operación limitada y quirúrgica para liberar rehenes, sin control territorial ni marco mesiánico. Rusia, en cambio, usó el mismo pretexto de forma expansiva. En Georgia (2008) y Ucrania (2014 y 2022) aplicó la pasaportización y el argumento de “proteger a los nuestros” o de genocidio para consolidar control territorial. En Haití, el marco es mesiánico y, al mismo tiempo, funcional a un diseño externo. Según Axios, Bukele consultó a Trump antes del escalamiento; la respuesta fue: “Do what you have to do”. Mandar salvadoreños genera menos fricción que tropas estadounidenses, pero el efecto estratégico es el mismo: proyección de poder bajo coartada de rescate. En términos analíticos, es una intervención por delegación.

México: dos trayectorias, un mismo patrón

En México, el patrón tiene dos sucursales que conviene mirar juntas, porque no son anécdotas paralelas: son la misma trayectoria vista desde dos puntos de entrada distintos al mismo ecosistema. Uno entra por la adicción y el entorno de anexos en Sinaloa; el otro entra por la placa federal y el tráfico. Ambos salen con Biblia, con estructura operativa propia y con ambición intacta de dinero, poder y protección. La fe no es el origen del poder; es el mecanismo de legitimación y de continuidad.

Vehículo de la Patrulla Espiritual en Tijuana.
Vehículo de la Patrulla Espiritual en Tijuana.

El Chiquilín (Jesús Ignacio Osuna Torres) — Patrulla Espiritual

Originario de Culiacán, con historia personal de adicción —alcohol, cocaína, cristal— e internamientos repetidos, Osuna Torres escaló de paciente a encargado de centros. La Patrulla Espiritual operó primero en Sinaloa y se trasladó o expandió a Tijuana alrededor de enero de 2023. Su modelo: “levantones” de personas en situación de calle o con adicciones, internamiento en centros tipo Jireh con justificación bíblica, combinación de donativos públicos —los 7.2 millones de pesos del Ayuntamiento de Tijuana—, cuotas de familias y marca registrada. Su alcance digital masivo, de millones de seguidores, sirve de reclutamiento, defensa y captación.

En un podcast, él mismo relató su paso por el robo de combustible en Sinaloa: la economía que lo rodeó antes y durante su conversión, el huachicol como parte del entorno del que salió. Lo contó como testimonio, no como acusación. Lo que sí está documentado es la violencia y la fuerza de hecho una vez en Tijuana: la muerte de Richard Damián por asfixia mecánica, con más de 40 lesiones; otras muertes previas en centros vinculados; ataques armados a instalaciones; uso de torretas y sirenas sin autorización —usurpación de funciones—; y la detención de un hombre armado que “fungía como escolta” durante el operativo de clausura de Jireh por la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COEPRIS).

El modelo le da escoltas, camionetas con apariencia policial, financiamiento público y una base social que lo defiende porque “hace el bien”. La ambición no se detuvo: se reetiquetó como ministerio.

Leonel Guillermoprieto (“Comandante Chihuahua”) — Policías Celestiales

El caso de Guillermoprieto está documentado con precisión judicial. Ex policía federal, fuentes lo ubican como excomandante en el Aeropuerto de Ciudad Juárez. Fue capturado en Guatemala por la DEA y el ICE, procesado en la Corte del Distrito Sur de California y condenado entre 2007 y 2010 por conspiración para importar metanfetaminas y decomiso criminal. Estuvo en ocho prisiones federales de Estados Unidos. Según su propio relato, la conversión evangélica en prisión le permitió reducir una exposición de 25 años o cadena perpetua a una condena mucho más corta. En 2023 fue detenido en México por la FGR por delincuencia organizada —causa ligada a 2007— y liberado meses después por irregularidades procesales y falta de elementos.

Nacido en Torreón y criado en Nuevo Casas Grandes, Chihuahua, fundó Policías Celestiales AC —no asociación religiosa formal—, que se presenta como “fuerzas armadas al servicio de Dios y la sociedad” y que, según sus propias palabras, agrupa a más de 22 000 policías y militares activos o exintegrantes. Al operar como AC y no como asociación religiosa, elude restricciones legales a la participación política de iglesias.

Según registros judiciales y cobertura de La Jornada, su trayectoria previa a la condena en Estados Unidos incluye el paso por el aeropuerto de Chihuahua, su traslado a Mexicali, el fortalecimiento de vínculos con el crimen organizado y la salida de la Policía Federal por sospechas de vigilancia de la DEA ligadas a viajes a Europa y a un estilo de vida incompatible con el salario de un mando policial. Ese itinerario —el de un oficial federal que cruzó al narcotráfico— es el que explica por qué la condena por metanfetaminas no fue un accidente, sino la consecuencia de una ruta que ya venía trazada.

