CELAC en medio de convulsiones: oportunidades para América Latina

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La IX Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, conocida como la CELAC, y la Unión Europea se realiza en Honduras.

"Hemos de romper con el paradigma histórico que considera a la Amazonía como una despensa inagotable de los Estados sin tener en cuenta a sus habitantes”. – Papa Francisco.

Por Itsmania Platero

Honduras es el escenario de muchos países del mundo afectados por la desigualdad crónica, la exclusión y el hambre. Paradójicamente, es probable que para este país se abran oportunidades con miras a un mejor futuro.

En esta novena reunión de países de la CELAC, se tomarán decisiones de mujeres y hombres que dirigen los destinos del planeta. Estarán representadas 30 naciones, pero generalmente son reuniones que no trascienden más allá de las palabras y el espectáculo mediático.

Una propuesta de acción urgente ante esos escenarios: por ejemplo, en Cuba, Venezuela, y no digamos en Honduras, el tema de los migrantes y deportados sigue siendo una agenda de Estados Unidos y no de los países que obligan a sus pobladores, como una nueva forma de esclavitud aceptada.

"En los buenos tiempos de la esclavitud no existía el derecho. Al final, somos esclavos de nosotros mismos."

El ambiente y el tema de género son obligaciones individuales de cada país.

La economía colapsada, impuesta por los acaparadores, que sobrepasa los estándares de subsistencia, supera la preocupación por la imposición de "aranceles del presidente Trump" y todo lo que se relaciona con ella. Quizá la reunión sirva para desarrollar estrategias entre los países miembros que asistan, y sus efectos se podrían ver en décadas.

En Honduras, la mayoría del pueblo desconoce ese organismo, y lo mismo sucede con los pobladores de otros Estados miembros. Las Naciones Unidas, por ejemplo, son desconocidas por la población mundial en cualquier país del mundo. No saben qué es, sus beneficios, y sus declaraciones van quedando como papel mojado en manos del pueblo, que sólo tiene como horizonte abrirse paso para lograr mejores estándares de vida.

Los gobiernos poderosos hacen caso omiso a las normas internacionales de la ONU en lo que atañe a sus intereses, por ejemplo, el caso de las actuales guerras, la creciente violación a los derechos fundamentales, como son la dignidad, la libertad de expresión y circulación, la salud, el derecho a tener una vida mejor. Eso sigue siendo privilegio de unos pocos.

Estamos viviendo un fiel medio ambiente de destrucción del ecosistema, de enfermedades no solo físicas, sino también crecientes enfermedades mentales, la criminalización de la migración sin horizonte, el derecho a la soberanía y autodeterminación de los pueblos, una creciente ola de violencia organizada donde nada vale. Ni siquiera la Biblia y sus principios fundamentales, en medio de una sociedad enferma donde gobierna el poder, el dinero y el oído, la supremacía del rico sobre el pobre, hoy muy marcada.

Como contrapeso, tenemos los intereses económicos de la empresa privada hondureña, no digamos los consorcios internacionales. Honduras tiene una constitución que, por lo general, ningún nacional ha respetado, no cumple ni sus propias leyes. ¿Cómo podrá aportar a resolver los problemas de países vecinos que están en igual o peor condición?

Entre los objetivos de IX Cumbre de la CELAC a celebrarse en Honduras, se destaca: Reafirmar la preservación de la democracia y de los valores democráticos, la vigencia de las instituciones y el Estado de Derecho, el compromiso con el respeto y la plena vigencia de todos los derechos humanos para todos. Son objetivos esenciales de nuestros países.

Temas a tratar

La nueva esclavitud quedó establecida como delito, frente al acelerado crecimiento del tráfico de personas, esclavitud, servidumbre, tráfico de armas y de drogas.

La "migración o movilidad humana", seguridad alimentaria, comercio, inversión y financiación de organismos internacionales.

Una escueta y deteriorada seguridad que no logra disminuir asuntos generales como los de la mujer, el derecho al desarrollo, mejorar la agricultura y la ganadería, cooperación frente a los desastres naturales y el cambio climático, y la voraz ambición de despojar a los pueblos, en particular los ancestrales e indígenas.

"El derecho a conservar lo que se gana es parte del derecho al trabajo, que garantiza que las personas puedan vivir con dignidad."

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