Una vez fuera, el modelo es el de la conversión como capital: Biblia, placa y red de seguridad. El acto del 19 de octubre de 2026 en el Salón Legisladores de la Cámara de Diputados, con invitación del PRI, le sirvió para entregar reconocimientos a alcaldes del PRI y del PAN, a una magistrada y a la Embajada de Israel como “sede diplomática amiga del año”. Dahlia Neumann, agregada de diplomacia pública, prensa y cultura, en representación del embajador Yoed Magen, recibió el galardón y subrayó la importancia del apoyo de la comunidad cristiana evangélica. Guillermoprieto habló de “proyectos especiales” de cooperación e Israel como “referente en seguridad”. Morena señaló el acto como violación a la laicidad; Sheinbaum cuestionó el uso del recinto; el PRI defendió la distinción entre “laico” y “jacobino”.

Sobre el financiamiento de Policías Celestiales no hay cifras públicas. La asociación no presenta estados financieros accesibles ni se le conoce donativo municipal documentado como el de la Patrulla Espiritual en Tijuana. Pero la ausencia de datos no equivale a ausencia de recursos. Si la cifra de 22 000 integrantes es cierta —y sólo la asociación la sostiene—, el costo de operación de esa estructura, con eventos en recintos legislativos, reconocimientos diplomáticos y presencia nacional, no se cubre con limosnas simbólicas. Es ilógico pensar lo contrario. El dinero es el motor de todos, y un hombre que pasó por prisiones federales por tráfico de metanfetaminas no es la excepción. Lo que falta no es la hipótesis, sino la contabilidad: quién dona, cuánto, con qué registro fiscal y con qué contraprestación. Ésa es la pregunta que ni la AC ni sus anfitriones legislativos han respondido.

El patrón común

Ambos salieron de entornos donde el dinero y el poder se obtenían por vías ilegales o corruptas —tráfico en un caso; ecosistema de adicción y anexos en el otro—. Ambos reaparecen con fe, con estructura operativa propia y con acceso a recursos y protección que antes no tenían de forma tan visible o legitimada. Uno “levanta” adictos con sirenas y Biblia; el otro evangeliza dentro de las corporaciones de seguridad de un Estado laico, con el aval de quienes juraron hacer cumplir la ley. Uno tiene escoltas armados y financiamiento municipal; el otro tiene acceso a recintos legislativos, redes de policías y militares y reconocimiento diplomático de una embajada con recursos y agendas propias. Ninguno parece menos ambicioso. La fe no sustituyó la búsqueda de poder; le dio un nuevo envase y una nueva legitimidad.

La conexión israelí en Policías Celestiales no es marginal: es pública, simbólica y funcional. Sirve de respaldo institucional y de alineamiento con redes evangélicas que, a su vez, son relevantes para la política exterior de actores como Estados Unidos. En el caso de la Patrulla Espiritual, el respaldo es más local, político y de caja —ayuntamiento, donativos, cuota—, pero el resultado es el mismo: una fuerza de hecho que opera al margen de la ley y se presenta como bien público.

Lo que unifica ambos casos es la secuencia: la ambición de dinero y poder los llevó al delito o a la corrupción institucional; la conversión no la eliminó, la redirigió y la blindó. Cuando hay muertos —Richard Damián, otros internos o el riesgo de estructuras paralelas de “seguridad espiritual”—, la estructura ya está legitimada. El castigo, si llega, llega abajo. Ése es el núcleo del patrón: la fe como tecnología de continuidad del poder, no como ruptura.

Lo que une los tres casos

No es la teología, sino la secuencia en tres capas. La droga: está en el origen o en el territorio —la adicción de El Chiquilín, la condena por metanfetaminas de Guillermoprieto, la economía de las pandillas haitianas—. Traducción: la fe convierte ese material en mandato divino —ministerio, conversión, cruzada—. Mecanismo de poder: en cada caso es distinto —donativo público y base digital en Tijuana; placa, red de corporaciones y acceso legislativo en el caso Guillermoprieto; régimen de excepción y delegación externa en El Salvador y Haití—. La droga no es el mecanismo en ninguno de los tres. Es el material que la fe traduce y el poder capitaliza. Y la gente lo acepta porque “hace el bien”. La fe desactiva el juicio crítico. Cuando hay muertos, la estructura ya está legitimada.

El riesgo para México

Es doble. Externamente, la retórica de Pete Hegseth —operaciones militares como misión cristiana contra el “narco-comunismo”— y el mesianismo evangélico que influye en la política exterior de Trump presentan al país como territorio a “redimir”. Internamente, el populismo religioso ya opera: críticos han señalado tintes mesiánicos en la retórica de López Obrador, y en Michoacán, en septiembre de 2025, se detuvo a 37 miembros de un supuesto “ejército divino” vinculado a La Luz del Mundo mientras entrenaban con armamento y simuladores de explosivos.

El crecimiento de asociaciones evangélicas —más de 6 400 de aproximadamente 10 500 registradas— es, según investigadores, aprovechado por partidos para captar militantes.

La defensa

Lo que viene no es una guerra entre religiones. Es un desplazamiento: el modelo de control dejó de administrarse con la ley del hombre y empezó a administrarse con la bendición del hombre que dice hablar por Dios. La identidad religiosa se convierte en eje de movilización, las comunidades se alinean con agendas externas y la sociedad se fragmenta entre “aliados” y “enemigos”.

Es aquí cuando vale la pena recordar por qué México es un Estado laico: no por anticlericalismo, sino porque la laicidad es la única arquitectura que impide que la fe se convierta en jurisdicción paralela. La defensa más sólida es mantenerla, exigir que la cooperación en seguridad sea entre instituciones y no entre “mesías”, y no permitir que la fe se convierta en escudo para el lucro, la violencia o la intervención.

Porque cuando la fe se vuelve coartada, los muertos no son metáforas. Son Richard Damián. Son los internos del Jireh. Son los técnicos salvadoreños emboscados en Croix-des-Bouquets. Son los haitianos desplazados por la violencia.

La fe es un derecho. La coartada, no.

CRONOLOGÍA

  • 2007–2010 — Guillermoprieto es condenado en EEUU por conspiración para importar metanfetaminas; cumple condena en ocho prisiones federales.

  • Marzo de 2022 — Inicio del régimen de excepción en El Salvador.

  • Enero de 2023 — La Patrulla Espiritual se traslada o expande a Tijuana.

  • 2023 — Guillermoprieto es detenido en México por la FGR; es liberado meses después por irregularidades procesales.

  • Septiembre de 2025 — Detención de 37 personas en Michoacán vinculadas a un “ejército divino” y La Luz del Mundo.

  • 18 de agosto de 2026 — Ingreso de Richard Damián al centro Jireh.

  • 21 de agosto de 2026 — Muerte de Richard Damián; reclasificación a homicidio.

  • 19 de octubre de 2026 — Acto de Policías Celestiales en el Salón Legisladores de la Cámara de Diputados.

  • 23 de octubre de 2026 — Declaraciones de Bukele: Deuteronomio y pandillas “satánicas”.

  • 28–30 de octubre de 2026 — Despliegue salvadoreño en Haití.

Recuadro de fuentes principales

  • Declaraciones de Nayib Bukele en X (21–29 octubre 2026) sobre el rescate y el marco religioso; comunicados de Cancillería salvadoreña y gobierno haitiano (28–30 octubre 2026).

  • Axios, “Trump blesses El Salvador strongman's troop surge in Haiti” (30 octubre 2026): llamada Bukele-Trump y frase “Do what you have to do”.

  • Cobertura de BBC Mundo, Euronews, Miami Herald y El País sobre el despliegue en Haití y la ubicación de la emboscada en Croix-des-Bouquets.

  • Necropsia y declaraciones del Semefo BC y FGE BC sobre Richard Damián (asfixia mecánica por sofocación, más de 40 lesiones, reclasificación a homicidio, agosto–septiembre 2026); detenciones de dos implicados. Investigación por homicidio sigue abierta.

  • Evento Policías Celestiales en el Salón Legisladores de la Cámara de Diputados (19 octubre 2026); cobertura de Jornada; declaraciones de Morena, Sheinbaum y Rubén Moreira (PRI); participación de Dahlia Neumann, agregada de diplomacia pública, prensa y cultura, en representación del embajador Yoed Magen.

  • Historial de Leonel Guillermoprieto: condena en EE. UU. por tráfico de metanfetaminas (Corte del Distrito Sur de California, 2007–2010); detención en México 2023 (la causa no prosperó); perfil biográfico (Torreón / Nuevo Casas Grandes) y trayectoria previa en el aeropuerto de Chihuahua, Mexicali y la Policía Federal, según cobertura de La Jornada y registros judiciales. La cifra de 22 000 integrantes es atribuida por la propia asociación.

  • Podcast de Jesús Ignacio Osuna Torres (El Chiquilín) donde relata su paso por el robo de combustible en Sinaloa.

  • Reportaje de Los Ángeles Press sobre Osuna Torres y la Patrulla Espiritual: origen en Culiacán, historial de adicción, traslado a Tijuana, modelo de operación y violencia documentada.

  • Declaraciones y discursos de Pete Hegseth sobre operaciones como misión cristiana.

  • Cifra de asociaciones religiosas: datos del Registro de Asociaciones Religiosas (evangélicas vs. católicas; alrededor de 10 500 registradas a finales de 2025–2026).

  • Donativo de 7,2 millones de pesos: según el Ayuntamiento de Tijuana.

  • Detención de 37 personas en Michoacán (septiembre 2025) vinculadas a La Luz del Mundo y un “ejército divino”: reportes de medios nacionales (Los Reporteros MX, Imagen del Golfo).

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